Buscó Japón bloquear la fusión total Nissan-Renault que él proponía.

La Saga del encarcelamiento de Ghosn: A los nipones no les gustaba su propuesta porque daría ventajas a la parte francesa.

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Los ejecutivos de Nissan se oponían desde hace mucho tiempo a la idea y exigían que en su lugar se reequilibraran las participaciones accionarias cruzadas de las armadoras.
Renault es dueña de 43%de Nissan, mientras que Nissan posee una participación del 15% en Renault a través de acciones sin derecho a voto. Eso es un legado de la inversión de Renault en Nissan cuando la compañía japonesa atravesaba dificultades financieras. Hoy, Renault es la compañía más pequeña de las dos en términos de ventas.
Nissan buscó ayuda de METI, pero la petición abrió involuntariamente
la puerta para que el Ministerio del Gobierno se emplazara
en las deliberaciones, de acuerdo con fuentes que pidieron anonimato.
El Ministerio redactó un acuerdo para ser firmado por ambos gobiernos que desestimaba las ideas de Renault para fortalecer la alianza aunque dicen que “era una simple opinión que no tenía relevancia en la toma de decisiones de Nissan” mencionó la fuente consultada.

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Nissan y Renault, alguna vez aliadas cercanas, con Ghosn fungiendo como interlocutor no solo entre ambas compañías sino también entre los gobiernos de Francia y Japón.
La inusitada petición de Nissan en busca de ayuda del Gobierno también es indicio del grado al que los ejecutivos de Nissan sentían estar bajo presión de los franceses para fusionar a los fabricantes automotrices. Un funcionario de METI a cargo de política para la industria automotriz señaló que no podía comentar sobre negociaciones diplomáticas, pero afirmó que el Gobierno de Japón siempre ha creído que los problemas de la alianza deben ser resueltos por las propias compañías.
Nissan y Renault declinaron comentar al respecto.

Fiscales japoneses arrestaron a Ghosn el 19 de noviembre.
Más tarde, presentaron cargos en su contra por reportar una remuneración menor a la real en ocho años de estados financieros de Nissan y por hacer que Nissan hiciera un pago a la compañía de un amigo saudita suyo que le ayudó con un problema financiero personal. Ghosn ha dicho que es inocente de los cargos.

Meses antes del arresto del titán automotriz Carlos Ghosn, el Gobierno japonés intervino en pláticas sobre si Nissan Motor Co. y Renault SA se fusionaban o no, de acuerdo con una persona familiarizada con las deliberaciones.
Ejecutivos de Nissan inicialmente pidieron ayuda al Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón, o METI, para repeler una propuesta que, era guiada por Ghosn, para fusionar a los fabricantes automotrices, dijo la persona. Sin embargo, la acción amenazó ser contraproducente para los ejecutivos cuando METI respondió al redactar un acuerdo que le permitiríasupervisar las pláticas de la alianza, un papel que Nissan consideraba invasivo, añadió la fuente.
El relato de intervención gubernamental muestra las tensiones internacionales que se desarrollaban apenas semanas antes de que ejecutivos de Nissan comenzaran a investigar a Ghosn, quien presionaba por una combinación más estrecha.
El involucramiento directo de Tokio en los debates sobre el futuro de la alianza de alcance global, como fue detallada por la persona familiarizada con las mismas, no ha sido reportado antes. Contrasta con la postura pública del Gobierno japonés de que el futuro de la alianza es decisión de las compañías. La intervención también resalta las drásticas diferencias entre las dos partes en la sociedad de dos décadas. Esas diferencias estuvieron latentes en los meses que precedieron el arresto de Ghosn y su destitución como presidente de ambas compañías.
Las pláticas de fusión enfriaron además las relaciones entre las dos empresas  entre los dos gobiernos nacionales.

Hiroshige Seko, Ministro de METI, trazó una distinción entre el papel del Estado francés –que, como principal accionista de Renault, tiene un lugar en la mesa de negociaciones con Nissan– y el Gobierno japonés.
“No somos accionistas”, declaró Seko. “En ese sentido, creo que el Gobierno no debería hablar sobre compañías individuales, incluyendo asuntos de personal y gestión corporativa”.
Seko describió el futuro de la alianza Nissan-Renault como “un problema para compañías privadas”.
En las semanas previas, el Gobierno nipón intentó actuar como contrapeso del Estado francés.
Como principal accionista de Renault, el Estado francés le había indicado públicamente a Ghosn unos meses antes que trabajara para hacer que la alianza fuera “irreversible”.
En abril un ejecutivo de Nissan reveló haber informado a la agencia del Gobierno francés que maneja la participación en Renault que hacía un llamado para que funcionarios franceses notificaran a sus contrapartes japonesas en caso de que el Estado francés hiciera propuestas que afectaran la alianza automotriz.
Con la redacción del acuerdo, dijo la fuente, METI buscaba fomentar una comunicación y toma de decisiones más fluidas de las partes involucradas.
Ejecutivos de Nissan indicaron que el Gobierno francés abordó el tema del acuerdo en mayo. No está claro si París respondió.
Algunos ejecutivos de alto nivel en Nissan conversaron sobre si el acuerdo prometía demasiada participación al Gobierno japonés en los asuntos internos de Nissan.
El acuerdo también estipulaba que las partes involucradas deberían comenzar a abordar varios temas delicados, entre ellos la idea de que los precios de las acciones de Renault y Nissan estaban subvaluadas, destacó la fuente. Otro tema a tratar, era la participación accionaria cruzada.
La alianza entre Renault y Nissan se remonta a 1999, cuando Renault emprendió un rescate financiero de Nissan, que en ese entonces estaba emproblemada.
Hoy, las compañías hacen una reserva común de tecnología, componentes básicos e investigación y desarrollo, creando escala global que les permite competir mejor con gigantes como Volkswagen AG, Toyota Motor Corp. y General Motors Co.

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