Ford Bronco: quitarle puertas y techo es un juego de niños. Quitarle o ponerle todo lo demás ¡es la parte divertida!

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Al nuevo Ford Bronco (no confundir con la Bronco Sport, su hermana menor) se le quita o se le pone todo lo que quieras.
Tú nomás dices hasta dónde quieres llegar.

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Uno de los aspectos más emocionantes del Ford Bronco 2021 fue cuando el óvalo azul dijo que les permitiría a los clientes construir su todoterreno muy a su manera.
En el escalón superior, eso significa ofrecer el paquete Sasquatch en cada versión, desarrollar un enoooorme catálogo de equipos y accesorios para decidir cuáles quieres instalados de fábrica. Pero en un nivel más detalladito, el Bronco es personalizable de una manera que pocos otros vehículos pudieran jamás soñar.

Sí, se le pueden quitar fácilmente las puertas y el techo, como era de esperar en un vehículo obviamente dirigido contra el rey actual de los todoterreno sin puertas y sin techo, o sea el muy bueno pero ya muy visto Jeep Wrangler.
Algo así como un “ya chole” de lo mismo.

Por eso, si le quieres meter un poco de tiempo, tienes conocimientos técnicos básicos y un juego de herramientas de primer año, puedes desmontar cambiar o remplazar casi todo lo desmontable en tu Bronco.
O sea, para eso lo compraste, ¿no? ¡Para divertirte!
Eso significa zafarle o cambiarle los arcos de ruedas, las placas de protección bajo las defensas,  las guardas para rocas, las salpicaderas, ya no digas el toldo de lona o los asientos, los faros extra o la parrilla y hasta el marco de la misma parrilla si prefieres otro que te parezca menos “nena”.

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Algunos de estos ajustes son realmente fáciles de ejecutar. Por ejemplo, cambiarle los arcos de rueda es un procedimiento que lleva minutos; es casi preocupantemente fácil, hasta el punto de que le  sugerimos a Ford que agregue algún tipo de medida antirrobo.
¿Que no ven que también se venderá en México?

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Cambiarle guardas de roca y placas de ataque también es rápido, mientras que la parrilla y el borde de la parrilla requieren un poco más de trabajo.
La tarea más difícil es la de desmontar las salpicaderas para lo que es necesario (¡ufff! ¡Qué lata!) aflojar numerosos tornillos y, en el caso de la parte trasera, desconectar algunos elementos eléctricos como el módulo del sistema de vigilancia de ángulo muerto.

¡Uhhhhh! ¡Qué difícil!

La utilidad de todo esto es obvia en algunos casos y menos en otros. Quitar los pasos de rueda y las placas de ataque ayudarán al Bronco a sortear senderos estrechos, por ejemplo. Y para tramos de brecha ya de plano muy, muy angostas, remplazar las salpicaderas pintadas por otras muuuuy rudas evitará rayones de matorrales y mordidas de coyotes.

Desde un punto de vista estético, este enfoque modular de Ford debería atraer a los propietarios que desean modificar / personalizar /individualizar /cambiar-nomás-por-cambiar, el aspecto de su vehículo; un comprador animoso y terco, puede acabar con algo que ni parece lo que era. ¿Y a poco no era el chiste? Un Bronco tuyo y nomás tuyo.
Lo genial de todo esto -y lo que otra vez demuestra que Ford le está metiendo “mucho coco” a sus productos- es que los propietarios pueden llevar a cabo todos estos ajustes por su cuenta, en el garage de su casa, para salir luego al campo en un coche diferente que el de ayer.