El nuevo Rolls Royce Ghost. ¡Uff! ¡Qué lujo tan discreto!

Remplazando al anterior Ghost, que fue el auto más vendido en los 116 años de historia de Rolls-Royce, el nuevo Ghost se va por una versión más elegante y contemporánea del lujo extremo, según Rolls-Royce. 

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Esto es obvio en el casco revestido de aluminio, relativamente casi sin adornos. También le restan importancia a la ostentosa parrilla del sedán Phantom y del SUV Cullinan, mientras que reluce sus 20 diodos LED que envían rayos de luz así como del tipo atómico o por lo menos atípico.
El remozado Ghost redondea el alto techo alto y hace más nítidas las líneas de los hombros de otros RR, y en su lugar lo inclina para mostrar paneles de carrocería lisos  y una silueta cónica con fuertes señales horizontales y solo una tira o dos de cromo.
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Le llaman “fuselaje”en la fima de Goodwood, con puertas traseras “suicidas” que hacen un juego anacrónico con los faros de diodos y calaveras en forma de rombo.

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La cabina del Ghost también se reduce, con un tablero plano y ancho, casi ininterrumpido de lado a lado, sin el acostumbrado desorden de botones que siempre ha padecido la marca del extásis. Trae maderas “de poro abierto” (quién sabe qué será eso) y los demás acabados imitan roca de lava o ámbar moteado con aluminio.

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Un espectáculo secundario pero deslumbrante es el trato celestial de cara a los pasajeros, donde un verdero chorro de 850 estrellas iluminado por 152 diodos proyecta un resplandor de constelación que emana del techo interior Starlight. O sea, como diciendo que la iluminación es el nuevo cromo.

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No obstante, el Ghost 2021 avanza detrás de un V-12 biturbo de 6.8 litros y 563 caballos de fuerza con 627 libras-pie de torque, enviado todo a las cuatro ruedas a través de una transmisión automática de 8 velocidades.
El sistema de tracción total divide la potencia de las ruedas traseras y la envía al frente en una proporción de 50:50. O sea, normal, ¿no? 
Rolls dice que sus dos y media toneladas aceleran a cien en menos de 4.8 segundos, y permite una velocidad máxima de 250 km/h.
La dirección también en las cuatro ruedas “aplana las curvas” para este gran  sedán, mientras que una nueva suspensión neumática con amortiguación adaptativa coloca amortiguadores adicionales en los brazos de control delanteros superiores para un mejor aislamiento de la carretera. Hay cámaras específicas que miran el suelo adelante para predecir baches o topes y permitir que la suspensión reaccione mejor, al tiempo que la transmisión va ingieriendo datos de mapas satelitales para suavizar los cambios de acuerdo con lo que ven las cámaras en el terreno próximo a pisar.
¡Ufff!

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O sea, en pocas palabras, la hiperexageración del lujo pero eso sí, con discreción porque el espíritu alado del cofre hasta se agacha y esconde no vaya ser que alguien lo vea y se lo robe (¡estos nacos que abundan, ufff!) o que le corte el pescuezo a algún transeúnte al atropellarlo con todo y cámaras que todo lo vienen viendo.
Oh, ¡qué tiempos aquellos como en la carrera Londres-México cuando un Rolls-Royce se llenaba de mosquitos!

1970