Para pasear tras la crisis: ¡Concá!

ROAD TRIP A CONCA

 

 

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Nos quedamos de ver en Bernal a las 10:30 am.
Santiago y Alex en un MX 5 2010 de 2.0 lts. y 167 hp. Transmisión manual 6 velocidades.
Yo en un M140i. 340 hp transmisión automática ZF 8 velocidades.
Emilio y Mauricio en un MX 5 2017 2.0 lts. 6 velocidades manual. Pero además este pesa solo 1060 kg vacío.

Carlos, Alfonso y Jaime en un Mercedes Benz C 280 sedán. Ellos vinieron verdaderamente de paseo.
Eso pensaban, pero a Jaime lo invité para que yo no fuera solo.

Después de presentarnos, salimos en punto de las 11 am.

La carretera, pasando Bernal, se pone increíble, con horquillas, curvas de radio decreciente, otras haciendo eses, curvas lentas, curvas rápidas rectas cortas, rectas largas. El pavimento impecable. Pronto llegamos a Toliman para rellenar el tanque del MX5 blanco, es increíble la diferencia de consumo entre ese que es 3a generación y el negro, que es 4a generación. Fuera de broma, es prácticamente el doble.

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Luego rumbo a Higuerillas, aquí la carretera ya es diferente a como era originalmente, el trazo es mucho menos trabado, no que a mí me guste más, de hecho me gustaba mucho más la anterior, pero así soy yo, junto con varios de nuestros lectores, prefiero las dificultades, las veo más como retos.
Esta carretera tiene varios puentes y, la verdad, aunque es mucho más rápida tiene muchas ondulaciones y las uniones de los puentes dejan mucho que desear, además de que varios peraltes están al revés. Es una lástima que ya no se hagan las carreteras como antes. Pero ahora no es el propósito criticar, ahora es diversión.

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Continuamos hasta llegar a una desviación, que nos lleva hacia Vizarrón. El propósito de llegar ahí, era enseñarles lo que bauticé como “el vomitadero”. Disculpe usted la palabra, pero es lo que le queda.
Resulta que cuando me mudé a Querétaro, todo el mundo me hablaba de la Sierra Gorda, y que había que ir a visitar las misiones. Me recomendaban especialmente Concá y ahí fui a dar.

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Entonces iba en un GTI 91, mismo que en su momento sirvió para comparar amortiguadores en el autódromo de Pachuquilla. Bueno, el punto es que al día siguiente regresamos junto con otro amigo que iba con su esposa. Ellos iban también en otro GTI 91 que también se usó para la prueba antes mencionada. Mi esposa y yo y 4 hijos que iban de los 10 a los uno, un año tenía mi hija más chica. Los 4 metidos en el asiento trasero (a presión, así no se movían). Bueno, decidimos desviarnos hacia Tequisquiapan y el mapa (entonces, se usaba un mapa de papel) nos enseñó la ruta que va de esa desviación hacia Vizarrón, luego un par de pueblos más hasta llegar a Tequis.
Seguramente entre la juventud y la magnitud del paisaje y sobre todo el trazo de la carretera, pues tal vez íbamos un poco más alegres de lo que los estómagos de los pasajeros aguantaban y me tuve que parar en el primer lugar posible y resultó ser un magnífico mirador, donde se veía todo el trayecto que habíamos subido y también vimos que los pasajeros se deshicieron de todo lo que habían comido en Concá.
En fin, llegamos al vomitadero y los amigos chilangos quedaron encantados tanto con la magnífica carretera como con la espectacular vista.
Estuvimos un rato y nos regresamos hacia Higuerillas, pero ahora para continuar con nuestro viaje a Concá.
Después de un tramo recto, no muy largo, comenzamos el ascenso hacia Pinal de Amoles, en donde se encuentra el punto más alto en nuestro trayecto, llamado Puerta del Cielo. (2450 msnm)
Ahí comienza el descenso hacia Jalpan, en donde paramos a comer cecina y luego fuimos a tomar un café buenísimo. No me pregunten el nombre, no tuve la curiosidad de fijarme, pero siempre es un pretexto para regresar.
Estuvimos un buen tiempo ahí así que ya tarde nos fuimos hacia Concá.
La carretera ahí ya no tiene curvas tan cerradas, pero el descenso es brutal, Concá se encuentra a 560 msnm. La respuesta de los coches cambia notablemente, aún en el 140 con todo y su turbo. Al acelerar a fondo, las llantas pierden adherencia fácilmente debido a la combinación del tipo de asfalto y el calor que llega a hacer ahí. Hay que estar muy atento.
El hotel ahí se llama Mission Concá y es un hotel temático, que da la sensación de estar en un convento. Ahí todos son hermanos y hermanas. Nos quedamos un buen rato intercambiando las experiencias en la ruta, la maravilla de las carreteras de la Sierra Gorda de Querétaro, y desde luego el desempeño de los coches que traíamos.
El regreso.
Si la ida fue emocionante, el regreso fue una delicia.
Nos había tocado una gran cantidad de tráfico el sábado, supongo que por la hora y por lo mismo había tramos de carretera en que era difícil hacer el rebase, sobre todo porque veníamos medio en caravana y como se imaginarán esos justamente son los tramos que hubieran puesto más a prueba tanto a los autos como a los conductores.
Pues bien, salimos del hotel a las 10 a.m. y siendo domingo, no había prácticamente nada de tráfico y por lo mismo pudimos darle rienda suelta a los corceles.
El MX-5 de 3ª generación regresó el sábado y se llevó a sus ocupantes. Así que solo quedamos el Meche el MX-5 4ª generación y el M140i.
¿Qué les puedo decir? Una verdadero deleite, pudiendo exigirles a los coches (siempre dentro de un margen de seguridad).
Al terminar el fin de semana, la pregunta era: ¿Con cual coche te quedas? Carlos se queda con su Meche, al fin de cuentas los tres se regresaron muy cómodos. De Concá hasta Tolimán a muy buen ritmo, (desde el sábado venían como si trajeran un deportivo), después de Tolimán ya se vinieron tranquilitos, casi domingueando. Seguramente el confort y el silencio del Meche los puso en modo social.
Emilio se queda con su MX-5 que, aunque no es tan rápido como el BMW, tiene todos los elementos para ser un “driver´s car”, y me consta, Emilio maneja estupendamente.
Santiago, no creo que cambie su MX-5, al fin tiene ya 10 años con él y le ha hecho varias modificaciones. Headers de cerámica, mangueras metálicas para los frenos; por supuesto, mejores pastillas de frenos (también cerámicas) barras estabilizadoras más gruesas y algún otro detalle.
Otro Driver’s Car sin duda.
Yo, me quedo con el BMW. Es un verdadero reto domar esos quesque 340 hp (son más bien 370).
Cuando quieran disfrutar de excelentes carreteras y mejores vistas, a quienes les llame la atención el ecoturismo o simplemente el turismo como tal, aprovechen un viaje a la Sierra Gorda de Querétaro.

Francisco Montaño Benet.