¿Cuánto tiempo de vida les queda a las cajas manuales?

¿Quién ganará, el control humano o la comodidad automatizada?

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En esta época, el conductor joven promedio con lana suficiente para comprarse un auto nuevo (o casi nuevo)  ni siquiera ha visto un auto con caja manual en toda su vida.
Algunos alegan (y en M/V lo apoyamos) que la mejor forma de enseñar a nuevos conductores tiene que ser aprendiendo a mover una palanca al piso y sincronizando un tercer pedal, para que puedan entender mejor la confusa noción de cómo se controla un vehículo.

Para los entusiastas, la caja manual siempre ha sido la mejor opción, la verdadera diferencia entre conducir un automóvil o simplemente “ser conducido”.

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La mayoría de las veces, la indiscutible conveniencia de una transmisión automática le gana por mucho a tres pedales y una palanca y ADEMÁS saber cuándo hay que “moverla y pa´dónde”.
El hecho de que cada día se vendan menos autos en Norteamérica con transmisión manual, pronostica su desaparición.
En Europa todavía se dan un quién vive, pero con la pena, ya van ganando las “autónomas”.

Organismos especializados descubrieron que en EE UU, solo 41 de 327 vehículos nuevos ofrecen una opción de transmisión manual. Eso representa cuando mucho el 12% de todos los modelos nuevos. En México todavía no tanto, pero es una elección solo por razones de costos, no de gusto.

Desde los primeros días de los automóviles, la idea de los cambios automáticos ya se concebía -desde la década de 1930 o 1940- ofreciendo unas  transmisiones rudimentarias a aquellos que podían pagarlas, ofreciendo a cambio un “detalle” menos de qué preocuparse en el camino, para los que no les interesa el cómo ni el porqué funciona un coche.
Herr Editor (nació en 1944, imagínenese) todavía se acuerda de coches de sus tíos llamados Fluid Drive, Hidramatic  y cosas así, con solo dos cambios y alguno requiriendo de todas maneras un clutch.
Su papá usaba puro manual y eso solo cuando por fin pudo comprarse uno, ante la presión del chamaco de 4 o 5 años que quería “un coche” a como diera lugar. Su afición por la manual (de su papá) no era por razones “deportivas” sino porque era con la que aprendió y la única que sabía manejar. Incluso cuando regresó de ser embajador en Suiza y que por franquicia diplomática podía traerse lo que quisiera, se trajo un coupé Dodge Monaco ’65 (que en México todavía ni existía) con palanca Hurst al piso porque era el único “manual”.

Desde entonces, parece que la caja manual ha estado en declive. Una vez considerada como ineficiente y significativamente más lenta que su equivalente manual, la transmisión automática moderna es más rápida y más inteligente que nunca, proporcionando cambios imperceptibles, aceleración más rápida y mejor rendimiento, incluso en autos deportivos.
O sea, como dicen en latín: “Mortus est qui non resollat” (muerto está el que no respira).
No se está muriendo. Ya se murió.