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A Prueba: Toyota Prius C

¡YA NO HAY PRETEXTOS!

(tomado de la revista de este mes, donde podrás leerla con más fotos y extensión)

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Esta es una alternativa al Prius normal, más pequeña , menos costosa y que de entrada se siente como un subcompacto convencional… hasta que le das vuelta a la llave.
Porque no se oye nada. Aunque ya está “andando”.
Solo verás en el tablero una pequeña señal luminosa que dice “READY” (listo).

No es, en realidad, un sustituto del Prius que ya todos conocemos porque ese es un coche más completo, más sofisticado; pero a cambio, este modelo C es un coche mucho más accesible cuyos propósitos son los mismos: ahorrar, no contaminar, circular todos los días y otras ventajas administrativas.

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Cierto, uno percibe la diferencia al rodar, su rodamiento es más rudo contra el piso, es bastante más lento que casi cualquier otro coche y está lleno de detalles que parece que los consiguieron en el equivalente japonés de La Lagunilla, como botones genéricos, plásticos francamente rústicos y hasta señales y avisos que te hacen sentir como niño chiquito (como las marcas en las puertas que te dicen que esas ranuras anchas y redondas son para que metas refrescos).

Pero casi 25 kms/l o, dicho de otra manera, un tanque que te alcanza para más de MIL KILOMETROS porque la mitad del tiempo ni sorbos toma y se conforma con ir en plan del conejo rosa de las pilas Duracell.

Sin duda, el Prius C es uno de los coches más frugales que JAMÁS hayamos manejado. Cierto, es de pequeñas dimensiones pero eso le da más ventajas para el manejo urbano y cabe donde sea. Da la vuelta, sin ir más lejos, en un diámetro más cerrado que el de un trompo.
O bueno, casi.

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Y sin embargo, tiene sus puntos fuertes donde su manejo –o por lo menos su concepción- resulta en más satisfacción que en otros autos de ese rango de precio. La modulación de los frenos y su respuesta a sabiendas que atrás trae tambores (que en M/V reiteramos que es injusto despreciarlos, tienen sus ventajas como vemos en este auto) es impecable y en manejo citadino, instantáneo. Eso nomás los tambores pueden lograrlo, ¿sabías? Los discos se toman sus milisegundos para reaccionar; los tambores dicen ya y es ya.

tablero

Dado que sus credenciales motrices son poco comunes, con un motor de gasolina de 1.5 en línea, 4 cilindros y 16 válvulas, doble árbol, inyección secuencial y válvulas variables, logra así solito
72 HP de potencia @ 4,800 rpm, y 82 lb-pie de torque @ 4,000 rpm.

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Ignición Directa Toyota (TDI)

Si lo combinamos (que el coche solito se encarga de hacerlo) el desempeño conjunto del motor de combustión interna, motor eléctrico, generador y baterías levantan el vigor hasta los 99 HP.
Tiene cosas que nunca habíamos visto, como DOS generadores: un motor generador de tipo sincrónico de 13,500 rpm con imanes permanentes y enfriado por aire, capaz de producir 520V AC
(60 HP/125 lb-pie) y otro motor generador con imanes permanentes pero éste enfriado por refrigerante líquido y que también genera las mismas cifras de energía.
La batería es de Níquel-Hidruro metálico (Ni-MH) y si tú eres Ing. Químico y sabes lo que es eso ven y explícanos. Esta rinde 144V DC 6.5 A-h (estamos repitiendo como el perico pero suena padre).

La verdad, ya en autopista (nadie dijo que era para eso, es un coche urbano) los rebases son medio peliagudos, pero como veníamos en una de 4 carriles no pasa nada, jeje. La velocidad máxima que logramos fue de 170 km/h, satisfactorios pues andábamos a mil metros de altitud, si bien le toma su tiempecito lograrlos. En la vida diaria, el Prius C se siente feliz rodando a 140 y nosotros también si no miramos los horribles botones y palanquitas que parecen de coche de armar.

Pero no olvidemos que este es el primer coche que se mueve como debería ser todo en este planeta, casi sin quemar nada y sin ensuciar nada y no molestando al vecino –ni a los ocupantes- con el molesto ruido de un motor de gasolina que casi ni usa. Y que cuesta $314,000, o sea MENOS que muchos de gasolina que un día quedarán prohibidos por su contaminación o por los precios ridículos de los derivados del petróleo.

El Prius C pues, cumple perfectamente con lo que le pedimos, si es que sabemos lo que le vamos a pedir. Un auto de dimensiones moderadas, de consumo casi inexistente y con pretensiones de servicio y nada más.

Eso, sin duda, este Toyota lo aporta de sobra y con el placer de entretenerse mirando la pantalla que nos va diciendo cuál motor va usando, de dónde se viene recargando, adivinando a ver a qué horas encenderá el 1.5 (que uno ni se da cuenta, la verdad) y frenando como todo un profesional.
Por si no ha quedado claro, entre un auto autónomo que le quita todo el chiste a manejar y un Prius C que nos hace poner de nuestra parte mientras el coche pone de la suya, nos quedamos con este… ¡y con el cambio!

Gabriel Novaro

 

@ToyotaMex

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