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A Prueba: Mustang GT 5.0 2019

¿Estamos Listos?

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(Tomado de la revista de este mes, donde podrás leerla con más fotos
¡Y DOS VIDEOS!  Léela en:  https://es.calameo.com/read/000014697fffd7341c6e0 )

PRÓLOGO.

3 de agosto, llega un “juats” de parte del editor diciendo: “Te va a llegar el Mustang, ¿estás listo?”
¿Que si estoy listo? En ese momento pensé que sí, luego tuve que esperar a que llegara el susodicho para ir a recogerlo en casa del buen Iriondo. Durante esos días, estuve sacando mis propias conclusiones basado en experiencias pasadas con otros Mustang.

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Recuerdo el primero que vi en mi vida, un 65, color azul acero, que compró el compadre de mi papá. Era un coche increíble, todo el mundo hablaba del Mustang, era el coche más esperado en México, sin duda. Mi tío decía “no se dice Mustang, se dice Mostang”… En fin, sobra mencionar el furor que ese coche generó, no solo en México, sino en el mundo entero. Desde ese momento, se volvió un culto, un objeto de deseo.
Mi primera vuelta al autódromo hermanos Rodríguez fue en un 67 fastback, una experiencia inolvidable. Yo entonces tenía solo 10 años, fue solo una vuelta y no, no iba yo manejando.
Tuve más experiencias manejando otros Mustang al paso de los años, entre ellos un 74, haciendo controles en Lagunas de Zempoala. Dejé el coche sin llantas y sin frenos. Un 73, hard top, automático 351, otro 68 convertible, 3 al piso, todos padres, todos Mustang.
Eventualmente llegó la nueva línea y manejé un 2012, muy modificado, reprogramado, con recortador, diferencial, frenotes, resortes, etc. Muy padre, sin duda. Lo de los frenos era esencial, ya que ese era uno de sus puntos débiles. (El otro, el eje rígido, diría Herr Editor).

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Llega el momento de recoger el coche, un GT 5.0, azul relámpago, manual, 6 velocidades más reversa. Me lo enseña Gustavo y me comenta sobre el sonido del motor, “¡suena increíble!”.
Reviso el coche, me gusta mucho el tablero, las formas totalmente clásicas mezcladas con lo moderno, una pantalla muy bien integrada, me gusta que no parece una tableta pegada así nomás en el centro del tablero.

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Para ser franco, no soy muy fan de las pantallas, se me hace que más distraen que ayudan, pero hoy día es ya una realidad. El acabado de fibra de carbón en el panel del tablero y en la perilla de la palanca de velocidades, le da un tono deportivo, muy adecuado al concepto del coche.

Me lo llevo y efectivamente, en cuanto puedo acelero un poco, 4 mil RPM en 1ª y luego en 2ª, primero con cautela, se siente la fuerza del motor.
Poco más adelante, ya más familiarizado, le dejé ir un poco más para arriba las revoluciones y noto que, aunque tiene toneladas de torque, al pasar las 4 mil empieza a empujar más fuerte todavía, se suman los caballos a todo ese torque y realmente se pone divertido.
A ver qué tal el cambio a segunda. Ya cuando quiero hacer el cambio más rápido… ¡excelente!, el cambio rápido y preciso lo mismo que para la tercera. La verdad es que el cambio a 4ª ya no lo hice rápido porque iba en una vía transitada y la regla es que hay que respetar los límites de velocidad. (Claro, para entonces ya iba como a 160). En fin, me contuve y me regresé a una velocidad moderada, acoplándome al tránsito.
Luego hice unas pruebas de aceleración, ya en un lugar donde no hay ni bocacalles ni tránsito, ni casas ni gente, pero aun así pavimentado. 7.1 en el 0-100, teniendo en cuenta que estaba a 1900 msnm, lo que equivale a una pérdida de potencia de un poco más de 20% respecto del nivel del mar.
También, una vez que tuve más tiempo, me puse a jugar con el menú del tablero, que se controla desde el volante con el pulgar derecho y me encuentro con una función que dice “ajustes”. Vamos a ver, entro ahí y me encuentro con otro que dice MODO DE ESCAPE y ese va de silencioso (que es el que viene predeterminado y que suena muy padre), luego viene el Normal, que de normal no tiene nada, luego el deportivo, que suena francamente como un NASCAR y hasta el de pista que, la verdad, no noté diferencia con el deportivo.
Por supuesto que el deportivo es el que automáticamente se volvió el elegido, de ahí en adelante no volví a manejar el coche en otro modo, excepto que en el autódromo seleccioné el modo Pista. También, desde ese momento, la elección fue manejar con las ventanas abajo para poder disfrutar de esa melodía todo el tiempo.

El equipo de sonido, tal como uno lo espera, buen sonido, relativamente fácil de usar, aunque siempre hay que desviar la vista del camino para, por ejemplo, seleccionar una estación o cambiar a bluetooth, etc. Me gustó que el volumen se controla con una perilla que se encuentra fácilmente al tacto. Vincular el celular fue muy fácil, también fue fácil vincular el sonido de la música del teléfono con el equipo de sonido del coche, vi que funcionaba bastante bien, sonaba bien, pero de ahí en adelante creo que prácticamente no lo oí.
Entre sus múltiples funciones, una que es para el Valet (parking) Se activa mediante un código en la pantalla del sistema de sonido.: Una vez activado, probé en diferentes modos, normal, deportivo, pista, etc. Y resulta que no hay cambio, entrega toda la potencia y a todas las revoluciones. Lo que se desactiva es: ¡ La pantalla ! De tal manera que el Valet no puede utilizar el sistema de sonido.
Seleccionar la temperatura es bastante directo, tanto en la pantalla táctil como en los controles físicos. Por cierto, que la pantalla táctil me gustó que está muy bien integrada al tablero, no distrae y no parece una tableta ahí pegada a último momento, como lo han hecho otras marcas y además están en un lugar que distraen mucho al conductor.
Hasta abajo, en el centro del tablero, hay unos interruptores, un poco al estilo vintage.
A la izquierda, el botón de encendido / apagado, un lugar poco usual, luego los intermitentes, sin los cuales el mexicano promedio no podría manejar. (¿Han notado cómo cuando cualquier cosa sucede, los conductores en lugar de maniobrar, automáticamente usan las intermitentes? Que si hay niebla, intermitentes, que si llueve, intermitentes, que si alguien está pidiendo aventón, intermitentes, que si se quieren estacionar en una avenida en un lugar prohibido, intermitentes, -han de pensar que así el coche se protege como con un campo de fuerza quedando inmune a los choques).
El siguiente a la derecha es para seleccionar la firmeza de la dirección que va de confort a normal, a deportivo y, por último, el más divertido de todos, que selecciona el tipo de manejo, que igualmente va de confort a normal, a deportivo, a pista, a pista “plus”. En el modo pista y pista plus se libera el control de tracción, aunque no el control de estabilidad, permitiendo que el coche saque ligeramente la cola, pero no demasiado.

Hablando de eso, veamos ahora el curveo. Tengo aquí en Querétaro un lugar ideal para hacer todo tipo de pruebas. Potencia, frenado, curveo, adherencia y todo esto en un tramo no mayor de kilómetro y medio. Ni pregunten dónde es, porque es el secreto mejor guardado del mundo y así se quedará. Tiene ascenso, descenso, curvas lentas, mal pavimento, buen pavimento, curvas rápidas. Qué les cuento. Es casi como manejar en Laguna Seca pero in extremis.
Por supuesto la gente que me vio en el Mustang, inmediatamente me preguntó si lo pensaba llevar al autódromo y les dije que no, que para eso había que rentarlo y que no había ni tiempo ni presupuesto. Que más bien lo iba a probar en carretera. Pero resulta que alguien que me vio en el coche, me mandó decir que iba a haber un track day y que el requisito era tener un Mustang y 300 pesos. Pues qué creen, que el sábado pasé por un amigo gran aficionado de los Mustang y vamos para el autódromo.

track day 3

No conté cuantos Mustang había, pero eran cerca de 100. Cuando llegamos estaba terminando la hora familiar, que es cuando aprovechan las personas para manejar en la pista, pero a velocidad muy moderada. Total, que cuando llegué estaba ya cerrada la pista y me enfilé a la salida de Pits, siendo el primero en formarme. No habían pasado más que unos segundos y se puso la bandera verde y salí inmediatamente.

track day 4

La primera vuelta, para sentir llantas, frenos y demás, o sea, muy moderada. La 2ª vuelta con mucho tráfico y así prácticamente todas. Entiendo que la mayoría de los que estaban ahí no habían dado vueltas a un autódromo, por lo que me fui con mucha cautela y solo llegué a tener una vuelta moderadamente libre, en donde cronometré 1:14,9. Habrá que guardar el dato para futuras referencias.
Los frenos tienen buen tacto, son fáciles de modular y tienen buena mordida. Suficientes para un manejo alegre, aunque no para un manejo extremo tipo carreras en autódromo o un manejo en donde la mayoría de los pasajeros irían pidiendo clemencia. Ahí sí les falta un poco. Les pondría un 8 de un 10 posible.
Me gustó la dirección, el tren delantero se mete donde uno le pide, las direcciones asistidas eléctricamente han mejorado mucho y aunque no transmiten con realidad, sí lo hacen con una buena imitación de la realidad.
El tren trasero impecable. Realmente hace una gran diferencia esa suspensión independiente, tanto en la pista como en la calle. Aún con el pavimento rugoso se mantuvieron las llantas traseras totalmente pegadas al piso. Un cambio radical y muy bien lograda. Le pongo un 10 de un 10 posible.

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También lo manejé en la carretera que va de Querétaro a Huimilpan y a Amealco, en donde se pueden comer unas quesadillas deliciosas. Rebasar a otros coches no tiene gran chiste, aunque el Mustang no es un coche pequeño. Es muy divertido además tener tanto ruido a la orden, sirve como para establecer jerarquías. Claro que luego hasta los motociclistas se quieren picar y hay que cuidarse de ellos porque muchos no miden sus distancias.
El veredicto.
Por fuera se me hizo muy padre, de aspecto agresivo y deportivo. Un Mustang nunca pasa desapercibido y éste menos. Los asientos muy cómodos, el tablero muy al estilo Mustang, lo mismo que los relojes.
El display digital que está entre el tacómetro y el velocímetro con muchísima información, yo creo que no llegué a conocerlo del todo. Creo que Ford me debería volver a mandar uno, un mes podría ser un tiempo razonable (jeje),
La posición de manejo, fácil de encontrar, claro, con ajustes del asiento para todos lados, soporte lumbar, respaldo y además todo eléctricamente controlado.
El volante también se ajusta telescópicamente y verticalmente, aunque yo hubiera pensado que lo harían también eléctricamente.
Lo que de plano no me gustó: los espejos laterales, con ese recuadrito quesque para poder tener un mayor campo de visión. Es demasiado pequeño y no le veo la utilidad. Con la lluvia era aún peor. Lo bueno es que aprendí a ignorar esos cuadritos.
El asiento trasero se me hizo cómodo, claro que yo no soy precisamente talla grande. Voy a decir que mido 1.70 ya con zapatos y estirándome y peso un poco menos que el promedio nacional, 64 kg. Pero si subimos al editor, seguramente no podría sentirse cómodo de ninguna manera. Digamos que los asientos delanteros son de jefe y los traseros los diseñó Torquemada (para los grandotes). Eso sí, mucho mejores que en cualquier versión anterior de Mustang.
La cajuela me sorprendió. Sin problema acepta equipaje suficiente para un buen viaje o, en su defecto, puede recibir fácilmente dos bolsas de golf.
Los faros alumbran muy bien, más que adecuadamente. Buena amplitud, aunque no demasiado largos.
Los faritos de niebla no tuve oportunidad de probarlos adecuadamente, pero confío en que Ford me mande otro Mustang para evaluar. Por cierto, si nos quisiera enviar aunque fuera el GT 350…
Lo que más me gustó: todo, el sonido del motor, el del escape (ojo, que son dos cosas distintas), el torque, la progresión del motor. Ha de ser sensacional al nivel del mar.
Lo que menos me gustó, los “espejitos” en los espejos laterales.

Francisco Montaño Benet

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CONTRAPUNTO 

Muchos coches quieren hacer de todo: Quieren ser cómodos y grandes por dentro, con buena visibilidad, pero al mismo tiempo pretenden ser pequeños por fuera y estacionarse en cualquier huequito. Quieren tener muchos caballos de fuerza para ser rapidísimos pero también quieren ahorrar gasolina y navegar con bandera ecológica. Quieren ser el objeto de deseo de la gente madura y al mismo tiempo aparecer en el instagram de los millenials. En fin, quieren darle gusto a todos y eso hace que muchos coches sean iguales entre ellos y eso es aburrido. En cambio, el Mustang no es un coche perfecto ni pretende serlo, pero eso si, es diferente, con personalidad. De hecho tiene más personalidad que cofre- y vaya que tiene muchísimo cofre.  No es ideal para ahorrar gasolina, pero este tipo de coches no se miden en kilómetros por litro sino en sonrisas por cuadra. El escape divide opiniones, por un lado está la del dueño y sus cuates y por el otro la de sus vecinos- aunque tiene un botón para remediar esto. Tiene mala visibilidad para atrás (remediada con una buena cámara de reversa) pero atrae miradas como pocos coches. Por dentro los asientos de atrás son imprácticos: sólo sirven para los niños y el único placer que pueden producir es llevar ahí a la suegra. El cambio de velocidades manual es un lujo en peligro de extinción. Tiene menos relaciones que el automático, es menos cómodo y posiblemente sea mas lento; pero es infinitamente más satisfactorio. No es para todos, pero si para aquellos a quienes no les hace falta ver más box. Lo que si pretende el Mustang es ser un coche padrísimo, y eso si que lo hace muy bien.

Francisco Montaño Isita

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