Lado A Lado: Rio, Accent, Yaris R, Versa y Vento

KIA muestra confianza en su nuevo Rio al proponer una comparativa contra cinco de sus contendientes en su segmento.

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Atendiendo una invitación de la marca coreana, nos presentamos en el autódromo de Amozoc, a las afueras de Puebla, para participar en una serie de ejercicios para conocer las ventajas y desventajas de cada uno de los autos que nos esperaban en la pista.
Creemos que los esfuerzos que hace Kia por conocer el mercado y ofrecer los productos adecuados a cada nivel, así como de facilitar a los analistas (como nosotros) las condiciones para llevar a cabo este tipo de ejercicios, son dignos de aplauso.
Motor y Volante, desde el principio de su historia -por si no se acordaban, en noviembre cumplimos 35 años de difundir información sobre autos- desde su primer número en 1982 incluyó un “Lado a Lado” pues siempre hemos creído que no hay mejor juez que la realidad puesta y manejada frente a frente.

Concienzudamente, las áreas correspondientes de la empresa nos tenían toda la información en todos los renglones, (que aquí reproducimos) así como las unidades y copilotos de apoyo (por cierto, bien preparados y preguntones para atender nuestras opiniones) para facilitar encontrar los datos duros entre los cinco autos participantes. Pudieron ser más -como nos señalaron los funcionarios de marketing- pero se hubiera complicado mucho, además de que los participantes eran bastante representativos, incluyendo a la hermana cuasi-gemela del Rio, el Hyundai Accent (ya verán por qué le decimos “hermana”).

No nos vamos a poner a describir aquí “lo que tiene y trae” cada uno, para eso publicamos las tablas. Lo interesante -y que no se lee en ninguna tabla- son las sensaciones que provoca el manejo de cada uno.
¿Y no es eso lo que queremos saber? Cualquier vendedor de piso – o las tablas- nos dan renglón por renglón los números y medidas. Pero saber qué se siente al pisarle fuerte a cada uno, meterlos a un cerrado trazo de slalom o dar frenazos de pánico, rebotar en saltos y brincos o escuchar ruidos y sonidos, eso solo te lo da la prueba física.

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Y, lamentablemente, las “pruebas de manejo” en las agencias son en tramos controlados, idealmente escogidos y ante la mirada severa de un vendedor que si le pisas fuerte te alza la ceja o te dice “se acabó su tiempo”.
Porque, aunque un motor aporte 130 caballos y otro 120, a lo mejor el de 120 despega mucho mejor porque tiene más torque o porque la relación de la caja está mejor escogida. O que, aunque dos coches tengan aparentemente lo mismo, como frenos con discos y sistema ABS, a la hora de darle un pisotón al pedal rodando a 100, uno de los dos autos se va derecho y lo controlas fácilmente, mientras el otro parece que se asusta, te avienta la cola y te saca un susto del carambas.

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Así que concretaremos aquí nuestras sensaciones finales, ya fríamente reducidas a unas cuantas palabras, ya sin casco y gymkhana y lejos del autódromo que siempre emociona y alborota los pensamientos.
Aclaremos algo, antes: estos autos son del segmento más disputado del mercado. La mayoría de los clientes que buscan algo así ya andan escogiendo entre el que les ofrezca mayor seguridad, comodidad, economía y confiabilidad. No son autos de carreras -aunque los ganadores jalan lo suficiente para emocionarte en cualquier paseo- ni tampoco son camionetas de carga. Son sedanes familiares con carrocería de tres volúmenes, equipamientos de confort (y más allá, como ven eso sí en las tablas) y están al alcance de las masas.

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Y el ganador es… no, no vamos a ponerlo como una tabla, eso sería aburrido. Mejor se los platicamos como ya saben que acostumbramos, como un relato, porque si estás leyendo esta revista es porque te gusta conversar y aprender del tema.
Con razón Kia armó este numerito, ya sabía que el Rio iba a barrer, incluso a su gemela Accent (le decimos gemela porque nos da la impresión de ser la versión femenina del mismo coche, con más aislamientos y materiales más… más… pues femeninos). El Rio contra el Accent, su más cercano competidor se siente más fuerte, más sólido y más claro.

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El siguiente es contra el Yaris R, que ya todos sabemos que no es Toyota sino un Mazda2 disfrazado de sedán y este es, por lo mismo, el que más se le acerca al Rio. Su manejo y disfrute al volante es parecido, pero no así su confort ni ausencia de ruidos. La máxima alcanzada -medida con radar- entre ambos fue muy parecida pero se dio más a conocer en el Mazda (que diga, en el Toyota, jeje) acorde a su espíritu y talante más deportivo.

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Escalones (varios) más abajo, se asoman los que quedan, en este orden: el Versa que ya conocemos de sobra y le conocemos sus virtudes y defectos por arriba y por abajo, nos sigue decepcionando con sus parcas medidas de seguridad y su motor desfalleciente pero a cambio nos sorprendió con un sistema de dirección muy terso y obediente, que destacaba en los virajes severos.

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Y finalmente el Vento, al que seguramente le caerá muy bien una pronta renovación. Es un poco como un mullido sillón para ver la tele, pero al rato aburre. Y la ausencia de equinos se le nota mucho. Será quizá que en la India -de donde viene- igual que las vacas a los caballos también los dejan pastar en paz y se vuelven algo flojos y desanimados. Su ensamble, sin embargo, no estaba nada mal. pero era lo único que podemos decir que estaba bien.

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Muy bien, ahora, fanáticos de los números y cuenta-cositas que usan los dedos para ver cuántas bolsas de aire o cuantos portavasos o cuántas bocinas bla-bla-bla, atásquense con las tablas.
El resultado que encontrarán, igual que nosotros al manejarlos, les quedará muy claro, sin dudar. El nuevo Kia Rio (4a generación y ya hecho en Nuevo León) tendrá el mismo exitazo de todos su hermanos porque está bien conceptualizado, bien ejecutado, bien equipado y bien costeado. Y sí, si lo quieren oír con pelos y señales, Kia cada vez nos sorprende más; mientras más le averiguamos, más le aplaudimos. Y el nuevo Rio es un estupendo ejemplo.

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KIA Rio Sedán: Mucho más de lo que crees (… y más de lo que sus competidores quisieran)

Estamos acostumbrados a que cuando una armadora ofrece el modelo hatch, luego viene el sedán que no es otra cosa que “pegarle” una cajuela al diseño y lanzarlo al mercado. Pero este no es el caso del Rio armado aquí en México.

El diseño está muy bien logrado y es muy “agraciado” (en resumen, se ve bonito sin importar el ángulo) y esa parrilla en forma de tigre ya se ha convertido en el ícono representativo de la marca.

Teníamos que decirlo, aunque no nos caractericemos por hablar en términos de diseño, lo que realmente nos importa es cómo se maneja y cómo nos “cuida”.

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Para ello, disfrutamos de la carretera libre hacia Valle de Bravo (y de regreso por el libramiento) y sinceramente nos vimos gratamente sorprendidos de la capacidad que demostró.

¿Esto cómo se logra? Un buen chasis que no solo tenga buena rigidez, sino que también sea ligero para que el auto sea ágil (ya que no trae un motor que genere tanta potencia) y va en los pequeños detalles como reforzar la estructura para volverlo más seguro con otros materiales (acero ultra ligero) sin que gane peso, y montar el bloque del motor (y hasta la batería) por detrás del eje delantero. Como decimos, esto permite equilibrar mejor la distribución de peso y evitar que el auto subvire tanto (es decir, se vaya de frente).

Hasta ahora suena muy lindo escrito, pero la prueba fehaciente estuvo en ir a un muy buen ritmo por las sinuosas curvas de la carretera a una velocidad más elevada de la recomendada y entrando en algunos casos un poco “pasados”, pero sin que el carro hiciera feos.

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De hecho, en sólo una curva sentimos como apenas “se fue” un poco, pero nada de que espantarse, ni feo nos hizo el carro y nos queda claro que, como decimos siempre, el 95 por ciento de quien se compre un carro no irá haciendo las mismas pruebas que nosotros. La dirección tiene buen feeling hacia el conductor, con un poco de “juego muerto” pero muy decente.

Unas llantas Hankook (treadware 400 y código tracción A), así como también controles de gestión de estabilidad y frenos de disco en las cuatro ruedas permitieron hasta ir rebasando sin mayores sobresaltos. No hubo ni fatiga en el pedal de freno ni calentamiento en la caja.

El vehículo que probamos tenía caja automática de 6 velocidades que no está mal, y en modo manual se comporta muy decente, pero nos quedó la duda de qué tan bien se pondría con una manual.

Un pero que sí le encontramos fue el “delay” entre que uno pisa a fondo el acelerador y realmente el motor reacciona, son unas milésimas, pero debes tenerlo contemplado a la hora de hacer alguna maniobra o rebase para no quedarte corto.

En velocidad crucero, en rectas, sin problema se siente bien aplomado sobre los 160 km/h, carece de esa “ligereza” que manifiestan otros autos a altas velocidades, aunque no recomendamos tampoco pasar estos límites. En curvas no medianamente pronunciadas, se defiende muy bien sobre los 120 km/h y hasta un poquito más, pero hay que ir muy atento.

Ya llegando a México, sí le costó un poco la subida del tramo de cuota de la México Toluca, nada de que alarmarse, éramos 3 adultos (peso promedio 75 kgs.) más equipaje y  además veníamos en caravana, cosa que siempre es difícil para mantener las distancias, compactar, etc.

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No debemos olvidarnos que el motor es 1.6 litros de inyección multipunto que nos proporciona 121 caballos de fuerza y un máximo de 111 libras pie de torque. La altura de la Ciudad de México sí le pasa factura.

El consumo declarado en laboratorio es un promedio aproximado de 18.44 kilómetros por litro; a nosotros jugando en la carretera de montaña nos dio 13.15 kilómetros por litro y a ritmo de carretera logramos sin sobresaltos hasta 15.7 kilómetros por litro.

En términos de equipamiento trae muchas cosas padres, desde su pantalla táctil y conectividad, vidrios y espejos retráctiles eléctricamente, cámara de reversa, cajuela que se abre sola, vamos, cosas que no esperarías en un auto de entrada.

Donde destaca y por lejos es en seguridad, ya que cuenta con sistema distribución de frenado, control electrónico de estabilidad, gestión de estabilidad (controla frenado, torque y dirección), ABS y hasta asistente de arranque en pendiente. Los aplausos se van para la protección del habitáculo, en donde contamos con 6 bolsas de aire (frontales, laterales y de cortina).

A diferencia de los otros “merdios” no seremos amarillistas, ya que en estos días (mientras escribimos este artículo) salió la prueba de LatinNCap en donde el Rio Sedán, que no se vende en México (es decir, sin bolsas y hecho en Corea) salió reprobado, pero lo que no te cuentan es que la versión que se puede adquirir aquí es la misma que en las pruebas del EuroNCap sacó 5 estrellas (el máximo). Si vamos a informar como periodistas, digamos las cosas como son y no de forma tendenciosa.

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Podemos, sin dudas, objetar por qué aún las empresas siguen ofreciendo este tipo de productos, pero ese tema ya lo hemos expuesto varias veces y lo que importa ahora es que la legislación mexicana ha cambiado, obligando a las armadoras a cumplir ciertos requisitos.

Destacamos que su interior es confortable, el volante tiene la posibilidad de ajuste telescópico, buena visibilidad hacia el exterior, los asientos de atrás para alguien de más de 1,80 pueden ser incómodos (pero si tienes un amigo de esa altura, le cedes el asiento delantero, ¡no seas gandalla!).

Consideramos importante mencionar que evaluamos tres aspectos del habitáculo: su calidad de ensamble que es muy buena, la calidad de los materiales que no es mala, pero son plásticos un poco duros y no tan suaves al tacto y, por último, el acabado, que no es premium pero tampoco le falta tanto, no te decepcionará. La insonorización por empedrados y en carretera a altas velocidades es tan buena que no sientes ningún plástico tronar y hasta puedes lograr que los de atrás se duerman.

La empresa coreana corre con la desventaja de ser “nueva” y la competencia con la comodidad que le brinda la antigüedad en el mercado, además de los precios accesibles (a costa de la seguridad) está acostumbrada a verlos por el retrovisor, pero no por mucho.

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En una charla informal con Horacio Chavez (Director General de KIA México), abordamos varios temas tanto de la vida como del mercado local, la cultura financiera y también del KIA Rio Sedan. Fue muy provechosa, ya que a diferencia de nuestros colegas no era una entrevista “per se” sino dos personas compartiendo un almuerzo totalmente distendidos.

Si bien para nuestro Jefe de Pruebas el segmento al que va dirigido el Rio Sedan es un poco más joven al que apunta KIA (25 a 40 años), nosotros creemos que el público ideal es la pareja recién casada o la que ya lleva un tiempo y tiene hijos pequeños (quizás de 25 a 35); en lo que sí nos pusimos de acuerdo es en la falta de cultura financiera por parte del mercado mexicano.

¿Y cómo es esto? Es que no saben aprovechar en muchas circunstancias las distintas opciones que ofrecen las armadoras para acceder a un cero kilómetro mediante financiamiento, y no solo a título personal (cuando tienen actividad empresarial) sino también cuando son empresas y pueden hacer deducible un arrendamiento. Ya ahondaremos en estos temas en otro artículo específico para no irnos por las ramas ahora.

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Pero, sin sacar el dedo del renglón (diría mi padre), es importante destacar que KIA está ofreciendo distintos planes ya sea para que estudiantes universitarios puedan acceder no solo a un vehículo nuevo (y seguro) sino también comiencen a hacer un poco de historial crediticio (claro, sus padres serán los avales de dicho crédito) pero sirve para que poco a poco entiendan como es “la vida” en términos económicos.

Por su parte, para aquellos que “corren la chuleta” mediante el servicio privado de transporte ofrecido en aplicaciones, también hay esquemas de financiamiento que se unen a los clásicos créditos simples y el antes mencionado arrendamiento.

Creemos que, con todo esto, si algún despistado tenía dudas de que KIA iba con todo al llegar a México, mejor que revise porque ya no lo verán en los espejos, más bien asomándose por sus costados; la pelea en el segmento se pondrá buena y creemos que la relación precio-seguridad (y si quieren equipamiento) es de las mejores.

Y esto no lo inventamos, las cifras lo dicen, porque en un período menor a dos años la marca ha logrado posicionarse de tal forma que ocupa el quinto lugar de ventas, habiendo desplazado al óvalo americano.

No solo ofrecen un buen producto, seguro, y se encargan de hacerlo accesible, sino que también le apuestan al país, ya que la planta de Pesquería está trabajando a doble turno y dando así más trabajos a obreros mexicanos (casi 20 mil entre directos e indirectos). ¿Qué más podemos pedir?

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Nos gustó como un set, desde el manejo hasta la garantía, las opciones de compra y las ganas de hacer las cosas bien desde el principio sin ir especulando. KIA en México dará que hablar por los motivos correctos y a alguno que otro ya le estará dando hasta dolores de cabeza.

El Rio Sedan se ofrecerá con caja de velocidades manual y automática en 2 versiones : LX y EX los precios van desde los $231,400 (LX manual) hasta los $281,400 (EX automático)

 

Nicolás Bachechi Pavone