La revista «M/V» no nació en 1982, sino ¡en 1772! …y no estamos mintiendo 

mv

Este año, 2022, Motor y Volante cumplirá 40 años de haber nacido como la primera revista mexicana de autos que sigue publicándose ininterrumpidamente hasta la fecha. Pero hubo otra «revista» con las misma iniciales, que nació ¡250 años antes!

Ya entraremos en ese detalle pero valga decir que el «público» lector eran los interesados en los avances técnicos y de la ciencia (aun no había coches, así que daba noticias sobre Física y Medicina), un poco igual que hoy con Motor y Volante, pues los coches se mueven por fenómenos físicos y son, como sea, «nuestra medicina» cotidiana o al menos pasatiempo.

Esa “otra M/V”, nació DOSCIENTOS CINCUENTA AÑOS ANTES, en 1772. Las iniciales son las mismas y su tema era novedades de física y de medicina (¡todavía no existían los coches y de algo había que platicar!).

Se llamó “Mercurio Volante”, “Mercurio” porque ese habitante del Olimpo era el portador de las noticias según la mitología de los griegos, y “Volante” porque se repartía por chicos corriendo en las calles.
El primer “medio de comunicación” en México, de hecho, circuló en 1722, hace exactamente 300 años.
Se llamaba “Gazeta de México” y era el único noticiero de la todavía Colonia. Eso sí, no hablaba de coches. Pero es el primer indicio del periodismo en nuestro territorio.

Y eso, hoy, aquí en Motor y Volante, es justo lo que hacemos: periodismo de opinión.

Siglos más tarde hubo, históricamente hablando, otros títulos y ahora sí sobre los coches, incluso una revista sobre “carruajes sin caballos” que apareció en México a principios del siglo pasado, es decir, cuando el auto propiamente hablando ni siquiera había cumplido su mayoría de edad desde su invención en 1886.

Esta foto (abajo) es originalmente de esa revista y apareció en 1917, al inicio de un evento en Chapultepec. ¿Autoshow? ¿Carreras?
Da igual, ¡son coches!

INAH_SINAFO_FN_166918

Aquella primera revista mexicana de autos duró algunos años y era la única fuente con la que contaban los aficionados al naciente automóvil en nuestro país.

Décadas más tarde surgieron otras, que corrieron igual suerte, una se llamó Automundo, que más bien se dedicaba a las carreras y luego se orientó hacia el fútbol y aun antes existió Récord, también dedicada a las pistas. Si no recordamos mal, uno de los colaboradores era el propio Pedro Rodríguez, de posterior fama en Fórmula 1. Se esfumaron al paso del tiempo.
El entusiasmo era idéntico, pero eran a una sola tinta, en papel muy corriente y su tiraje hoy nos puede sonar minúsculo, si bien eran 1,000 ejemplares que son exactamente los mismos con los que también nació Motor y Volante en 1982. ¿Mil ejemplares a dividirse entre varios millones de interesados en el tema? Pues no todos tuvieron acceso pero no alcanzaba para imprimir más  y entre comisiones y costos, publicar casi nunca deja ganancias.

Nuestro primer embarque de ejemplares, el 20 de noviembre de 1982, salió con destino a los locales cerrados de venta de revistas, fundamentalmente los Sanborns, hoteles y revisterías en casi todo el país. A muchas les tocó una sola revista y, según los reportes, no acababan de ponerla en el anaquel que alguien ya la arrebataba.

La “sed “por leer de coches era  ̶ y sigue siendo ̶  insaciable entre quienes amamos a nuestros amigos de cuatro llantas.

O sea, a saber que todas estas publicaciones  ̶ incluyendo la nuestra ̶  eran sucesoras de los heraldos, aquellos tipos que eran enviados por el rey a todos los confines de su reino para difundir las noticias que le interesaban.

Algunos pegaban un papelote en las paredes donde se daba la noticia para los que ya sabían leer (que eran pocos, igual que hoy, je, je, je)  pero otros “cantaban” las noticias a voz en cuello.

Hoy en día, los medios como Motor y Volante se han vuelto digitales y multiplicado su cobertura enormemente. Los pasados 30 días acumulamos una audiencia total de 25,000,000 (veinticinco millones) de personas y cubrimos el continente entero.
Los suscriptores de la revista exceden de un cuarto de millón, que en vez de salir a comprarla a un casi vacío Sanborns o esperar a que llegue un heraldo a la esquina a cantarles qué novedades traerá Porsche o Mazda, la leen en línea cada mes y sin costo alguno.
Y qué se le va a hacer, así es el periodismo automotriz de hoy.

Si seguimos publicando sobre autos tras 40 años de labor (y ya lo ves, 300 años de historia del periodismo), es porque, igual que a ti, nos picó el gusano del amor por los autos y además, también el gusto por escribir, debatir y compartir el tema que nos apasiona.

Gabriel Novaro