Nissan presenta el proceso creativo de la inconfundible esencia del Z


YOKOHAMA, Japón 
– Miguel Ángel dijo una vez: «Cada bloque de piedra tiene una estatua en su interior y la tarea del escultor es descubrirla». Para Haruo Yuki, un maestro denominado «meister» como modelador de arcilla en Nissan, convierte un gran bloque de arcilla en increíbles autos que encienden nuestra pasión por la conducción.

Yuki inició como diseñador a temprana edad. Asistió a un instituto técnico, donde su principal objetivo era convertirse en ilustrador; sin embargo, el destino intervino cuando su orientador profesional del instituto le habló de una oportunidad de trabajo en Nissan, en el departamento de modelado de arcilla.

Desde que se incorporó a Nissan en 1978, Yuki ha creado cerca de 60 grandes modelos de arcilla, desde berlinas hasta monovolúmenes y su última obra de arte es el sorprendente Nissan Z.

La profesión de modelista de arcilla para automóviles ha permanecido en gran medida oculta al público porque los artistas suelen trabajar en futuros modelos cuyos diseños son secretos muy bien guardados y el impacto que tienen a la hora de decidir el resultado del diseño de un auto es contundente.

El trabajo de Yuki consiste esencialmente en recrear una imagen bidimensional en tres dimensiones, explorando la forma y abordando la proporción a medida que va elaborando minuciosamente un modelo de arcilla. Mientras que algunos pueden argumentar que la misma tarea se puede realizar utilizando lo último en software de modelado 3D, Yuki no está de acuerdo.

«Sí, también utilizamos programas digitales para crear imágenes en 3D, puesto que es necesario en el proceso, pero los modelistas de arcilla aportan un toque humano al diseño que los programas informáticos no pueden. Puede parecer sencillo añadir digitalmente un retrovisor o detalles a un diseño, y ver el auto en un espacio virtual es útil, los cambios sutiles no son tan fáciles de transmitir digitalmente. Lo que vemos en un monitor y en la vida real es muy diferente, especialmente bajo la luz natural del sol; por lo tanto, es el trabajo del modelista de arcilla descifrar e interpretar una perspectiva 2D en 3D», explica Yuki.

Yuki considera que, al utilizar sólo programas digitales es difícil expresar un encanto emocional y una profundidad cuando se pasa a una forma física a escala. «He descubierto que los diseños cobran vida sólo cuando exploramos las formas con las manos», agregó. «Después de haber participado en el proceso creativo de docenas de vehículos, todavía no he visto los matices emocionales de un diseño totalmente interpretados por un ordenador. Creo que las partes favoritas de un diseño para la gente provienen del modelador de arcilla que transmite con éxito la forma y la proporción. Con el nuevo Nissan Z, no creo que el aspecto final hubiera sido posible si hubiéramos confiado únicamente en los ordenadores y el software».

Tomar una idea y darle forma física es un proceso de varios pasos en Nissan. Normalmente, el diseño de un futuro vehículo debe presentarse primero con diseño global en donde compite con todos los estudios de diseño de Nissan. Tras las rondas de selección y el modelado en 3D, llega el momento en que Yuki y su equipo ayuden a materializar la forma física final del modelo.

Para construir un modelo a escala real, primero se inicia con un modelo de arcilla a un cuarto de escala, luego se escanea y se convierte en un modelo cuatro veces mayor utilizando datos digitales. Posteriormente, comienza el proceso de formación del modelo a escala real con una gran plancha de arcilla, se cuenta con un horno donde se calienta la arcilla y directamente desde el horno se comienza a añadir material y a darle forma a mano. Cuando la arcilla se enfría un poco, podemos utilizar herramientas para raspar y dar forma mientras empieza a endurecerse a temperatura ambiente.

Explica Yuki que, «Completamos el modelo de arcilla a escala real para el nuevo Nissan Z en aproximadamente tres semanas. El modelo de arcilla a escala real tiene un bastidor de aluminio con ejes para que podamos instalar ruedas y neumáticos. El peso total del producto de arcilla terminado es de unas 1.6 toneladas, por lo que es un poco más pesado que un auto real».

La forma en que un modelador de arcilla toma un boceto y lo transforma en una realidad tridimensional puede variar mucho una vez que comienza el proceso.

Puntualizó que, «Un boceto es una idea, y cuando tomamos esa idea y la convertimos en una forma real y física, el auto tiende a cambiar con las sesiones de revisión y las aportaciones verbales a lo largo del proceso».

Aunque el equipo de Yuki era pequeño, había mucho interés en su trabajo, debido a que constantemente llegaban impresiones y aportaciones de ejecutivos e ingenieros entusiasmados que se pasaban por el estudio para ver el trabajo en curso.

«Al principio fue difícil no tomar nota de lo que decían, pero el boceto de diseño de Nissan Z seleccionado fue muy bien recibido, así que el proceso fue bastante fluido para llegar a la forma final», explicó Yuki.

El nuevo Nissan Z representa la última encarnación del icónico deportivo, y Yuki quería hacerlo muy especial, «Puse mi corazón y mi alma en ello. Nuestro equipo le dio forma y volvió a dar forma al diseño muchas veces para asegurarse de que era perfecto. Y me aseguré de incluir un toque humano para transmitir una respuesta emocional de cada parte del vehículo, como la forma trasera, la del capó… es decir, ¡En todas partes!».