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Reporte: VW Golf R

 

No es como cualquiera

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Aprovecha, que no siempre convencemos al “Cocodrilo”, que diga, a Gustavo Iriondo (uno de nuestros fundadores) para que teclee,  porque se ha vuelto reticente desde que se acomodó sabrosamente en Querétaro.

Dale clic a la foto y lee COMPLETO lo que sale en la revista de este mes, por si todavía no las has leído, ¡ejém!

Aquí su reporte:

Hace ya algunos (bastantes) ayeres, me tocó vivir un México económicamente cerrado, con muy pocas opciones en casi todo a la hora de comprar.

También por esas épocas la testosterona y demás hormonas de la líbido masculina comenzaban su actuar, convirtiendo a los jóvenes de nuestro país en ávidos buscadores de cierta revista del conejito, con su página central que se desdoblaba. Pero, como casi todo, estaba prohibida para su venta en México.

Debido a esto y a los idealismos juveniles, no era raro que cuando conseguías ver una de dichas revistas, te enamorabas de la conejita en turno, llegando a soñar inclusive que pudiera llegar a ser la mujer de tu vida.

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En el campo automotriz pasaba algo similar. Conseguías revistas importadas (esas no estaban prohibidas) y soñabas con autos que, al igual que las modelos, eran inalcanzables para los mortales mexicanos. Te imaginabas manejándolos por carreteras y autopistas que tenían una fracción del tráfico que hoy padecemos.

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Por ahí de 1976 llegó a México, como primer producto no basado en la plataforma “Vocho”, el Caribe, apelativo local de la primera generación del Golf. Al correr de los años, la línea Golf se ha ido ampliando, siendo su insignia maestra el GTI, que en una primera versión mexicana, quedó mocho al ser un simple GT. Tuve un par de ellos, el primero siempre ha quedado en mi mente como uno de mis favoritos.

En Alemania han existido muchas y muy variadas versiones. Que si con 16V, que con cargador “G”, con tracción total, entre muchas otras. Aquí en México, básicamente hemos vivido solamente con el GTI. Hasta ahora.

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Pero México y el mundo cambiaron. Y ahora es posible tener una oferta enorme de modelos para manejar, tanto de producción local como de importación.

Recientemente VW nos facilitó un ejemplar de lo que podemos llamar la cúspide de los GTI: uno que se identifica simplemente con una letra: R.

Y aquí amigos, comienzo a entrelazar a las mujeres que me hicieron soñar de joven, con los coches que, en otro sentido, hicieron lo mismo.

El R parte de un GTI dos puertas (de los que no se venden en México) y, como si fuera preparación para la llegada de un mandatario, lo transforman en un coche de muy alto desempeño, sin dejar a un lado la esencia pragmática del Golf.

Si eres lector de Motor y Volante ya te sabes los números: 300 caballos (+-), tracción integral, etc., así que no abundaré en ello.

Pero los días que pasé con el R los comparo con el imaginario de haber pasado una semana con alguna de las supermodelos o superestrellas de cine que nos embelesaban y lo siguen haciendo. Dicho esto con el mayor de los respetos para mi domadora, la dueña de mis quincenas.

Fue algo simplemente fantástico. Casi podría decir que mágico.

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Un déjà vu que me llevó a aquel primer Caribe GT, pero elevado a muchas potencias. Como volver a ver a aquella mujer del center fold.

El R es un gran vehículo deportivo con cualidades prácticas. Potencia enorme, frenos de ancla, muy cómodo, tremendamente estable, lujoso, seguro y por sobre todas las cosas, relativamente discreto, cualidad esta última muy apreciada hoy en día.

Fue convivir con esa rubia o esa morena de mis sueños de joven que, además de ser muy guapa, es inteligente, buena conversadora, que coincide con tus gustos, que puedes andar por la calle con ella sin que se paralice el tráfico por su exuberancia.

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Así es el R. Un verdadero coche deportivo de alto desempeño, cómodo y práctico, pero que no llama demasiado la atención. No es un Porsche o un Ferrari. Ni pretende serlo. Puedes usarlo a diario, con novia o esposa incluida. O con la modelo, si es el caso. Tendrás una cajuela decente, un interior muy cuidado, un consumo adecuado.

Pero siempre hay peros. No hay coche perfecto, como no hay mujer perfecta. Ni hombre tampoco.

Un favor: no tengas como punto de referencia un Golf “normal”. El R no es un Golf cualquiera. No es cualquier mujer.

Es un coche de precio alto, aunque muy bien equipado. Creo que hubiera sido muy conveniente que le incluyeran el tablero virtual. Pero queda lejos de los precios más elevados de otros deportivos con desempeño similar.

También hay que tener cuidados especiales. Los rines y llantas de 19 pulgadas no son muy recomendables para gran parte de calles, avenidas y carreteras pródigas en baches, coladeras, zanjas abiertas y demás. Hay que tener mucho cuidado, al igual que con la altura de los topes.

Es decir, si salgo con la conejita, también tengo que cuidar por dónde la llevo,  dónde la muestro. Y también será mucho más caro salir con ella. Seguramente no la llevaré a los tacos del puesto de la esquina.

En fin, regresando al presente, la conclusión es que el R es un gran coche deportivo, con básicamente la practicidad de un familiar compacto. Es como esa hermosa mujer que, además de hermosa, es una gran ama de casa.

Con muchísimo gusto me casaría con ella. Y me quedaría con el R. Aunque tenga que caminar con más cuidado.

Un coche para expertos pero a quienes no les preocupe disimularlo.

Gustavo Iriondo Erreguerena

@Volkswagen_MX

 

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