Por “bromistas”, a VW otra vez se los está cargando el payaso.

Hace unas semanas, a VW se le ocurrió hacer una broma; nos dijo -a todos los medios de comunicación, que se la creímos y caímos redonditos- que en Estados Unidos iban a cambiar su nombre oficial a VOLTSWAGEN.

En teoría, era un juego de letras, pero real, para promover la inminente llegada del ID4, su primer eléctrico a este lado del charco. Y la idea no sonaba mal, porque la verdad eso de “auto del pueblo” hace rato que ya no les cuadra.

El caso es que sacaron hasta nuevos logos y un video de un nuevo canal “oficial”.

Incluso el terma fue reafirmado por el propio máximo directivo de la empresa.
Pero ya les cayó el chahuixtle, porque las comisiones de vigilancia bursátil (tanto en Alemania como en USA) , opinan que no fue una broma sino un mañoso truco para disparar el valor de sus acciones y ganarse una lanota.

Y en efecto, al menos en un índice bursátil, sus acciones subieron (momentáneamente) ¡un 12.5%!, ganancia brutal que pudo haber sido aprovechada para hacer operaciones y embolsarse una millonada.

Mientras siguen las investigaciones, VW insiste que todo era una broma (ajá, ¿como la del “dieselgate”?) y sigue sacando avisos con juegos de palabras como para zafarse del dilema en el que se metió.

En un tuit, juegan en inglés con la palabra WHAT (“qué pasó”?) convirtiéndola en WATT

tuit

Pero ahora a ver cómo se le escapan al payaso.