Los verdaderos Clásicos: El «duque» de los años 30, como en sus mejores tiempos.

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Antes de que fuera aniquilado durante la Gran Depresión en los EEUU, Duesenberg era uno de los mayores fabricantes de automóviles estadounidenses.

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Este coupé convertible Duesenberg modelo J Murphy de 1929  muestra de qué manera la compañía logró su reputación estelar. Gran parte de esa reputación se basó en motores que se encontraban entre los más potentes y sofisticados de la época.

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Este motor Lycoming (que luego se especializó en motores de aviación) de 8 cilindros en línea y 420 pulgadas cúbicas cuenta con levas superiores dobles, entonces muy novedosas, y genera 265 caballos de fuerza, que era más que la mayoría de los otros automóviles de lujo de la época.

Una transmisión manual de 3 velocidades envía esa potencia a las ruedas traseras. El motor está alojado en un chasis de aleación de acero con seis travesaños de refuerzo. La suspensión consta de muelles semielípticas paralelas y ejes traseros semiflotantes, un poco a la manera DeDion.

El frenado lo proporcionaban tambores hidráulicos (gran exclusiva entonces) en las cuatro esquinas, con asistencia de vacío como se le dice correctamente al «booster».

El automóvil también tiene un sistema de lubricación automática del chasis marca Bijur que ese sí era como de cajón en autos finos.  Eran otros tiempos, Duesenberg solo proporcionaba un chasis «desnudo» a los clientes, que mandaban hacer la carrocería por separado con especialistas, tradición que venía de la época de los carruajes sin caballos. 

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Esos nombres que nos suenan tanto, como Landau, Limusina, Sedán, Berlina, todos ellos eran carroceros de renombre que a veces tomaban el nombre de la ciudad donde radicaban.
Esta carrocería fue hecha por el carrocero «Murphy Coachbuilders», que fabricó carrocerías para 116 de los 487 Modelo J Duesenberg. Y hubo 60 con el toldo removible, el resto era de techo fijo, de metal.
El interior está tapizado en cuero color tostado (a juego con la capota convertible de tela) y un tablero muy equipado con suficientes instrumentos hasta como para volar.