LA GASOLINA SEGUIRÁ TENIENDO DEMANDA HASTA EL PRÓXIMO SIGLO (sí, el 22)

          

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Así está repartido el petróleo.

A los que nos tocó, nos tocó, pero ¿cómo se repartirá? 

 

EN 2050 TAN SOLO EN LOS EEUU, MÁS DE LA MITAD DE LOS AUTOS SEGUIRÁN USÁNDOLA.
EN 2100, EN EL MUNDO TODAVÍA EXISTIRÁN MÁS DE MIL MILLONES DE VEHÍCULOS CONSUMIÉNDOLA.

 

En todo el mundo, gobiernos y fabricantes automotrices están enfocados en vender vehículos eléctricos más limpios como solución al cambio climático. Sin embargo, podría llevar años para que eso tenga un efecto drástico en las emisiones de gases de efecto invernadero.

Una razón es que tomará mucho tiempo para que los vehículos a gasolina existentes lleguen al final de su vida útil.

Esta “rotación de flota” puede ser lenta, dijeron los analistas, porque los autos y camionetas a gasolina duran más. El vehículo ligero promedio que opera hoy en Estados Unidos tiene 12 años de antigüedad, señala IHS Markit, firma de pronósticos económicos.

Los estadounidenses compran alrededor de 17 millones de vehículos a gasolina cada año. Se puede esperar que cada uno dure de 10 a 20 años. Incluso después de eso, EE.UU. exporta anualmente cientos de miles de autos usados más viejos a países como México o Irak, donde los vehículos pueden durar aún más con repetidas reparaciones. Se ha sabido de autos, funcionando diariamente, que ya llevan más de 10 millones de km rodados y o que tienen más de 50 años de haber sido fabricados y ahí siguen dando servicio… y consumiendo gasolina.

Abajo, una tabla sorprendente preparada nada menos que por la CIA: según ella, Venezuela es la que más reservas tiene. 

Las reservas probadas de cada país nos abren los ojos. México no es -ni de lejos- un mar de oro negro y, peor, es del más pastoso.

EE.UU. se ha fijado el objetivo de reducir las emisiones del país a cero neto para el 2050. No todas sus emisiones provienen de vehículos, por supuesto. Y de esa alegre meta se “descuentan” medidas como sembrar árboles o usar fuentes energéticas todavía no probadas.

Pero hacerlo requeriría reemplazar los autos a gasolina con vehículos eléctricos cargados principalmente con fuentes de energía bajas en carbono como la solar, la eólica o plantas nucleares. Todavía no toman en cuenta los autos con célula de hidrógeno o, más cercanos, los híbridos al revés, los que van generando su propia recarga, como el MX-30 de Mazda o los E-Power de Nissan.

Si los fabricantes automotrices dejaran de vender vehículos nuevos a gasolina para más o menos el 2035, ese objetivo podría ser alcanzable. Pero eso no significa que los de gasolina que queden serán inutilizados.

Si las ventas de vehículos eléctricos aumentan un 60 por ciento en los próximos 30 años, como lo proyectan los investigadores, alrededor del 40 por ciento será eléctrico en el 2050.
CUARENTA, o sea, menos de la mitad y eso que estamos hablando del puro país del norte. Si así es en USA, imagínate en Afganistán, por no mencionar Tijuana.

La investigación sugiere que, si las armadoras eliminan poco a poco los motores de combustión interna, los autos a gasolina más antiguos podrían persistir aún más, al tiempo que los consumidores que no pueden solventar autos eléctricos recurren a modelos usados más baratos.

Por lo tanto, los creadores de políticas quizá tengan que considerar estrategias adicionales. Eso podría incluir políticas para recomprar y convertir automóviles más antiguos en chatarra. También podría incluir estrategias para expandir el transporte público o fomentar andar en bicicleta y caminar. O, simplemente, apechugar con la idea de que la gasolina, y las refinerías como Dos Bocas, seguirán siendo indispensables por lo menos todo este siglo.

Según el prestigioso MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) un impuesto a las emisiones de dióxido de carbono podría aumentar el precio de la gasolina y dar a los conductores un incentivo para optar por vehículos más limpios. Sin embargo, los legisladores -aun en Estados Unidos- a menudo han evitado aumentar los impuestos a la gasolina porque se los cargaría el payaso electoralmente. Acá no es tanto que les importe, los políticos mexicanos traen sus propios pleitos, especialmente en este mes y el próximo, pero en un país como el nuestro, cargado de problemas (¡hasta el agua nos está faltando, caray!) tenemos muchas otras cosas en qué pensar.

Por lo pronto, ¡mejor apúrenle a terminar Dos Bocas!