Crecen marcas nuevas desde valor cero hasta miles de millones

Las fábricas de vehículos eléctricos Hyliion Inc., Fisker Inc. y Lordstown Motors Corp. eran compañías diminutas cuyo personal
se medía en docenas.

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Dos habían construido poco más que un prototipo. Ninguna había reportado ingresos. Hoy, cada una está valuada en más de 3 mil millones de dólares por inversionistas del mercado bursátil.
Un frenesí ha embestido al sector. Alentados por el repunte
en el precio de las acciones de la pionera de los vehículos eléctricos Tesla Inc. y por una ráfaga de compañías “de cheque en
blanco” que llevan startups a la bolsa, los inversionistas esperan
encontrar a los futuros titanes de un mercado automotriz
transformado por un cambio que lo aleja del motor de combustión
interna.

Nunca antes tantas compañías sin ingresos cotizan en la bolsa con valuaciones tan altas. Compañías en una etapa así de emergente conllevan un riesgo inherente y, por lo general, son financiadas por inversionistas de capital de riesgo al tiempo que desarrollan líneas de ensamblaje y operaciones de ventas.

Antes del 2020, sólo cinco compañías estadounidenses sin ninguna venta se habían cotizado en bolsa con una valuación de al menos 3 mil millones de dólares. El rendimiento promedio a tres años para compañías que cotizan en bolsa sin tener ingresos y con valuaciones de más de mil millones de dólares es de pérdidas del 41%.

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Críticos del entusiasmo de los inversionistas por los vehículos eléctricos señalan a Nikola Corp., que tiene intención de producir camiones que operan con celdas de combustible de hidrógeno
y baterías. Después de que Nikola empezó a cotizarse en bolsa en junio a través de una empresa de adquisición con propósito
especial –o SPAC, por sus siglas en inglés, como son llamadas
las compañías que piden un cheque en blanco– su valuación superó brevemente los 30 mil millones de dólares, lo que hizo que valiera más que Ford.

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Hyliion empezó a armar poco a poco los planes para elaborar una transmisión de gas natural y baterías que no necesitara diésel, tras
graduarse de la Universidad con un título en ingeniería mecánica. Fundó la compañía en el 2015 y, hasta junio, tenía 52 empleados. Ha recaudado 50 millones de dólares.
Hyliion ha producido menos de dos docenas de su producto
inicial, una transmisión híbrida que Hyliion señala que convierte
a los camiones en una especie de Toyota Prius. Ha anunciado
pedidos de ventas para más de mil 200 unidades de una transmisión
eléctrica más avanzada, que todavía no ha construido.
No proyecta ningún ingreso sustancial antes del 2022.
Hyliion buscó recaudar dinero esta primavera y el banco de inversiones que la asesora conectó a la compañía con Tortoise, que aceptó liderar una inversión de 560 millones de dólares con una valuación de 1.6 mil millones, reportó Hyliion en documentos
para los reguladores.
Después de que el trato fue anunciado, las acciones de
Tortoise se dispararon.

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Nikola exageró elementos de su tecnología y progreso y eso hizo que las acciones de la compañía cayeran más de 50%. El fundador de Nikola y su entonces presidente ejecutivo renunciaron. Ambos han negado acusaciones de fraude.

Quienes respaldan a las compañías de vehículos eléctricos dicen que la próxima era eléctrica de los autos le ha abierto la puerta a una multitud de marcas y competidores nuevos.
Las regulaciones en algunos países y el hecho de que California
esté exigiendo más vehículos eléctricos crean todo un mercado,
y apuestan por que los gigantescos fabricantes automotrices no
podrán dar un giro con rapidez suficiente para competir.

con información de WSJ