¿Quieres enterarte cómo va nuestra prueba del BMW Z4 M40i?

Porque sabemos que lo disfrutarán con nosotros, les compartimos por adelantado algo del texto que estamos escribiendo acerca de este auto.
Ya lo leerán completo en el siguiente número de la revista (N° 450 de noviembre, ¡que será un Especial de Aniversario!).
Aquí va un breve avance:

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“El eje trasero se mueve de un lado a otro mientras las revoluciones suben rápidamente… muy rápidamente… MUY.
Engrana segunda, el eje trasero vuelve a moverse un poco a pesar de que atrás trae unos rodillos tremendos de 275/40 R18.
El ruido del motor… corrijo, no es ruido sino una sinfonía gloriosa y amplificada porque al ser un roadster y traer la capota abajo no hay barrera física entre oídos, toma de aire y escape.
La piel se pone de gallina con ese sonido ronco mientras que la caja ZF engrana tercera después de llegar a la línea roja a 7000 rpm, ¿mencioné que lo hace muy rápido?
Sacrifica comodidad a cambio de ganarle algunas fracciones de segundo al cronómetro. Se aproxima la siguiente curva…

Flashback. Un par de semanas previas a este relato recibí dos llamadas telefónicas, afortunadamente la primera fue de Herr Editor, quien me avisó que iba a recibir otra llamada, y qué bueno que lo hizo, porque en caso contrario seguro hubiera pensado que la llamada era una de esas de fraude:

 “¿Y a qué domicilio vamos a pasar a dejarle el Z4?” Sí claro, y la siguiente pregunta seguro tiene que ver con el código de seguridad de mi tarjeta de crédito para poder entregar el coche, ¿pensarán que soy novato?
Pero, por suerte, resultó ser lo contrario de una llamada criminal y con el transcurso de algunos días el coche llegó.

Mi primera impresión fue muy positiva: factor sexy 10 de 10.
Esperaba que me trajeran la versión sDrive20iA, un 4 cilindros turbo con 197hp y un par motor nada despreciable de 320 Nm de 1450-4200 rpm, pero resultó que la versión que trajeron superó las expectativas al ser la M40i, o sea, la del motor más potente que tiene este roadster y que cuenta con 340 caballos, o sea 143 hp y 180 Nm por encima de la versión base.
O sea, está sobradísimo.

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El coche mantiene el formato clásico de un roadster; actualmente hay pocos modelos que tengan esta configuración de dos plazas, motor adelante, impulsión desde el eje trasero y, por supuesto, descapotable.
Sin duda alguna es un “Drivers Car” y no tiene otra utilidad más que la satisfacción de verlo y de conducirlo.

Por supuesto, es un coche que llama la atención y es imposible pasar desapercibido, cualidad favorecida por el color San Francisco Red, que si en las fotos se ve bien, en vivo se ve todavía mejor.
Un curioso efecto (y es bueno que lo sepan quienes consideren comprarlo) es que uno piensa que todas las mujeres van a voltear a ver este convertible y al afortunado que lo maneja.
Falso.
Por mucho, son más los hombres quienes lo voltean a ver.
Considérenlo.

Abro la puerta y contemplo los asientos. Son perfectos, de cubo, con cuero marcado por las costuras y rematados con unas aperturas por donde pasan los cinturones de seguridad que contrastan bellamente, ya que tienen una línea azul y otra roja (colores emblemáticos del departamento “M”), un toque deportivo que hace un gran maridaje entre asiento y cinturón, algo muy difícil de lograr.
Otros han intentado jugar con los colores de los cinturones, pero frecuentemente rayan más en lo naco (si, así se les dice) que en lo “deportivo”.

FMI

 

  (Fin del extracto; por supuesto, habrá mucho más)

 

@BMWMex