Motor y Volante participa en las 24 h de la CDMX… pero no solo haciendo el reportaje sino ¡COMPITIENDO!

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LEE EL REPORTAJE (¿conque manejando y escribiendo, eh?) COMPLETO  AQUÍ ABAJO (clic en ENDURANCE 24)

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ENDURANCE 24

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“La aventura no comienza el día de la carrera, sino meses antes con el proyecto”

Jean Michel Terrein

Una invitación de un amigo de hace muchísimos años hizo realidad un sueño: correr las 24 horas de México. El equipo, conformado por cuatro veteranos de los coches, ninguno profesional, pero todos apasionados de los coches.  La descripción completa se la dejaré al Dr. Montaño. Yo trataré de platicar brevemente de mi experiencia. Un gran evento, debo decir, con increíbles aventuras, emociones, algunas frustraciones y seguramente cosas que mejorar.

La aventura no comienza el día de la carrera, sino meses antes con el proyecto. Desde ver cuál coche rentar, hasta la compra del equipo necesario para poder pasar la verificación de seguridad: cascos, radios, Nomex y todo lo demás, aunque la comida que llevamos no fue nuestro fuerte. Si bien teníamos café, agua, bebidas energizantes, debo decir que fue triste ver que, en un evento como este, no hubiera realmente un buen comedor donde pagando se pudiera comer.

Los coches, todos, desde el más rápido hasta el más lento, con los estándares de seguridad. La pista, qué puedo decir de un icono del automovilismo mundial. La seguridad en la pista muy buena, y solo me queda felicitar a todos los marshals y bandereros. Todo muy bien, pero sí existe un PERO. Son cosas que en realidad no son tan complicadas para que esta carrera se vuelva una clásica. Se tienen que tener reglas y normas claras. No es muy difícil. Si un equipo hace trampa y se registra en una categoría que no es diciendo que tiene un tipo de motor y no otro, automática descalificación. Las carreras de noche son un reto y más aquí donde ciertos coches lograban cerca de los 280kph al final de la recta y otros, con muchísimo optimismo, los 170kph. Los faros deberían ser los estándares y no permitir barras de leds o faros que no sean del coche. Cuando tenía un coche detrás, era imposible saber si era uno de los muy rápidos o uno de mi categoría. Y la verdad, sentía que todos los de atrás me venían sacando radiografías de lo intensa que era la iluminación. Nosotros también teníamos de esos faros y considero que está mal. No es una norma.

¿Qué decir de los pilotos? Unos extraordinariamente conscientes de los demás, cuidando a todos aun viniendo con coches mucho más potentes. Fui a darle las gracias a un equipo que venía en un Mini azul y lo repito «gracias por cuidar a todos. Mis respetos por cómo manejaron». Otros, verdaderamente no merecen un reconocimiento positivo, como aquel piloto que me rebasó en la peraltada. Venía yo en medio, cuidando de no moverme de mi trayectoria. Dos coches detrás de mí. Uno, pasándome por fuera, muy bien y limpio. Otro, pasándome por dentro, ¡por el carril marcado para entrar al box! No sé qué le pasaba a esta persona, pero varios fueron los comentarios sobre él. No solo nosotros notamos la forma casi inconsciente de manejar y no cuidar ni a los otros ni a su propio coche, pero varios equipos también se dieron cuenta. Qué hubiera pasado si en esa curva que es totalmente ciega por el ahora Foro Sol, un coche estuviera entrando al box de forma lenta. O si, dado que esa parte de la pista no está limpia, perdiera el grip y se le fuera el coche hacia afuera no solo llevándome a mí de corbata, sino a cualquier otro coche rebasando de la forma correcta. Ahí, claramente falta supervisión. Sé que hay muchísimas cosas muy buenas, otras más que mejorar y unas, las menos, inadmisibles. Pero si un día queremos que las 24 horas de México sean algo comparable con las 24 horas de Le Mans, ¡tienen que existir reglas claras, normas y sanciones claras para todos! Algo que en México sabemos que existe, solo veamos Le Mans, pero que nos cuesta muchísimo lograr.

Jean Michel Terrein

“Todo el que ama el automovilismo, debería vivir una experiencia así al menos una vez en la vida.  Si ustedes tienen ese sueño, no esperen.”

Emilio Puente

De los grandes eventos surgen las grandes amistades y anécdotas; duró 24 horas, pero nos da para platicar 24 días y recordarlo toda la vida. Correr esta carrera fue una extraordinaria experiencia de vida en muchos sentidos.

Llegamos el viernes para las prácticas y calificación. Creíamos que nos iba a sobrar mucho tiempo y que un par de sesiones serían suficientes para familiarizarnos con el auto y calificar. Sin embargo, las fallas mecánicas no nos permitieron practicar bien ni hacer tiempos competitivos. Concluyó el día sin que pudiéramos resolverlos y al final del día llegamos a la conclusión de que se tenía que cambiar el motor.  Afortunadamente, el equipo de Poly y el Pelón estaban preparados e hicieron un trabajo muy bueno cambiando el motor; sin embargo, no lo pudimos probar y no sabíamos si funcionaría en carrera. Este motor ya traía dos carreras sprint encima y nos preocupaba su confiabilidad.

Todo ello sirvió la mesa para una carrera memorable. Sabíamos que teníamos que ser conservadores y cuidar el auto. Pasaban los turnos al volante y todos logramos el reto de conseguir vueltas competitivas. Santiago arrancó en último lugar, con un coche que no sabíamos cómo iba a responder. Afortunadamente, el auto funcionaba y con el pasar de las horas comenzamos a recuperar posiciones hasta ubicarnos en el segundo lugar.

La intercomunicación nos jugó bromas muy buenas. En una ocasión reporté al box que “el auto no puede” y Santi Jr., que junto con Emilio Jr. fueron un apoyo increíble en la carrera, entendió “ya no puedo, ya no puedo” y avisó que se requería un cambio de piloto… jaja. Espero que el año que entra los hijos de Jean Michel y Fran puedan participar y que puedan vivir esta increíble experiencia de compartir la carrera con sus hijos.

Conducir en el Hermanos Rodríguez es una experiencia única, sobre todo en las etapas nocturnas. Corríamos contra autos mucho más rápidos que el nuestro y creo que pasábamos más de la mitad del tiempo viendo el retrovisor para descifrar el reto de lograr buenos tiempos, al tiempo de negociar el tráfico.

Para mí, esta carrera significó mucho por dos razones, por un lado, Santi y yo logramos concretar el sueño de correr una carrera juntos. Estoy seguro de que Don Santiago que está en el cielo está muy orgulloso de él. Por el otro, Fran y Jean que hasta ese día eran buenos amigos, se convirtieron en mis brothers.  Todo el que ama el automovilismo debería vivir una experiencia así al menos una vez en la vida.  Si ustedes tienen ese sueño, no esperen.

Emilio Puente

Santiago Villanueva

“Con el amanecer, llegó la tercera ronda de turnos y el coche ya no era el mismo, la fatiga del motor era notoria”

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Endurance 24 Horas 2021

¡Durante años soñé con poder correr coches! Y tras un fallido intento en 2019, en julio de 2021 llamé a mi amigo Pelón Herrara de Zona Centro Competición para rentar un coche en las 24 Horas, y desde ese momento, Pelón, Poly y yo empezamos a planear todo con un Nissan March.

Ya tenía coche, faltaban los demás pilotos y obviamente uno tenía que ser mi gran amigo Emilio y juntos pensamos en invitar a dos buenos amigos: Jean Michel y Francisco.

Llegó el viernes 3 de diciembre, salimos a pista y todo bien… por un rato, ya que el motor empezó a sentirse “pesado”, Poly y su equipo buscaron solucionar el problema, pero la falla seguía, así que antes de la carrera decidimos cambiarlo.

Llegó la hora de formarnos en la parrilla de salida y sin saber qué pasaría con el nuevo motor, me subí al coche para arrancar, y en punto de las 3:00 p.m. salió la bandera verde, ¡A CORRER! El coche de inmediato y sin exigirlo para nada era 20 segundos más rápido que el día anterior, ¡se comportaba increíble! ¡Estábamos felices!

Así completé el primer turno, para dejar el volante a Emilio que, por primera vez, se subiría a un coche en carrera y que tras dos horas de manejo dejó el volante a Jean, que igualmente lo hizo excelente por otras dos horas, seguidas del pilotaje de Fran con dos horas más. Estos cuatro turnos pusieron al coche en segundo lugar.

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Inició la segunda ronda de turnos y como suele pasar, de un momento a otro todo cambió, el coche tuvo que entrar al garaje con un problema en la inyección, que el equipo pudo reparar gracias al aporte de piezas del March personal de Poly… esta falla nos mandó al cuarto lugar.

La carrera siguió, el coche se mantuvo bien y los turnos de manejo siguieron conforme a lo planeado. Con el amanecer, llegó la tercera ronda de turnos y el coche ya no era el mismo, la fatiga del motor era evidente.

A media mañana se estropeó un balero y otra vez, con el aporte invaluable del March personal de Poly, el coche pudo volver a la pista, aunque vuelta a vuelta veíamos como el motor perdía rendimiento, por lo que pasamos en fase de conservación extrema, lo que nos costó perder el cuarto lugar. Pese a todo, el coche quería cumplir y a las 3:00 pm del domingo cruzamos la meta, vimos la bandera de cuadros y nos quedamos con la gran satisfacción de haber logrado el objetivo de terminar las 24 Horas.

¡Así, a mis 53 años logré correr y terminar una carrera!

Mi más sincero reconocimiento a cada uno de los miembros de Zona Centro Competición por su excelente trabajo.

Solo me queda agradecer de manera especial a mi hijo, Santiago, por haberme acompañado y vivir esto conmigo.

Santiago Villanueva

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Francisco Montaño Benet

Una verdadera prueba de resistencia y de nervios.

Hace poco más de cuatro meses recibí una llamada de Santiago Villanueva proponiéndome entrar a correr el ENDURANCE 24, una vieja competencia de 24 horas con un nuevo nombre.

Conociendo su manejo, inmediatamente le dije que sí y me dijo que Emilio probablemente podría si se zafaba de un compromiso. Faltaba uno y le recomendé a Jean Michel.

Había que renovar el equipo de seguridad, casco nuevo, Nomex nuevo, guantes, botas y el famoso HANS para proteger las vértebras cervicales ya que hacía prácticamente 31 años que no corría yo esta carrera en el Autódromo Hermanos Rodríguez, precisamente con el equipo de Motor y Volante junto con Carlos Martínez y Luis Espinoza, con quienes habíamos tenido participaciones decorosas.

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Cuando le comenté a Herr Editor del proyecto, inmediatamente se entusiasmó, aunque dice que las carreras realmente no le interesan, pero que lo traiciona su subconsciente y por más que finge no puede ocultarlo.

El coche, un March de Nissan propiedad de Carlos Márquez, un cochecito confiable y muy bien balanceado ya modificado para carreras con equipo de seguridad hasta los dientes, aunque el motor tiene que permanecer totalmente stock, o sea, sin modificaciones. Se le puso motor nuevo y guardamos el viejo que ya tenía un par de carreras.

Se usó:

1coche

2 motores

4 pilotos

10 mecánicos 10 en total

Los jefes de equipo: Aaron Álvarez “Ulrich”, Stefanías Alonso “Fano”

Carlitos Luna, jefe de mecánicos

Alan y Jorge “Nano” quienes se la rifaron con el repostaje de combustible

El Rober Reynoso, Omar y el Infinity, quienes hicieron la mecánica.

Todos ellos dirigidos por los hermanos Juan Ramón, el Pelón Espinoza Herrera y su Hermano Daniel Fernando, el Poly.

3 cambios de Balatas

2 juegos de Llantas

2 sensores

Familia

Para esta carrera se le agregaron focos de LED y faros auxiliares también de LED.

El asiento, por motivos de seguridad debe ir soldado, por lo que tuvimos que ponerlo a una distancia que todos pudiéramos alcanzar y tener buena posición de manejo, pero Emilio y Santiago se salen de reglamento en cuanto a tamaño de pilotos de autos y a Jean Michel y a mí (que cumplimos con las normas FIA en cuanto a tamaño) pues nos quedó el asiento así como cuando aprendí a manejar a los 9 años y usamos la receta de entonces, usar cojines que, claro, cuando apretamos los cinturones de escapulario volvemos a quedar comprimidos en el asiento y así no alcanzábamos bien el volante y tuvimos que manejar como junior en el coche de papi apenas viendo hacia fuera y teniendo que girar el volante como no se debe. Ni modo, la opción B era ponerlo para nuestro tamaño y entonces los dos altos no hubieran podido entrar.

Llegó el día, la junta de pilotos empezó antes de tiempo y las prácticas empezaron un poco tarde y terminaron también un poco temprano.

Para el entrenamiento salí primero, ya que no habíamos manejado el coche ni yo ni Jean Michel. Santiago y Emilio lo habían manejado en el autódromo de Pachuca y francamente lo sentí bien, no esperaba un coche muy rápido, así que quedé conforme. Pero cuando lo manejaron ellos, lo sintieron muy burro, no desarrollaba y así se estuvieron haciendo pruebas con sensores y demás, pero todo parecía estar bien. Tan lento estaba el coche, que calificamos en último lugar.

El sábado tomamos la decisión de poner el motor viejo; inmediatamente mejoraron los tiempos hasta en 20 segundos, así en la arrancada hubo que empezar a remontar lugares y después de unas horas ya íbamos en el segundo lugar de la categoría.

Pero no crean que íbamos tan rápido, la calificación se hizo con un tiempo de 2:33, el potencial del coche es de 2:10, aunque decidimos tratar de mantener un paso de entre 2:20 y 2;35 mientras que los autos más rápidos podían ir constantes en 1:55, o sea, 30 segundos por vuelta más rápidos, es decir que nos iban a lapear cada cinco vueltas y eso complica la carrera, ya que cuando uno va a ser rebasado debe cuidar de mantener la trayectoria para no estorbar y eso nos hace más lentos, además de complicar los rebases cuando alcanzamos a alguno más lento. Eso, más cuidar el coche, lo mantiene uno ocupado.

Tampoco ayudó que se fundió la luz izquierda y nos hicieron entrar a revisarla. Se solucionó poniendo la luz alta, claro, hasta que se fundieron por completo los dos faros de la derecha obligándonos a volver a entrar a revisión, aunque no se pudo ya arreglar. Así que corrí y digo corrí porque me tocó a mí, y ya iba a amanecer, con un coche tuerto y además con estrabismo hacia la izquierda, lo cual dificultaba ver claramente los ápices (ápex le dicen los pochos) y aunque uno se puede aprender la pista en solo tres vueltas, sí afecta mucho no ver bien las referencias.

En un momento, entra el coche al box debido a una falla y después de revisarlo, escanearlo, etc., se le cambió el sensor MAF: 20 minutos perdidos y el segundo lugar perdido, además de que íbamos a tan solo media vuelta y nos fuimos al 4o y con 8 vueltas menos que el 3o. Después de un rato, o sea, algunas horas, ya andábamos recuperando el 3° lugar cuando comenzó a sentirse una vibración en el frente, resultó ser un balero prácticamente derretido y otros 20 minutos o más para cambiarlo.

Finalmente llegó mi último turno, quedaban escasas hora y media para terminar la carrera, todo iba bien, el motor un poco cansado, ya no llegaba a la línea roja y optamos por llevarlo a 5000 RPM en lugar de las 5700 originales, y la diferencia al final de la recta era de 15 km/h menos, los tiempos andaban rodando los 2:22 ya lejos de los 2:12 y 2:13 de cuando la noche era joven y, de pronto, faltando 45 minutos, PUM, que se apaga el motor y, por qué no, en la zona del estadio, por ahí donde me bañó de gasolina el coche de Fercho Urquiza, por ahí donde en mi primer turno casi me trompeo, y luego vi por qué, es en esa zona donde los coches tienden a chorrear gasolina. Es la primera curva a la izquierda y donde los coches con tanque lleno tiran la gasolina si no quedó bien sellada la boca de entrada y se convierte de salida.

En fin, los tiempos se dispararon de los 2:23 a casi 5 minutos por vuelta, se hicieron interminables esos últimos 45 minutos, el equipo estaba desconcertado, no sabían lo que pasaba y me decían por el radio que tratara de ir más rápido, que mantuviera el ritmo de antes pero no se imaginaban que, apenas tocaba el acelerador, el motor no se apagaba, pero si quería acelerar un poco, se apagaba. Los cambios los tenía que hacer abajo de las 3000 y si antes sentía que llegaba al final de la recta a 180 y a veces hasta 190 y me rebasaba uno del Turbo 1 a 280, ahora imagínense cuando llegaba con trabajos a los 100 al final de la recta. Una verdadera prueba de resistencia y de nervios.

Así, las cosas estaban complicadas y ¿por qué no? Una nueva bandera amarilla y ahora había que formarse detrás del auto insignia, que con un par de cartulinas indica quien debe formarse detrás y no se puede rebasar. Pues yo quedé en el 2o lugar detrás del León # 35, que eventualmente fue el ganador, atrás de mí iban todos los demás, y esas últimas tres vueltas pueden ser de locura, ya que muchos se dejan ir con todo.

Les explico, cuando hay bandera amarilla, se debe mantener una fila india y no se puede rebasar sino hasta después de la línea de meta. Para esto, se ponen un par de conos por donde todos deben pasar. Cuando se va a dar la bandera verde, el auto insignia o Safety Car apaga sus luces antes de terminar la vuelta, y todos lo saben y están listos para acelerar a fondo. Los de atrás pueden estar acelerando a fondo todavía en la peraltada y la cosa es que yo no iba a poder acelerar y se iba a provocar un caos, así que cuando se metió el SC, yo también me fui por el pit lane para dejar pasar a todos y así evitar un caos.

Lo mejor de todo fue el compañerismo, el fortalecimiento de la amistad y la excelente labor del Pelón y de Poly y su señora madre, quien se encargó de mantenernos bien alimentados y quienes dieron todo y más para que pudiéramos terminar la carrera, que resultó ser muy divertida.

Ya hay planes para el año que entra para hacer dos coches.

Uno de ellos manejado por el Centro de Pruebas de Querétaro de Motor y Volante.

Francisco Montaño Benet.