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Infiniti Q50 400 Sport: buscando un lugar entre los grandes

Me decía mi padre cuando era niño, no hay segundas oportunidades para primeras impresiones y siendo este mi primer contacto con un auto de Infiniti, les diré que ha sido una buena primera vez.

He aprendido con el paso del tiempo y con cada auto nuevo que tengo la dicha de probar a no tener una idea o prejuicio hecho y tampoco hacer caso en forma previa al valor del auto. ¿Qué quiero decir con esto?

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Por ejemplo, está en nuestro inconsciente que a veces lo caro es mejor, entonces si desde antes de siquiera tenerlo te dicen que vas a manejar un auto de un millón y medio, presupones que por ese valor tendrá X o Y , pero si no lo tiene te generará una decepción o percepción negativa.

Mi primera impresión fue un poco de agobio, ya que el panel de instrumentos con la doble pantalla y gran cantidad de botones impresiona y no sabes por dónde comenzar a tocar cuando quieres apenas prender el radio. Obviamente, eso sucede cuando no es tu auto y haces un curso rápido de aprendizaje en los días que lo usas. Con el paso del tiempo se vuelve todo más intuitivo.

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Los acabados son de buena calidad, se nota en los materiales la atención al detalle y el esfuerzo, como indica el título, para buscar un espacio entre los vehículos premium europeos.

El aislamiento e insonorización transforman al habitáculo en una cabina que permite disfrutar de un sistema de sonido de alta definición (hasta en el tablero central traes una gran bocina) y, sinceramente, estarás muy a gusto en cualquiera de los asientos en que te toque viajar.

Bueno, eso siempre y cuando no midas casi dos metros como Herr Editor porque debido a la caída del poste C se vuelve un poco incómoda la postura y debes ir medio acostadito, pero el espacio que hay para las piernas hacia el asiento delantero es suficiente.

Estamos frente a un auto de lujo que además tiene capacidades deportivas, que luego comentaremos si realmente son tales o no, pero es innegable destacar la atención al detalle y la búsqueda de satisfacer los requisitos de cierta parte del mercado en cuanto a accesorios y gadgets.

Con un motor V6 3.0 litros twin turbo, genera 400 caballos de fuerza y 350 libras pie de torque que están acopladas a una caja automática de 7 velocidades. La relación de peso potencia queda en 4.4, con un peso declarado de 1,760 kgs (no sabemos si en la ecuación entra el tanque de gasolina de 80 litros).

El turbo lag es casi imperceptible, esto se debe a un complejo sistema de ingeniería con inyección directa a los cilindros en virtud de la posición del acelerador y velocidad del auto, aunado a la asistencia eléctrica para la apertura y cierre de válvulas y un refinado sistema de enfriamiento para los intercoolers. No menor es que su turbo genera una compresión a altas RPM de hasta 14.7 PSI.

La respuesta al acelerador es inmediata y nos aventuramos a advertirte que si no estás suficientemente atento o desconectas alguna de las asistencias, puedes llevarte una sorpresa porque es muy fácil sentir como pierde adherencia el eje trasero al forzarlo, ya sea en maniobras rápidas en curvas o en línea recta.

Su caja de velocidades trae un control de cambios adaptativo que ofrece, además de la posibilidad de hacer cambios manuales, la igualación de revoluciones al descender las relaciones (algo asi como un punta – talón automático).

Y las paletas son como debe ser, de metal (no plástico) con un buen tamaño y en este caso particular, fijas a la columna de la dirección (algo a lo que también hay que acostumbrarse, pero no es el fin del mundo).

Según el modo de manejo que se elija: eco, estándar, sport, sport+ o personalizado, tendremos una respuesta diferente en la dirección, suspensión y pedal del acelerador.

Por ejemplo, en el modo eco se endurece el pedal y no superas las 2 mil revoluciones por minuto, lo que te lleva a que seas moderado en tu manejo y por ende menor consumo.

Hablando de consumo, los rendimientos que nos dio promedio fueron de entre 6 a 8.3 kilometros por litro, la verdad, nada, considerando que el torque y despegue invita cada vez que se puede a darle un pisotón al acelerador y en modo sport, si tienes el espacio suficiente, verás que hasta en segunda velocidad sigue entrando el control de tracción de tanta potencia que tiene para entregar.

Algo que se nos hizo muy raro, fue que el freno de estacionamiento fuera de pedal, como que no cuadra con el resto de la armonía del auto, quizás esperábamos uno eléctrico (aunque tampoco nos guste).

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Trae refacción de tamaño normal, que siempre se aprecia y más en nuestra querida ciudad plagada de baches. La cajuela engaña porque pensábamos que sería mas grande pero, dada la disposición de los asientos traseros y de su boca de entrada, es más pequeña y limitada para cargar cosas.

El manejo a altas velocidades es bastante preciso, el auto se comporta como debe y con confianza permite al conductor disfrutar el paseo; quizás la sensación que transmite la dirección es un poco artificial, pero es propio de los sistemas asistidos electrónicamente que asumen que parte de la sensación deportiva es endurecer el movimiento.

Como tema aparte dejo el de los frenos, que sentí no estaban a la altura o no mantienen la misma proporción que la aceleración. ¿A qué me refiero? Se fatigan, pero además no tenían esa fuerza de frenado que compensara la facilidad con la que el auto acelera.

Voy a emitir una opinión y quebrar una flecha (Nota del editor: sospecho que esta frase es un “uruguayismo” que significa ser franco) por el Q50: creo que este modelo de prueba ya necesitaba, además de un servicio de líquido de frenos, unas balatas nuevas, pero eso no es culpa del auto sino más bien de uso (es de flotilla de prensa). Así que se lleva el beneficio de la duda en el apartado de frenos.

El precio comienza en los $919,900 y no les voy a mentir, se me hace un poco caro (o gano poco) pero realmente creo que en ese rango de precios puedes conseguir opciones quizás menos lujosas si lo que buscas es un desempeño deportivo más puro.

Sin embargo, si lo que realmente quieres en un auto es refinamiento, tecnología, confort, lujo y desempeño por encima de la media, el Q50 400 Sport debe estar en tu lista para Santa esta Navidad.

 

Nicolás Bachechi Pavone

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