Cómo se maneja la Nissan Frontier Pro4X ya CON EL NUEVO MOTOR V6 de 360 hp

Hace ya muchos años que la Frontier dejó de merecer el nombre de “nueva”. Pero a cambio, sí trae “novedades”, si bien a México nos las dejan llegar poco a poco.
Conozcamos la versión americana con flamante motor V6 de 3.8 litros que suplantará al V6 anterior de 4 litros pero que era menos potente y más gastalón.

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Y con esta vemos que la Nissan Frontier ya para 2020 no es solo un perro viejo que se aprendió un nuevo truco, sino un recordatorio de que las buenas ideas no se hacen viejas nomás por el paso del tiempo.

Porque algo es indudable: la gente que tiene una la ama un chorro, venga como venga y tenga la edad que tenga. Al igual que la banda El Limón o ponerle cilantro a los frijoles, no conocemos un solo propietario de Frontier que no la considere inmejorable y jamás la cambiaría por cualquiera de sus competidores.

A un precio en México que supera los $600,000 en la versión 4×4 difícilmente la podemos considerar “solo para trabajo rudo” y sobre todo, porque tiene sus bellezas escondidas para que te sientas el galán del pueblo.

Pero algo había que hacer en preparación a la nueva generación que por edad ya LE TOCA (de la que ya les hemos mostrado anticipos). Como casi todas demás marcas, en cada cambio generacional Nissan opta por cambiar un ciclo lo de afuera y en el otro lo de adentro. La que viene es “lo de afuera” pero a la actual ya les urgía -a modo de prueba- instalarle algo nuevo en “lo de adentro”.

Para el Nissan Frontier, eso significaba superar específicamente su ya muy trabajado motor V-6 de 4.0 litros, que no presumía mucha potencia y menos todavía ahorro de combustible, además de que arrojaba demasiadas emisiones. Según la agencia gubernamental  norteamericana, ese V-6 de 261 caballos de fuerza solo consume “normal” si traes un fuerte viento de cola.
Es un tragón, en pocas palabras.

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En EEUU, eso cambió este año. Nissan USA la actualizó con el nuevo V-6 de 3.8 litros que genera 310 hp y que conservó solo un 7% de las piezas del motor viejo. De todas maneras, el nuevo V-6 es primo en segundo grado del antiguo V-6; el nuevo es parte de la misma familia de la serie VQ que cuenta entre sus ancestros al del Nissan Xterra 2005, del Nissan Maxima 1995 y otros dinosaurios parecidos.

El nuevo V-6 es más ligero gracias a un nuevo bloque y una mejor eficiencia térmica y de combustible.
Su potencia aumenta casi un 20%, aunque el torque es el mismo que el del 4 litros: 281 libras-pie.
Produce su torque máximo a las 4400 rpm y la potencia máxima a las 6400 rpm, eso sí igual que el motor descontinuado.

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Pero para enriquecer la receta, Nissan le añadió una transmisión automática de 9 velocidades (contra las 5 de la anterior) la misma que trae el Titan, con pequeñas variaciones.

Ese engranaje le ayuda mucho al nuevo motor, que se lo merece. Los engranajes de 1a a 3a  son deliberadamente cortos, diseñados para un mejor arranque y fuerte aceleración. Los engranajes de 7a a 9a  son para rodar a buen ritmo en carretera, pero eso sí que a esta no le sale muy bien, ojalá que la nueva lo mejore, prque andar duro en esta sí está del pinol. O del frijol.

La Frontier no es muy cómoda a velocidades de carretera y mucho menos en autopista, consecuencia del diseño arcaico de la suspensión, agravada por el paquete todoterreno Pro-4X y peor,  multiplicado por llantas blandas y una carretera que parecía mexicana. Jala muy duro, sí, pero sin carga parece una mujer de esas que ofrecen su cuerpo (sepa cómo les digan allá en tu rumbo) y las mueve de acá para allá, demasiado y sin parar.
Hasta cansa nomás de mirarla.

La compensación, por ahora, es una mejor economía de combustible: 8.5 kpl en ciudad y 10.20 kpl en carretera

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Lo malo de la Nissan Frontier 2020, aun con el nuevo motor, es el mismo sistema anticuado de información y entretenimiento, los instrumentos son casi tan viejos como Herr Editor que ni vino y más plástico duro en el interior que en la fábrica de Lego. Los asientos no son nada especial – o bueno, sí, pero por duros y cortos y los respaldos se sienten tan verticales y duros como cuando ibas a misa ¿te acuerdas?

Así que, con todo y las mejoras “por dentro” esta generación de pickup ya está para los leones y esperamos con ansias la 2021 que no tarda ni 6 meses en aparecer, con “lo de afuera” -y esperemos que “lo de abajo”- muy mejorado, pero ya lo veremos.

Mientras tanto, esta 2020 con su nuevo tren motor es mucha ganancia, pero no deja de ser como ponerle un fino sombrero tejano a un agotado tiranosaurio al que caballos más modernos ya lo dejaron atrás.