Primer Contacto: Lincoln Corsair La sencillez del lujo verdadero

Lincoln descubre una nueva (y muy bienvenida) fórmula: el lujo de la sencillez

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Además de destacarse por los asientos delanteros que se pueden ajustar hasta en 24 formas diferentes, el Lincoln Corsair 2020 se distingue entre los crossovers compactos de lujo porque prefiere hacer las cosas de una manera sencilla.

Entre los autos cada vez más caros, ya estamos viendo que todo lo complicado es confuso: múltiples configuraciones de transmisión, parámetros de dirección individuales, configuraciones de motor personalizables, y eso es antes de que hayamos ni siquiera movido una mano ante el control de gestos, montado en el volante.

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En la sala de juntas de casi cualquier fabricante de automóviles hoy en día, hay un gráfico con ángulos y fórmulas  que llegan hasta la tropósfera. Todo es complicado, complicado, complicado.

“Nuestros clientes están pagando mucho dinero”, dicen los ejecutivos en nuestra imaginaria fábrica. “Si pagan mucho, es porque quieren cosas complicadas. ¡Así que todo TIENE que ser difícil!”

Excepto en Lincoln, donde se fabrica el Corsair 2020, donde la pregunta es otra: “¿Saben qué? En las demás marcas de lujo ¡están equivocados! De lo que se trata en nuestro nivel de lujo es hacerles la vida más fácil, grata y confortable a nuestros clientes. ¡No al revés!”

Visto así, el Lincoln Corsair 2020 le puede dar, y le da, un nuevo enfoque a los compactos de lujo.

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El Corsair es silencioso y tranquilo; se dedica a lo suyo sin armar líos ni complicaciones; es un crossover de lujo de una manera que los otros fabricantes de automóviles de lujo no entienden porque se quedaron enredados con tantos menús y opciones como si fuera una mesa de control en una base de la NASA.

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Viéndolo bien, y seguramente como lo ve Lincoln, este es “el lujo de los que ya llegaron”, los que no necesitan mil botones y funciones con lucesitas para demostrar que pagaron mucho y que ya son personas importantes.
En Lincoln YA saben que sus clientes SÍ lo son, y precisamente por eso no necesitan gritarlo para que los demás lo sepan. Ya una vez definida esa meta, sus ingenieros se dedicaron a trabajar como corresponde en el mundo de -ahí va-  “los que ya llegaron a donde querían llegar”.
Y ahora pueden dirigirse al mundo del placer lujoso, cómodo y sencillo.

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Venir dirigiendo al Corsair por el camino a un ritmo relajado es precisamente el punto; con los motores disponibles, no hay ruidos, ni gruñidos forzados ni rugidos de inducción entubada. La Orquesta Sinfónica de Detroit fue la encargada de grabar los sonidos que sí  importan en el Corsair: campanillas al abrir las puertas y agradables recordatorios orquestales para ponerte el cinturón de seguridad.

Ahhhh.

En otras palabras, en Lincoln el lujo es natural, no complejo.

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Impulsado por un cuatro turbo de 2.0 litros que genera  250 caballos de fuerza o bien el de 2.3 litros y 295 hp (que son los disponibles en USA donde se hizo esta prueba; aún no sabemos qué versión llegará a nuestro país) el rodaje del Corsair se realiza a un ritmo delicioso y  relajado. Ambos motores propulsan al crossover hasta 100 km/h en menos de ocho segundos, y lo logra todo el tiempo girando a menos de 4,000 rpm.
Relajado, silencioso, sin complicaciones.

Esa es la virtud de los motores turboalimentados. Te dan fuerza donde no creías que la hubiera.

Y lo de la comodidad es a propósito. Los metales básicos del Corsair se tomaron prestados del igualmente confortable Escape (que a su vez también fue rediseñado para 2020) para ser todavía más amigable y parecido a un automóvil. Que las camionetas estén de moda no quiere decir que la gente quiere andar brincando en ellas. Les gustan por su apariencia, por su robustez, pero no tienen por qué ser incómodas al rodar como la mayoría lo son.

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Pero alcanzar velocidades estratosféricas no es la primera misión del Corsair y se aprecia. La transmisión automática estándar de 8 velocidades está en tercera pronto y, en la mayoría de los modos de manejo, avanza hasta sus dos velocidades finales para mayor eficiencia y para apoyar a los motores encargados de transportar sus más de tonelada y medio de peso neto.
Sin embargo, si le pides más, te lo da, pero entonces se les nota la fuerza bruta que se tiene que liberar y lo demuestra.

Pero volvemos a disminuir la velocidad y el manejo del Corsair se vuelve tranquilo y hasta meditativo. La dirección es ligera y de respuesta fácil a bajas velocidades. El ronco zumbido bajo de las llantas (son 20 pulgadas, no es poca cosa)  nunca se eleva por encima de los niveles normales de conversación. Los amortiguadores adaptativos opcionales se ajustan de tal manera tal que el hule de las ruedas aun siendo de bajo perfil se vuelve dócil y obediente. Es lo suficientemente silencioso como para poder conversar a sotto voce y sin manotazos como algunas otras camionetas que hemos manejado.

A pesar de su simplicidad externa, el Corsair no deja de estar lleno de tecnología y servicios disponibles, como masajeadores en el asiento, software de teléfono inteligente para usarse como “teléfono como llave” y otros pequeños detalles. Pero no se te vienen encima ni tienes que sacar el manual para operarlos.

Los botones de la transmisión y hasta la perilla para elegir el modo de viaje, dan un tacto tan fino que sus equivalentes en pantallas táctiles parecen crudos y primitivos.

Lo mismo ocurre con los controles climáticos, con botones físicos y claros, fácilmente operables y reconocibles. Los controles están configurados en una consola central biselada que aloja interruptores, perillas y botones fáciles de ver y activar.

No obstante, trae una pantalla táctil de 8.0 pulgadas en la parte superior del tablero y lo mismo un grupo de instrumentos digitales de 12.3 pulgadas; hay que reconocer que hoy en día es difícil vender un crossover sin que diga  “gran pantalla táctil” en la ficha técnica.

Otras ayudas son la asistencia para mantener el Corsair centrado en su carril y seguir fielmente al automóvil que se encuentra adelante, techo corredizo panorámico, y múltiples modos de manejo cuyas imágenes obvias y divertidas aparecen en la pantalla del velocímetro. La mayoría, si no todas, se pueden encender o apagar para que no te distraigan.  Silenciosamete, incluso apaga las funciones de asistencia al conductor en el volante si por las codiciones -como abundan en México- no se pueden activar, en reconocimiento de que simplemente no son vitales a la tarea de conducir. O que las carreteras “south of the border” no tienen todos los elementos que los reglamentos al norte del Bravo exigen como obligatorios.

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Con el Corsair, Lincoln completa el círculo junto con el Aviator, el Navegator y el Nautilus. A pesar de la arquitectura compartida con el Escape, el Corsair se distingue claramente como un Lincoln. Acá en M/V siempre nos ha parecido ocioso describirles lo que pueden ver en las fotos, como las tiras negras o los acentos de  cromo que hacen que el toldo parezca que flota, o la parrilla cuya rejilla de panal les quedó mejor que en todas las demás de la marca.

En el interior, el Corsair es igualmente elegante y discreto que la  mayoría de los crossovers que utilizan luces LED ambientales para bañar el interior que lleno de cromo, madera y, en la mayoría de los casos, cuero. Lincoln usó notablemente materiales de alta calidad en lugares que se tocan con frecuencia, incluido el tablero a todo lo largo.

No está exento de algunas fallas: el botón de reconocimiento de voz está en un lugar incómodo en el volante (que tapábamos involuntariamente con nuestro pulgar izquierdo), y la consola de control del clima deja abajo un espacio muerto de almacenamiento que no es fácilmente accesible.

El precio en los EEUU compite con pequeñas camionetas alemanas también de lujo (pero más complicadas como ya dijimos) pero aun así el Corsair se ocupa de su negocio sin tener en cuenta a esos dificultosos crossovers. Este nuevo talento encontrado por Lincoln de brindar lujo sin complicaciones es verdaderamente refrescante en su sencillez.

Esta no es una prueba de camino completa, que ya publicaremos cuando el Corsair llegue a México. En combinación con nuestros colegas güeros hicimos apenas un breve recorrido, pero suficiente para entender que lo más novedoso del Corsair es que no lo presume, pero lo manifiesta: la sencillez del lujo.

Staff

 

@tulincolnmexico

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