Los coches autónomos durarán menos, dicen expertos. Pero no importa, decimos nosotros.

Una entrevista con John Rich, directivo de Ford a cargo de este tipo de vehículos, expone datos interesantes.

 

Según este directivo de Ford, la vida útil de los coches autónomos será de cuatro años.
Ford es uno de los fabricantes que más está apostando por la investigación de los coches autónomos y eléctricos.
Aunque sus automóviles que entran al mercado son mayoritariamente de  combustión interna, la compañía lleva años preparando un futuro de coches que se conduzcan solos y se alimenten por batería.
Lo difícil es que el desarrollo de los coches autónomos no va tan rápido como la tecnología de soporte que necesitan.  Y eso provocará demora en su distribución masiva, especialmente entre particulares.

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Si tenemos en cuenta la tasa de renovación y durabilidad de los coches particulares de combustión tradicional, estos van décadas adelante de las expectativas de vida útil de un autónomo. En gran medida, la idea del autónomo está más enfocada a la flota comercial. Los usuarios renuevan sus coches con menos frecuencia que las flotillas, por lo que todo apunta a que el uso colectivo será la norma.

Un coche particular medio, que en términos generales está parado casi todo el tiempo, junto a las economías de escala que han generado que su mantenimiento se haya abaratado brutalmente, hace que su vida útil media sea especialmente larga. Pero, sin una adopción masiva de los autónomos, están destinados a uso en flota, en la que la tasa de desgaste y las necesidades de renovación se multiplican, sin que se produzca un abaratamiento de sus desarrollo al mismo nivel que el coche tradicional.

Sobre este asunto, el jefe de Ford Autonomous Vehicles, John Rich, ha apuntado en esta entrevista cómo la tasa de renovación y la demanda de automóviles afectarán a la adopción y a la durabilidad de los coches autónomos. El directivo dice que la disminución de la demanda de automóviles apunta a que la vida útil de este tipo de coches será de cuatro años.

Su adopción como flota requiere que estén siempre en movimiento para que sean rentables, lo que multiplica su desgaste y supone un gran desafío para los eléctricos.
Por ello, la mayoría de los fabricantes de automóviles parecen estar invirtiendo en nuevas arquitecturas de motores de combustible que prometen una mayor eficiencia de combustible y menos emisiones que nunca. Eso supone un mayor desgaste y, por tanto, mayor necesidad de inversión y renovación que el coche particular actual.

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