¿QUÉ HACEN NUESTROS PILOTOS CUANDO NO PRUEBAN COCHES?

                      ¿Aburrirse? ¡Jamás!

2

No hace mucho, a los del “ejército montañés” como nos llama Herr Editor a mí y a mis hijos, nos propusieron que entráramos a una carrera de Go-karts, de los de renta, y me dije: “¿Por qué no?”

Sé que hace mucho que no corro una de esas, sin embargo, estos no son de aquellos bólidos que tienen 40 hp para mover 130kg con todo y piloto. Más bien por ahí de unos 8 hp para mover 175kg.

He manejado muchos karts en mi vida, empezando desde los 9 años en que mi papá tenía un “McCulloch 101 A” que entonces era un súper bólido, pero desgraciadamente lo vendió demasiado pronto.

1

Sucede que me “calenté” contra otro señor que traía uno con dos motores (era común) y quise rebasarlo, rebasando los límites de la física y pues me volteé.

No pasó de una empanizada, pero se dobló el eje trasero. El problema es que yo estaba impaciente por que lo arreglaran para salir otra vez a correr y eso fue lo que a mi papá le preocupó. Que no me espanté ni un poco. Eso me lo confesó varios años después cuando un día le pregunté por qué no había comprado otro.

En fin, ahora vamos al presente y finalmente no pude resistir más y nos inscribimos a la carrera en cuestión.

8

Por motivos de discreción no voy a mencionar ni el día ni el lugar.
Llegamos a la pista, para caminarla, a sugerencia de mi hijo, aproximadamente 1400 m de pavimento en prácticamente perfecto estado, fuera de dos pequeños bachecitos que se formaron en un par de curvas, nada grande ni relevante.
Sirvió mucho la caminada, ya que para la carrera íbamos a tener una sola oportunidad para dar el tiempo de calificación.
Explico: sale uno de los boxes y se incorpora a la pista, el cronómetro se arranca al pasar por la meta, o sea, que es como una vuelta de reconocimiento. El cronómetro se detiene al cerrar la vuelta y la que sigue es simplemente de afloje o enfriamiento.
Salimos en fila india y por sorteo nos dieron los karts. Me tocó el 14 y alguien mencionó que estaba “bueno” (el kart, no yo) y casualmente estaba formado hasta atrás.
En la vuelta cronometrada me di cuenta que iba alcanzando en general a los de adelante, de hecho, rebasé a dos pero aparentemente ellos (los cronometristas) tenían otros datos y me hicieron arrancar hasta la cola.

3

Mis hijos, la verdad es que no vi, pero como a media tabla y otro amigo también de nombre Santiago, arrancó en 13º, delante de mí.
La primera vuelta la hice con mucha precaución, preparado para esquivar carambolas, aunque no hubo. Sí alguno que otro contacto, pero totalmente inofensivos.
La carrera duró 40 minutos, dimos poco más de 30 vueltas (me dicen) y me divertí “como enano”, rebasando a varios, hasta llegar a la 3ª posición, por lo que me tocó compartir el pódium con Santiago mi hijo en 2º.

6

Francisco llegó detrás de mí en 4º, aunque le quitaron una vuelta por tocar un cono (que estaba en la trayectoria de salida de una curva). Yo también estuve tentado a pegarle para que no estorbe, lo bueno es que no lo hice, ya que el tocar conos nos quitaba una vuelta pero no nos habían advertido.

5

Después de la carrera me encontré con un viejo amigo, Manolo Díaz Caneja, quien maneja su propio equipo de karts (ya cuando son de a devis, se llaman karts), 38 hp motor enfriado por agua, encendido electrónico, clutch centrífugo.
Será pronto, si no nos mandan coches para prueba ya, rápido, de nuevo.

Francisco Montaño Benet.