Primer manejo: Corvette C8 2020

Un reportaje con las Emociones Hechas Bolas.

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Al cambiar la ubicación del motor del Corvette, GM se la jugó, porque, a ver, ¿qué tiene de bueno tener un motor en el medio?
Si el Chevrolet Corvette con motor delantero ha tenido éxito durante 65 años, como que para qué moverle, no?

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Pero es que el Corvette anterior (7a generación) ya se sentía como un caballo cimárrón (de esos que ya nadie quiere domar) todo raro y fuera de lugar en un mundo dode todos los demás ya traían el motor en otro lado, el nuevo (de 8a generación) se siente, ahora sí, tal y como los demás superdeportivos que vienen de todos sabores y colores.

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Sus rivales de McLaren, Ferrari y similares ya llevan sin embargo, muchos años de saber de qué lado masca la iguana. Mientras que el C8 tiene enfrente una empinada curva de aprendizaje.

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GM puso a la prensa en un Corvette (bueno, no todos juntos, dos en cada uno de una docena) en las sedadas carreteras aledañas a Las Vegas pero también en la pista en Spring Valley Raceway, una hora al norte y donde GM siempre nos ha llevado de paseo.
Pero esta probadita del  primer ‘Vette con motor central, nos deja con sabores mixtos y emociones encontradas.

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El C8 es realmente bonito “en persona”. El interior también es bonito. Si no fuera por el logotipo de Corvette en el volante, podríamos creer que se trata de un auto inglés o italiano.

Comenzaremos hablando de lo malo (no se asusten, más abajo halaremos de lo bueno).

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Desconcierta tanto aparato y pantalla digital, como que prefeririamos algo más discreto y al grano. Hasta la variedad de asientos, del “GT1” normalito, al “GT2” de cupo angosto y otro ya de plano para competencias deportivas, duro como la madre.

Y es que esa dureza fue un tema recurrente en todo el viaje. Fue realmente la queja más compartida por todos una vez a bordo.
Pero lo que de plano molesta mucho es que el acceso y el egreso son difíciles, y peor una vez dentro, la voluminosa consola central y la barra de control del clima adyacente crean una barrera total entre el conductor y el pasajero.
Una barra de control del clima extremadamente rara y torpe, por cierto. Como resultado, tanto el conductor como el pasajero van cada uno en un compartimento estrecho que invita a la claustrofobia. Como si fuera Business Class, quizá, pero eso no es lo deseable en este auto. Para un automóvil tan grande, la cabina les quedó muy chica y apretada.

Tan así, que es imposible hacer girar el volante de una sola maniobra ni siquiera a 90° grados por la voluminosa consola central y los asientos orejones que se interponen. Y debido a ese extraño volante de dos radios y forma cuadrada, no hay bien de dónde agarrarlo (olvídate de “las 10 y 10”) sin pegar con los codos en la consola central o los asientos. Y tampoco si te alejas del volante.

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Visto desde afuera,  es el mejor interior en un Corvette de todos los tiempos, quizá hasta el mejor de Chevrolet en general. Pero una vez adentro…

La visibilidad tampoco es genial. Los espejos exteriores, por más que les muevas,  no “libran ” las anchas caderotas y solo ves un cacho del medallón. Por eso ofrece cámaras hasta en los espejos laterales, que se ve que ellos mismos se dieron cuenta de la malísima visibilidad desde el diseño original.

Pero su manejo es otra cosa. Ahora sí compite con las versiones de pista del McLaren GT o del Aston Martin DBS. Nada menos.

El control de volante y resortes magnétizados que llaman “versión 4.0”, se benefician de un conjunto de nuevas piezas de ingeniería (como nuevos acelerómetros y sensores de inercia) que contribuyen a mejorar notablemente la calidad de la conducción. Pero incluso sin él, el C8 se comporta como los meros machos.

La cabina del C8 está tan bien aislada que (para bien o para mal) el sonido de escape del V8 de 6.2 litros apenas la penetra, ni siquiera en modo Sport. Solo cuando le pisas con fuerza, se escucha la estridente nota de 495 caballos y 470 libras-pie de torsión del motor ahí detrás tuyo. Pero puedes andar paso a pasito y tan tranquilo, casi casi se siente demasiado relajado.

Le caería bien una dosis más fuerte de personalidad. El nuevo Corvette hace todo extremadamente bien: es rápido, cómodo y sobre todo silencioso, pero se siente como un coche genérico excepto cuando andas todo sudoroso y asustado pata a fondo en la pista.

Por un lado, el C8 es realmente rápido. Mantén hundido el pedal del freno, ahora aprieta de golpe el acelerador (y claro, suelta el freno!) y te dará un furioso despegue 0-100 en 2.9 segundos. Aquí sí rinde la maquina a media nave, se asienta bien y bonito, parejo.
Ah, y claro que ayuda el doble clutch que solito empuja las ocho velocidades de la caja Tremec. Tiene una distribución del peso de 40/60 cargada hacia atrás (en comparación con 50/50 en otros autos de motor central) y los asientos más cerca del eje delantero, el automóvil no respinga, nomás acelera. Lo bueno  es que, al echar atrás el motor, el cofre se pudo achaparrar y ves puro asfalto y más asfalto.

A cambio y por lo mismo, al C8 le toma más tiempo frenar que al anterior C7. A propósito, dijeron los ingenieros de GM, porque es que si los ajustan con  más fuerza, el coche se te rota al frenar, por el peso extra detrás. Y acabas con la cola por delante, que no solo suena feo, sino se siente horrible.

Las llantas Michelin Pilot 4S (245 delanteras / 305 traseras), por su parte, se sienten suficientemente adherentes, pero el coche padece demasiado balanceo de la carrocería, comparando con autos perfeccionistas como el Porsche 911 y el Audi R8, entre otros. Como que sería mejor más agarre y menos columpiadas.
Hay mucho que amar del Chevrolet Corvette C8, incluso si no está totalmente a la altura de las elevadas expectativas que lo precedieron, Pero este primer “lote” es solo el comienzo; seguramente irá mejorando con los años, como pasó con los anteriores.

FICHA TECNICA  Chevrolet Corvette Z51 C8 2020

MOTOR V8 de 6.2 litros

POTENCIA/TORQUE   495 caballos de fuerza / 470 libras-pie

TRANSMISIÓN Embrague doble de 8 velocidades

IMPULSIÓN en las ruedas traseras

VELOCIDAD 0-100 km/h 2.9 Segundos

VELOCIDAD MÁXIMA 300 km/h

PESO 1,600 kg