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A Prueba: Chevrolet Beat Sedán

Hay coches chicos y luego hay oootros coches chicos.
Y en un mercado tan competido como el nuestro, si no estás a la altura, mejor escóndete.

(tomado del contenido de la revista Motor y Volante 437, Octubre 2018)

    CUANDO MAQUILAS DONDE TE SALGA MÁS BARATO, SE NOTA

Triste día cuando GM tuvo que vender su filial europea (Opel) que tan fielmente le sirvió por décadas y produjo autos que, independientemente de su tamaño, eran maravillas.

Opel fue vendida a Peugeot que ni tarda ni perezosa sacó sus mejores modelos –sobre todo los grandes- sin tocarles ni un pelo. Y los vende bajo el emblema Opel en toooda Europa donde causan sensación.

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Mientras Opel fue GM nos llegaban los Chevy, estupendos pequeños autos que al primero que le rompieron el hocico fue al vocho. Pero ya vendida, Peugeot se queda con lo bueno y GM tiene que salir a ver qué vende. Porque acá nos rige GM, que incluso tuvo que cerrar por quiebra su planta propia en la India, que en manos nuevas se quedó a maquilar lo que le encarguen.  Y uno de esos fue este Beat que ni es chicha ni es limonada.

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Al competir con autos del calibre del Hyundai i10, del Ford Figo, casi casi nos da risa.

Mide menos de 4 metros de longitud y para obtener un sedán de 4 volúmenes y 4 puertas, la fábrica esa que hace de todo menos calidad, lo alargó en 31 cm a partir de la versión hatchback.

Acá en M/V nos da risa ver a nuestros colegas que se quiebran la cabeza por ver cómo decir cosas bonitas de este bodrio, que si puertas armoniosas, que si líneas fluidas, que si la mano del metate. Es un bodrio.

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Tiene un mérito, al volverse notchback, la cajuela del Beat sedán aumentó a 385 dm cúbicos, 215 más que en la versión con escotilla. Pero pudo ser mejor si le hubieran hecho los respaldos traseros abatibles (que no lo hicieron, parece que ni entendieron allá en la India que hablan rete raro) y lo que pudo ser un atributo se quedó en una pena. Porque una vez adentro vemos plásticos brillantes y duros, incluso en el apoyabrazos, aunque a cambio tiene controles en el volante para el radio y el teléfono celular. En la versión LTZ, incluso se ofrece sistema de pantalla de 7 pulgadas y conectividad de Android Auto y Apple CarPlay, éste último capaz de leer los mensajes de WhatsApp y de contestarlos mediante dictado de voz. Eso está bien.

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Es 13 centímetros más angosto que un Aveo de la misma marca, por lo que estacionarse es fácil, aunque la alta cajuela estorba la visibilidad. El motor es de 1.2 litros con 81 caballos y 80 libras pie de torque y hay que revolucionarlo mucho para que aparezcan. Si no, como si anduvieran perdidos.

La caja ofertada es una manual de 5 engranes que no estaría mal aparejada a otro motor más enérgico y además el Hyundai Grand i10 sedán sí ofrece la caja automática.

Claro, son $172,000 que no suenan a mucho, pero la verdad, por esa suma uno puede conseguirse algo mucho mejor.

Gabriel Novaro

 

Puedes leer el reportaje en la revista, con diseño completo en: https://es.calameo.com/books/000014697fffd7341c6e0

 

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