¿Qué es la SEGURIDAD en un auto? No, no radica en cuántas bolsas de aire trae a bordo! Aquí toda la información

Cada día los autos son más seguros, sin duda. Pero no basta con saberlo, hay que saber por qué lo son y cómo aprovecharlo.

 

Hoy en día, los automóviles están atiborrados de sistemas de seguridad que buscan disminuir el número de accidentes y el daño o las lesiones que sufren los accidentados.
Estos sistemas de seguridad se dividen principalmente en dos, denominados sistemas de seguridad activa y pasiva. Estos últimos buscan minimizar las lesiones a los ocupantes y peatones una vez que se ha producido un accidente, mientras que los primeros intentan conseguir que el accidente no se produzca.

Hay una tercera fase, que es la posterior al  evento, cuando el auto ha chocado y gracias a mecanismos de seguridad post-impacto (cierre automático del valvulado del combustible, por ejemplo) el salvamento es posible. También entran aquí los autos que emiten una alarma por sí mismos tras un accidente, llamando a una ambulancia, por ejemplo.

que es componentes

Observa cómo cuidadosamente distinguimos la palabra “daños” de la palabra “lesiones”. Casi todos nuestros colegas hablan de “daños a los ocupantes”, lo que es idiota. Las personas no se dañan, se lesionan.
Solo las cosas se dañan.
Y esto es importante destacarlo porque las funciones de la seguridad varían totalmente de un caso a otro. Por ejemplo, la controversial barrita posterior es para prevenir daños en alcances a baja velocidad, no para prevenir lesiones a los ocupantes.

Los mayores gastos de reparaciones son por esos daños (relativamente menores) y quienes los pagan son las aseguradoras, en general. Por eso los aseguradores exigieron la instalación de esa barrita, que no va a salvar a nadie, excepto a su cartera.
Por eso no es obligatoria y solo la instalan las marcas donde y cuando finacieramente conviene (por ejemplo, las aseguradoras pueden prometer cobrar primas más bajas para la marca, si el coche la trae) no porque a unos u otros les importe mucho o poco la vida de sus clientes.

A cambio, las salpicaderas o refuerzos colapsables son para proteger a los ocupantes pero provocan un aumento en los costos de reparación.
O sea, no se puede todo, a pesar de que las aseguradoras se quiebran la cabeza por encontrar soluciones. En México opera un instituto allá por Toluca, patrocinado por la industria aseguradora, que hace “choquecitos” para descubrir nuevas soluciones. Pero ojo, hay que separar la función de las pruebas de choque que hacen esos institutos de seguros, de las pruebas de choque instituidas por agrupaciones sanitarias o gubernamentales.

Acercándonos ahora al tema de los elementos más comunes de seguridad, todo el mundo ya se sabe los más destacados, pero además de las airbags y los cinturones de seguridad, otros muchos elementos del vehículo velan por la seguridad de sus ocupantes y la integridad del vehículo.
Es el caso de la propia estructura del coche, con zonas especialmente diseñadas unas para que sí y otras para que no se deformen en caso de accidente, pudiendo aplastar a sus ocupantes. Otros son menos aparatosos como las cabeceras, un elemento clave para evitar lesiones cervicales. Y las cabeceras o asientos “activos” que se deslizan programadamente para reducir las brutales fuerzas de un choque.

Algunos vehículos incorporan un dispositivo que, en caso de colisión, acerca las cabeceras al conductor y los ocupantes, atenuando el latigazo de rebote que se produce. Ayudados por la electrónica, en el caso de colisión por detrás, la sección frontal de la cabecera se desplaza hacia adelante hasta 60 milímetros y hacia arriba hasta 40 milímetros, en fracciones de segundo. Finalmente, existe la seguridad ficticia, la que la gente cree sin fundamento. Disipemos la idea de que un coche fuerte y pesado es más seguro; no lo es (si bien el más lento rompimiento de la inercia sí le beneficia) pero ese peso lo hace más difícil de controlar.

Ambos temas han sido minuciosamente revisados profesionalmente por nuestro propio equipo de quiroprácticos, quienes desde hace años han ofrecido, aquí y en sus consultorios, sugerencias de protección, que les es un tema muy cercano, ya que son a quienes los afectados van a consulta tras lesionarse.

Pero hay mucho más: más importante que el peso total de un coche es DÓNDE SE UBICA. Mientras más abajo y más al centro, será más fácil de controlar (disponga o no de ayudas electrónicas).

tren motor

Un exagerado peso muerto (particularmente el peso SUSPENDIDO, o sea, el que viaja encima de los resortes) provoca menos estabilidad (como en las absurdamente populares SUVs de hoy) pues es más difícil romper su inercia para esquivar un riesgo.
Y no hay NADA más importante para la seguridad de un coche en movimiento que su agilidad. Es sorprendente analizar cuántos coches NO aparecen en las estadísticas de accidentes solo por su brillante capacidad de evadir los riesgos.

El año pasado Motor y Volante publicó que la asociación mundial de reaseguradores (con sede en Lloyd’s of London, los verdaderos expertos en calificación de riesgos) señalaron a una marca japonesa como la estadísticamente más capaz de evitar accidentes. (“Risk Avoidance”, le llaman).
Pero hay otras marcas -como una sueca por ahí- que ha hecho creer a todo el mundo que es la que más se ocupa y  preocupa por la seguridad. Ya las autoridades americanas la han multado por mentir en su publicidad.
Si acaso, sus coches son tan -o tan poco- seguros como los de otras marcas de renombre. Ni más, ni menos, aunque presuman lo contrario.

Como vemos, hay seguridades “ficticias” que se basan nada más en campañas tendenciosas o en simples opiniones de ignorantes. Hay personas que creen ciegamente en la seguridad de algún modelo solo porque algún día un primo salió ileso de un choque. O al revés.
Cuando que las variables son tantas que es casi imposible vaticinar el resultado. Las pruebas de choque en laboratorio, con todo y su cuidadoso profesionalismo, no garantizan el mismo resultado en todos los casos. Ni siquiera en todos los coches iguales.

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Los analistas peritos reconocen que no hay reglas fijas que apliquen en todos los accidentes. Aun en idénticas circunstancias, los resultados varían.
Por eso hay que tomar con diez gramos de duda los resultados de las pruebas de choque: están hechas con investigación y buena fe y son una buena guía pero no pueden contemplar todas y cada una de las variables que realmente suceden sobre el asfalto.
Así que mejor no inventemos el hilo negro y revisemos elemento por elemento, a sabiendas de que, dependiendo del suceso, podrán ser útiles o no.

Veamos ahora los diez avances más importantes de seguridad en el automóvil, a nuestro juicio y en orden descendente.

10- Columna de dirección colapsable

colapsable

Al contrario de lo que suele ser habitual, las columnas de dirección colapsables se implantaron antes en los coches de calle que en los de carreras. El Gobierno de Estados Unidos hizo que este elemento fuera obligatorio desde el año 1968 mientras que, hasta la muerte de Senna en 1994, no se hizo obligatoria su utilización en la Fórmula 1.
Hasta antes de esos años, los conductores se encajaban literalmente en la columna de dirección (o viceversa) que se convertía en una filosa lanza en algunos choques.

 

9- El motor

motor

Son pocos los que ven una faceta de seguridad en las características de un motor. No solo por su peso, fijación y ubicación, que como ya vimos afectarán la agilidad del auto, sino también por su respuesta energética. Un motor debe permitir variaciones rápidas de velocidad, puesto que ese detalle puede sacarnos de apuros si vemos que un tráiler en una carretera transversal -o por detrás- viene derechito hacia nosotros.

Desde luego, que éste se sumerja por debajo del bastidor en un choque brutal (como demostró el Clase A original de M-B) es lo mejor, si bien tampoco es bueno que salga volando por los aires como vimos una vez en el Paso Express de Cuernavaca donde el motor de un, ehmm… de un coche coreano, se zafó cuando el auto se incrustó en el inicio del divisor; el motor se desprendió y voló muchos metros hacia el carril opuesto, donde le cayó encima a otro pobre que apenas venía y nunca supo ni lo que le cayó del cielo.
Hay hasta un video tomado por las cámaras de la zona. La foto arriba es solo otra muestra.

 

8- Frenos de disco

discos v

Los frenos han recorrido un largo camino desde que se popularizó el automóvil.

O el avión, porque oootra vez es un invento aeronáutico que los coches tardaron décadas en descubrir y copiar. Al día de hoy, aunque adquieras el coche más sencillo del mercado, seguramente frenará mucho mejor de lo que es capaz de acelerar. Los frenos de disco, junto con otros avances -como el ABS o el repartidor de presión- permiten que las distancias de frenado se hayan reducido hasta límites insospechados.
Si hablamos de alta velocidad, frenos tibios y pisos mojados, claro.
Porque si hablamos de pisos secos, con balatas frías y a bajas velocidades, la reacción instantánea del tambor sigue siendo fenomenal. Sorpresa, ¿no?

7- Antibloqueo y estabilizador
discos intelugentes

El ABS –Antilock Braking System– fue la genial idea que se le ocurrió al galo Gabriel Voisin para lograr que las ruedas de los aviones no se bloquearan al tomar tierra en pistas mojadas o con vientos cruzados. Muchos años más tarde, esta tecnología dio el salto a los automóviles donde se convirtió, también, en un avance fundamental. Permite que todo el mundo obtenga la mejor respuesta ante frenaje de emergencia SIEMPRE y cuando se tenga la entereza de seguir volanteando para no pegarle a algo más. Lo malo es que, al no escuchar el chillido, hay quienes creen que “no está frenando” y le sueltan o bombean. Además, en piso muy resbaloso nomás no aprietan (ese es su truco) y la distancia puede alargarse o parecer que así sucede.
En hielo, por ejemplo, puedes virar, pero frenar, frenar, no tanto.

estabilidad

Otro buen asistente es el sistema estabilizador (ESP) que, gracias a la incorporación de computadoras con sensores y actuadores, puede mandar órdenes de rodamiento (empuje o frenado) a cada rueda individualmente- según el aparato vaya sacando sus propias cuentas de lo que conviene para corregir la trayectoria.
Muy bueno, pero terra incógnita para la mayoría de la gente y un estorbo para los que se sienten pilotos a la antigüita y creen que (como con las cajas manuales) ellos lo hacen mejor que cualquier máquina inteligente.
Sí, sí, ya sabemos que tú sí cambias más rápido que una DSG, ¿verdad?

 

6- Bolsas de Aire

bolsas

¿Qué podemos decir de las airbags?
Gracias a ellas, en lugar de estamparnos contra el volante, parabrisas o el tablero, disponemos de una dizque ‘suave’ bolsa de aire que amortigua el impacto.  Pero explotan con dinamita ¿sabías?
Si no fuera porque suelen provocar quemaduras e incluso, en caso de que el ocupante no lleve el cinturón abrochado pueden resultar mortales, estarían en una posición más avanzada en esta lista.
Pero se abusa de su función, ya hay bolsas de aire hasta para la cajuela, por Dios.
Como vemos en las fotos de entrada, en el cofre abren unas hasta para peatones atropellados, que, sí, pobrecitos y qué bueno que existen, pero no se la jalen. De una vez que pongan otra en el toldo por si te cae encima el pasajero de un avión.

Preferimos decir que son como “curitas”; si ya metiste la manota donde no debías y te cortaste o te quemaste, te alivia.
Pero mejor no usarlas porque no son innocuas, mira.

dedo

El estallido es tal que si te agarran desprevenido, te pueden arrancar un dedo.

 

5- Aleaciones de alta resistencia

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Las nuevas aleaciones -en particular, el acero de alta, muy alta y ultra alta resistencia- se han convertido en un elemento fundamental en la construcción de los vehículos modernos. Con su uso – y el de metales blandos, por supuesto- no sólo se consiguen estructuras más resistentes, sino que además también resultan más ligeras. Y cada parte puede hacer su propia labor. El resultado principal es poder predecir – o encaminar- su deformación progresiva.

 

4- Llantas sin cámara y después, radiales

 

Sin lugar a dudas, uno de los mayores avances de esta lista. Gracias a la incorporación de refuerzos de acero -que forman un entramado de cables, todos ellos colocados con diferentes ángulos- hoy disfrutamos de unas llantas mucho más resistentes, ágiles al viraje y seguras.

radial sin camara

Pero no olvidemos el primer paso, hace más de medio siglo, cuando a alguien se le ocurrió “sellar” herméticamente la llanta y eliminar la “cámara” que era un globo listo a estallar a la menor provocación (o picadura o incluso por fricción) principal causante de voladuras y consecuentes volcaduras y pérdidas de control.

camara

 

 

3- Célula o jaula de seguridad

celula

No, no hablamos de las del zoológico donde guardan a los leones. Pero casi, aunque al revés, son para que nada se meta.

Renault favoreció este concepto desde los cincuenta, pero topándose con una mala percepción del público, que veía que sus autos quedaban muy “arrugados” y los consideraba inseguros.
VW, por su parte, los fabricaba duros y por fuera parecían poco dañados.
Lo que la gente no se daba cuenta es que de los Renault arrugados los ocupantes salían caminando, mientras que de los vochos enteritos había que sacarlos con espátula. Tucker y otras marcas de la prehistoria, muchas veces también investigaron al respecto.

Hoy, todos los coches que se venden -o casi todos- están diseñados con varias zonas de la carrocería programadas para deformarse, de forma que absorben gran parte de la energía en caso de impacto. Su diseño y su resistencia son los encargados de cumplir cada función.

Audi A8

De hecho, lo importante es que las partes de colisión “absorban” la energía de un choque, disipándola (se produce calor, ruido y doblamiento de los metales).

Mientras que en el corazón del auto (su habitáculo o cabina) una jaula indeformable garantiza la integridad de los ocupantes.
En otras palabras, hacer que el impacto diluya gradualmente su fuerza brutal (la desaceleración es solo una de las causas de muerte) afuera del auto, mientras adentro se protege de intrusiones y heridas a los pasajeros (la otra causa). 

 

2-La interconectividad con 5G

conectado

Si bien este elemento es tan novedoso que cada día surgen nuevas aplicaciones (no nos referimos a apps, sino a formas de aplicarlo) vale la pena ponerlo en lugar preponderante de esta lista, pues aporta la promesa de acabar de una vez por todas con la mayoría de los accidentes viales entre vehículos, advirtiendo y evitando enfrentamientos, intercomunicándolos vía redes de Internet y de coche a coche,

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y hasta en tramos difíciles donde la carretera puede advertirle al coche -o hasta gobernar su paso-  de un trazo problemático o que se encuentre bajo condiciones peligrosas, hielo, por ejemplo.

Y desde luego, vigilar -o hasta gobernar- la fluidez del tránsito en esquinas y cruceros.

5g

 

Y finalmente, llegamos al número uno:

1- Cinturón de seguridad y mejor aún, de tres puntos

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Aunque muchos creen que los inventó Volvo, no es así.
Los cinturones de seguridad se usaron por primera vez durante la 1a Guerra Mundial para sujetar a los pilotos de los biplanos, porque en sus maniobras llamadas “pelea de perros”, a veces quedaban de cabeza y ¡se caían!

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No eran para chocar, (aunque sí salvaron vidas en contados casos, porque nomás se los abrochaban para pelear). Pero otra virtud es mantener a la gente en su lugar, con lo que pueden seguir en control del avión.. o del coche.

oo
De hecho, Herr Editor todavía recuerda un Ford 1956 que tuvo su mamá, que de agencia traía un solo cinturón para el pasajero frontal. En realidad tiene lógica, es la posición más vulnerable, pero ¿por qué le dicen el asiento del “copiloto”?
Si no trae pedales ni volante, no puede tomar el control.

Desde luego, en esos años, ya existían cinturones en muchos autos de carreras, pero en lo de calle apenas empezaban y había Chevrolets y Fords así equipados. Se estandarizaron los de dos plazas ya hasta entrados los sesenta. Y -ootra vez se mete Herr Editor- cuando estrenó su Javelin ’69 fue a la fábrica de cinturones allá en la Industrial Vallejo y se hizo coser -a la misma especificación- una tira extra para convertirlos a tres puntos con anclajes soldados muy atrás en el techo.
Ahi andaba muy orondo amarrado por Mariano Escobedo cuando un “polvorón” (machetero de camión de materiales) lo vio y le gritó “¡vas volaaaando!”
Nunca imaginó ese buen hombre todo empolvado, que su puntada perduraría y se publicaría en 2020.

Volvo -como era fabricante de motores de aviación (no de aviones, esa era SAAB) tenía contacto con las necesidades aeronáuticas y conoció el cinturón de arnés o escapulario.
Impecable pero poco práctico para poner y quitar.
Así que patentó el cinturón de seguridad de tres puntos en el año 1959.

El cinturón en todas sus formas es, sin duda, el elemento de seguridad número 1 porque te ayuda desde antes de chocar (seguridad activa, al mantenerte firme) y también si chocas (pasiva, al impedir que la inercia te estrelle al estirar sus fibras de manera calculada).
E incluso sirve si sufres una volcadura y quedas colgando o impide que te golpees y quedes inconsciente (postseguridad) con lo que facilitará tu rescate.

Ahora ya lo sabes, aunque tu coche tenga ABS, airbags, ESP y todas esas cosas, el que probablemente (en un 85%) salvará tu vida será esta pequeña tira de material estirable, sujetando tu cuerpo.

Y antes de que todo eso suceda, quizá puedas esquivar el accidente siguiendo la regla básica núm. 1 de la policía vial inglesa:
“Identifica el riesgo; ¡constantemente!”
Al rodar, en vez de platicar observa tu entorno, cada OCHO segundos – o menos-  revisa tus retrovisores.
Y hacia adelante, ve por dónde podrías escapar si ese trailer se volcara o el coche de adelante se patina.

IDENTIFICA Y MIDE

Sobre todo, compara constantemente tu velocidad contra la de los objetos alrededor.  Tú a 50 contra un árbol a 0, resulta más peligroso que tú a 100 y un tráiler a tu lado y a 90.
MIDE.
Si el DIFERENCIAL entre tú y “algo ahí afuera” se vuelve mayor, ten identificada una vía de escape (que registrará tu cerebro) por si algo sale mal.
Todo el tiempo, vayas donde vayas. Identifica y mide.
Manejar es una gran responsabilidad, requiere TODA tu atención.

Tu mente se acostumbrará a elegir y tener previstas vías de escapatoria para aplicarlas o no según la circunstancia. En caso de una emergencia, tu mente ya educada, solita y sin demorar en preguntarte, te guiará por el trazo más seguro.

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Este es el principal elemento de seguridad: saber evitar los riesgos, identificándolos y midiéndolos constantemente.
Y desde luego, un auto que, más que traer muchas bolsas, sea capaz de obedecer instantáneamente tus órdenes.

Esa es la verdadera seguridad.

 

Gabriel Novaro