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A Prueba: Toyota Rav 4

Todo fácil, todo bien.
Y sin embargo…

 

Desde su aparición original en 1994, hace ya 23 años, la RAV4 era una novedosa camioneta relativamente chica, particularmente apropiada para uso fuera del asfalto. Por eso escogimos la versión AWD para conocer cómo la ha tratado el paso del tiempo ya en su modelo 2018.

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Poco después de su aparición, comenzaron a aparecer camionetas similares pero de otras marcas como la Honda CR-V, la Nissan X-Trail y la Ford Escape. El concepto era exitoso, sin duda. En el camino, dejó de ser la brava camionetita apta para uso rudo y se fue convirtiendo en una más orientada al uso familiar. Y así, es sin duda una de las líderes en ventas en nuestro país.

La versión que probamos fue la Limited, que incorpora tracción en las cuatro ruedas y que Toyota casi pone de serie en este vehículo. También hay que señalar que este modelo viene ya desde 2012 (aunque acaba de ser refrescada en su apariencia).
Para moverse –y lo hace razonablemente- usa el conocido motor de 2.5 litros con 176 caballos e idénticas cifras de torque con 172 lb/pie, asociado a una transmisión automática de seis cambios. A cambio, para NO moverse demasiado durante el rodaje –nos referimos ahora al trabajo de la suspensión- lo hace también razonablemente para el segmento, ya sea en pasto o asfalto.

Es una sensación equilibrada la que da al rodar, si bien la breve distancia entre ejes se da a notar. Sus medidas son 4.6 metros de largo, 1.84 metros de ancho, 1.7 metros de alto, 2.6 metros entre los ejes y mueve la báscula bastante con un peso total de 1,650 kilotes. Sus demás capacidades y alcances son, nuevamente, del promedio, con un tanque de 60 litros de gasolina, una capacidad de carga de 465 kg y un diámetro de giro entre paredes de 11.2 metros. Recuerde que una cosa es “entre paredes” (sin que rocen las defensas y otra entre “banquetas” sin que rocen las ruedas) que naturalmente es más angosto.

El ensamble se percibe correcto y adecuado para el precio de esta variante. Pero en detalles nos deja insatisfechos con plásticos rígidos en todo el tablero y en las puertas. En pocas palabras, la percepción de calidad de materiales es pobre.
En cuanto a la seguridad, ofrece una caja ya probada como rígida y colapsable (Toyota tiene buen cuidado con ello) y de todas formas está dotada de seis bolsas de aire, frenos de disco en las cuatro ruedas con ABS antibloqueo, distribución electrónica de frenado y de igual manera, control electrónico de estabilidad. No está mal, pero otros contendientes más modernos como la X-Trail o la Tiguan ofrecen otros sistemas adicionales para la seguridad activa.

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Lo primero que hay que decir es que el espacio interior fue claramente una prioridad y es evidente en su diseño. La comodidad priva en los contenidos y así en la primera fila de asientos encontramos ajuste eléctrico y apoyo lumbar, mientras que en la segunda banca caben tres adultos sin venirse rozando las asentaderas.

Para los fanáticos del acompañamiento musical, aporta seis bocinas y un radio con entrada auxiliar, USB, Bluetooth, el volante viene forrado en cuero, el botón de encendido tiene una simpática lucecita, cámara de reversa en una pantalla de siete pulgadas que se percibe algo anticuada y un espejo retrovisor electro crómico.

Manejando, y eligiendo el modo de manejo ECO, logramos sacar un consumo promedio casi del doble que el de contendientes ya enunciados como la Escape (11 kpl contra 7 de la Ford).
Si escogemos Sport, se percibe claramente un cambio de actitud y el tren motor se anima pero entonces el consumo se empareja con sus competidoras poniéndolas en modos equivalentes.

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El precio también es un factor negativo pues es una de las más costosas de su categoría, aunque nos costó trabajo conseguir el precio así tan fácil como en otras marcas donde aparece en el sitio web sin tanto tango, mientas que acá te piden hasta la talla de los calzones para decírtelo. De cualquier manera, más de medio millón nos resulta empinado para obtener esta camioneta, sobre todo cuando hay nuevos contendientes, como las KIA, más accesibles. O las Mazda, más divertidas y ágiles.

Como que ya no se vale hacer una camioneta que “no te diga nada” ni en materiales ni en sensaciones aun reconociendo, con claridad, que Toyota lo que ofrece es confiabilidad y garantía de durabilidad.

 

@ToyotaMex

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