Un Aston Martin medio híbrido y medio alemán.

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Se ha visto una nueva variante del DBX de Aston Martin probándose en el Nürburgring.

A primera vista, puede parecer un ejemplar normal, pero una etiqueta amarilla en el medallón lo revela como un modelo electrificado. Que no tienen de serie.
La calcomanía, en caso de accidente, advierte a los socorristas que se trata de un vehículo electrificado. O sea, quizá no hay riesgo de gasolina.

La producción del DBX solo comenzó en 2020, pero el crossover mediano ya representa el 50% de las ventas de Aston Martin. Bueno, que no son muchas de todas maneras. No porque sean malos, sino por caros, pues es la marca de los príncipes y de estos ya no quedan muchos.

Es comprensible que el fabricante de automóviles esté preparando nuevas variantes para capitalizar la demanda.  Según algunas fuentes, la variante que está probando aquí, será un híbrido suave. También llegará un híbrido enchufable, aunque solo en el año 2023. Sabemos que este no es un híbrido enchufable porque carece de un puerto para recarga.

Se espera que el híbrido ligero DBX presente una configuración similar a la utilizada por Mercedes-Benz AMG para su actual serie 53. Más bien, la configuración consiste en un motor de arranque eléctrico reforzando al turboalimentado de 3.0 litros en línea, durante esfuerzos elevados y también capaz de  recuperar energía al frenar. También hay un compresor eléctrico para ayudar al turbo al generar impulso a bajas revoluciones. O sea, lo “echa andar” antes de que lo empujen los gases del escape.
La potencia máxima estimada es de 429 hp y 384 libras-pie de torsión.