La intervención de “mercadólogos” nacionales ha descompuesto la definición de los segmentos.

A los encargados de “posicionar” a los autos en nuestro país, les encanta usar los siguientes adjetivos: “deportivo” (aunque sea una tartana que no sabe tomar una esquina) “de diseño agresivo” (como si fueran perros de pelea)  o bien “de lujo” (aunque sea un coche común y corriente pero con más cromo del normal).
No se les ocurren otras virtudes porque no estudiaron de coches, solo estudiaron de mercados.

Y por el otro lado, tampoco dicen “baratos” porque suena horrible y aun lo de económicos se les atraganta.
“Siquiera pónle que es de lujo accesible”, se han de decir entre ellos

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México (y los consumidores mexicanos) deberíamos dejar de usar las definiciones que heredamos de arriba del Rio Bravo.

No puede ser que le digamos “subcompacto” a un Cavalier aunque su tamaño sea mayor al de un “compacto”, ni tampoco “Premium” a un CLA que es prácticamente un Sentra, nomás porque trae la estrella.

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En Europa NO existe la clasificación “premium” fundamentalmente porque esa palabrita NO quiere decir LUJO sino solo PREMIO; es decir, que te da más de lo que esperabas.

Y porque los europeos saben perfectamente que o los defines por su tamaño (en metros y cms) poniéndoles “A”, “B”, etc según midan de defensa a defensa o bien los separas como autos utilitarios, masivos o de alta calidad.

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De ahi que los Mercedes o BMWs sean tan populares entre los taxistas de las ciudades en el viejo continente, que aunque de fábrica traigan manivelas giratorias para las ventanillas o asientos forrados de grueso y duradero plastico, es porque aunque sean para trabajo pesado, lo importante es que ofrezcan calidad.

Por eso a los ricachones europeos allá en su castillo, no les importa traer un Serie 7 igualito al del taxi que acaba de tomar en la Place Vendome porque sabe que, aunque al suyo lo ordenó con accesorios y servicios extra, la calidad es la misma.

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Claro, existen los Maybach para los que insisten que el “lujo” debe notarse (y por eso su mayor mercado estaba en Dubai o en Brunei donde abundan los ricos nacos).

Es la CALIDAD lo que importa, no el calificativo que le inventen ni la imagen de lujo o la cantidad de botones y chucherías que hayas escogido como “opción”.