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¡Cuando PIERDES el Control!

Para quienes no entienden claramente la diferencia entre perder el control por “subviraje” (irse de narices aunque le gires al volante) y el “sobreviraje” (colearse, cuando las ruedas traseras quieren rebasar a las delanteras).

 

“Si ves el árbol contra el que te vas a estrellar, es subviraje; 
si ya solo lo sientes, es que fue sobreviraje”.

Atribuido a Walter Rohrl, varias veces campeón mundial de rallies y actual miembro del Consejo de Porsche.

Nota de Herr Editor: 
Cómo yo he compartido la cabina varias veces con él (¡un súper honor!) en pistas, brechas y también ricas cenas,  él sabe que yo lo rebauticé “Wal Terror”.

Dependiendo de tus preguntas y aportaciones en nuestras redes sociales, iremos añadiendo más información a esta publicación, incluyendo sugerencias para recuperar el control de tu auto… ¡mientras todavía se pueda!

Estate al pendiente.

 

 

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PRIMERA SUGERENCIA: ¡AGUAS!
(estar siempre alerta; con el piso seco o mojado, alerta)

Cuando el auto sufre subviraje, existen algunas formas de mitigarlo, aunque no siempre son efectivas y no son fáciles de aplicar. Además, hay variables como cuando el piso está mojado o resbaloso, así que pretender simplificar una respuesta común es absurdo y fútil.
Pero por suerte, hay algunas hay reglas generales:
 
Lo primero es soltar el acelerador para que el peso se transfiera hacia el eje delantero y las llantas puedan apoyarse mejor.
Sin embargo, si las llantas están bloqueadas (aun con ABS puede suceder si hay un desliz lateral) son simples pedazos de goma que les da lo mismo deslizarse para un lado o para el otro.
 
Hay que ponerlas a rodar de nuevo, y para ello nada mejor que soltarle un poco al volante (reducir el ángulo de viraje) para que el esfuerzo longitudinal sea menor al lateral y la llanta coopere mejor. Es difícil dar la orden a tus manos, porque la reacción natural es esquivar el obstáculo y si reducimos el ángulo, aumentamos las posibilidades de pegarle. Debemos recordar que es un proceso dinámico y momentáneo, hasta que las llantas comiencen de nuevo a tomar un curso más leve, comiencen a girar y seguir así, poco a poco, domesticándolas, jalando de a poco, cuidando de no perder adherencia.
 
El tiempo y la distancia disponibles son vitales, por supuesto. Por ello, las medidas correctivas deben comenzar en el instante mismo en que percibimos que la situación se está cocinando allá abajo en el asfalto.
 
El último paso es frenar, pero aplicando la presión gradualmente (no demasiado intenso ni pateando el pedal porque corremos el riesgo de volver a “amarrarlas”).
Sin duda, las condiciones del coche y del camino influyen, pero hay tantas variantes que no pdemos cubrirlas todas aquí, y por tanto es mejor AJUSTAR tu manejo a cómo estén esas condiciones.
 
¿Fue mucho leer?
Ahora imagínate tener que hacer todo esto  en fracciones de segundo.

Por eso es crucial venir alerta desde antes que el derrape suceda, midiendo previa, regular y constantemente el riesgo de lo que pueda suceder, ANALIZANDO CADA SEGUNDO para tener ya prevista una vía de escape o ruta de acción.
Desde luego, otras mentes sugerirán otros pasos y sobre eso no tenemos ni pretendemos tener control. Tú tendrás que decidir cuáles te parecen más apropiadas para tu modo de conducir … y de vivir.
 
Iremos añadiendo más detalles.
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