A Prueba: Ford Maverick 2022. (El texto completo de nuestra prueba de pista y camino publicado en la revista de este mes)

A PRUEBA

FORD MAVERICK 2022

Dicen que lo mejor siempre se reserva para el final.

No podríamos estar más de acuerdo en esta ocasión.

Escape, Corsair, Escape híbrida, Bronco Sport y el remate perfecto:  Ford Maverick 2022.

¿Qué tienen en común todos esos productos?  Pues la fantástica plataforma C2.

 

La nueva plataforma C2 de Ford. El santo grial de sus productos medianos.

Maverick se basa en la plataforma C2, que da vida también a la nueva Escape, a la Bronco Sport y a la Lincoln Corsair.  Una plataforma sumamente flexible.  La C2 es monocasco (carrocería unitaria con bastidor) de tracción delantera o integral.  La Ranger, la referencia más próxima, usa largueros de tracción trasera (o sea impulsión).  La plataforma que aquí nos ocupa, la C2, es para Ford un parteaguas,  es capaz de adaptarse a montones de nuevas arquitecturas.  Ford asegura que tiene un 20% más de rigidez torsional que la anterior C1.  Y luego de probar la Bronco Sport y la Maverick le creemos absolutamente.

Maverick se percibe sólida, silenciosa y bien plantada.  Una de las cartas fuertes de la familia Bronco es la durabilidad. Y la Maverick lo retoma.  Un valor muy apreciado entre los compradores del segmento.  Vaya, que ni la Escape se percibe con ese nivel de calidad de ensamble que tiene la Maverick.

De México para el mundo.

Aquí hay que resaltar el excelente trabajo de las manos y mentes mexicanas.  Un verdadero orgullo para nuestro país.   Los mexicanos estuvieron involucrados en el desarrollo del proyecto y dieron cátedra en muchos temas a los equipos de desarrollo del país vecino del norte.  Es un enorme gusto que la producción se quedara en nuestro país para el mundo, en la planta de Hermosillo.

El diseño exterior es muy singular.   Parece una lobo pequeña, se percibe chica, pero mide 5.07 metros.  Es más larga que la Bronco Sport y por algún motivo se conduce mucho mejor.   Bueno, sí sabemos el motivo.   Es más baja al suelo y su conducción es más similar a un sedán que a una SUV.  Es la altura perfecta.  Se siente como pickup, pero se conduce como sedán.  Asombroso.   ¿Y sabe que es más asombroso?  La capacidad que tienen los diseñadores de crear una cabina que cuando uno se sube, se percibe grande.   Por fuera parece un camión pequeño.  Desde dentro, uno siente que va en algo mucho más grande.  Es una sensación de seguridad remarcable.  En serio, no sabemos cómo le hacen para jugar así con nuestra percepción de los espacios.  Pero lo hacen muy bien.

La conducción es sólida, robusta, bien plantada.  Es ágil y no tiene los balanceos típicos de una camioneta.  Es el remplazo ideal para un sedán en ese sentido.

El motor es el súper conocido y confiable 2.0 litros de 250 caballos.  Nosotros hicimos todo lo que pudimos para terminar la gasolina que venía en el tanque cuando nos la entregaron y llenar tanque con gasolina de 93 octanos.   Acá en nuestro centro de pruebas en Guadalajara, hay una cadena de gasolinerías que tienen gasolina así.  La diferencia es muy notoria y Ford sí programa sus motores para funcionar con esos octanajes y entregar toda la potencia para la que ese motor fue diseñado.

El resultado fue adictivo y sensacional.  Ese motor es un viejo conocido para nosotros y fue como volverlo a conocer.   Ahora, sume tracción integral y ¡pum! Fórmula perfecta para querer salir a carretera a probar el juguetazo que Ford estrenó.

Elegimos Puerto Vallarta como destino.  El aplomo en curvas es asombroso.  Mantuvimos unos ritmos de velocidad que ni con la Bronco Sport nos animamos.  La altura ajustada a conducción urbana le ayuda un montón.  La velocidad límite es de 175 km por hora, a la que no le cuesta nada de trabajo llegar.

Jugar con ella en autopista, en una zona de curvas que nos tocó vacía, fue una de las experiencias más divertidas que tenemos recuerdo.  Nada nos quitaba la sonrisa del rostro.   Los rebases son pan comido.   Es increíble que un motor tan “pequeño” pueda ofrecer tan buenos resultados.  Y es que la Maverick es ligera.  Pero además tiene un ingrediente que ninguna otra tiene:  suspensión trasera independiente en su versión Lariat.  Ya ese debería ser el argumento más matón que tiene:  suspensión trasera independiente.  Pero tiene varios más.

Y ni siquiera tienen que ver con equipamiento, porque sí echamos de menos un poco de equipo como sensores en los espejos.  Las lupas en los mismos nos distraen.

Lo imperdonable para nosotros es la ausencia de paletas para controlar los cambios desde el volante.  Es un magnífico motor y nada nos haría más felices que poder domarlo a gusto y en completo dominio.  Sin embargo, en la perilla de selección de velocidades viene el botón L de LOW que baja de engrane y mantiene el vehículo en rango elevado de revoluciones.   ¿Ayuda? Pues sí.  ¿Es el ideal de quien gusta del control? Pues no.  Porque además obliga a apartar la vista del camino para saber en dónde picar el bendito botón.

Viene con modos de manejo dedicados:  Normal, Remolque, Ecológico, Resbaladizo y SPORT,  que fue nuestro favorito porque mantiene la caja de 8 velocidades siempre en el rango respondón.  ¡Y qué delicia fue tener ese motor en ese rango!

Un vehículo pensado para durar años y mantener muy contento a su propietario.  Sin duda, nuestro producto favorito de la plataforma C2.    El truco guapo es ofrecer un sedán con carrocería de pickup,  pero mantener la calidad de la marcha y conducción de un buen sedán.   Ideal para olvidar la tristeza de que se dejó de ofrecer el Fusion.

El diseño le gustó a todo el mundo.  La conducción también.   Nuestra rubia de pruebas dijo que se sintió muy confiada porque la aceleración es muy progresiva.  Algo que notamos desde la Bronco Sport.  En Ford han domesticado muy bien el Torque Steer (los tirones hacia los lados por tan tremenda potencia) que eran notorios en el Fusion.  Aquí, la tracción integral hace una excelente labor para controlar esas fuerzas.   Una aceleración progresiva pero contundente.  No tiene mucho “punch” inicial, pero sí que logra rebases seguros y rápidos.

Cuentan las lenguas que se viene una versión Maverick Tremor.  Estaremos atentos.  La imaginación revolotea de emoción porque la Lincoln Corsair usa el motor 2.3 litros del Mustang Ecoboost.  O sea:  que ese motor sí entra en los productos de plataforma C2, ni duda cabe.

Por lo pronto, estamos seguros de que, al igual que la Bronco Sport, la Maverick se venderá como churros calientes si Ford logra transmitir una idea muy sencilla:  luce como camioneta, pero es un excelente, potente, seguro, ágil, durable y fantástico sedán… con forma de camioneta.  Desde ya nuestra favorita por encima de cualquier Ranger o Lobo.

 

Edqar Alejandro Domínguez Reynoso

(Puedes ver todas las fotos en el reportaje de la revista que puedes descargar en:

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