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KIA STINGER GT: desde Corea con amor

Creo que la palabra expectativa no es tan vasta para describir todo lo que se sentía en los medios especializados (y fanáticos de este mundo automotriz) al momento que KIA anunció hace tiempo la creación del Stinger.

Como comentamos en otros artículos, hay varias formas de hacer las cosas y luego la forma KIA y esa política, créannos, los llevará aún más lejos de lo que pensamos.

La marca coreana ha ido poco a poco ingresando en los distintos segmentos que integran la industria automotriz: utilitarios, carga, compactos, sedanes (compactos y de lujo), camionetas (SUV), híbridos y ahora deportivos.

En cada uno de estos escalones se ha tomado su tiempo y a medida que se consolida ya va pensando en el próximo peldaño.

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Si te vas a tirar al estanque de los deportivos y luchar contra el peso de la historia, debes hacerlo bien (o como diría mi padre: “hazlo bien y a la primera”).

KIA (Hyundai) fue, entre otros, tras Albert Biermann que durante 30 años estuvo en las entrañas de BMW Motorsports para el desarrollo e ingeniería del vehículo y en cuanto al diseño, se lo encargó a Peter Schreyer que estaba muy tranquilo en Volkswagen, quien seguramente fue pedido por un ex colega también de Volkswagen, Gregory Guillaume.

Entonces vemos que tras el Stinger tenemos únicamente gente exitosa en lo que hacían y en marcas grandes (o, como se les dice, premium).

Hubo un antes y un después de verlo en el salón del automóvil de Detroit (NAIAS) a inicios de este año, creo que nadie que se respete de amante de los motores no sintió un poco de cosquilleo por ver de qué era capaz ese auto que a simple vista demostraba un carácter de matón.

Por fin llegó el día en que lo manejaríamos y sin duda tenía un condimento extra mí, sería en Baja California y con la famosa Rumorosa de por medio. La receta ideal, una carretera sinuosa, nivel del mar, paisajes increíbles y un deportivo con impulsión (la fuerza en las ruedas traseras)… ah sí, claro, y vinos porque son buenos para el corazón.

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Una vez acomodados y habiendo ajustado la posición de manejo para lo que sabíamos sería algo exigente, nos fuimos alejando de la ciudad y su tráfico para adentrarnos en un recorrido que cruzaría la sierra de Juárez que implicaría, además de las mencionadas curvas, cambios de altura, vientos fuertes y ser disciplinados yendo de menos a más. ¿Por qué? No solo sería nuestra primera vez recorriéndola y también con un auto de 365 caballos de fuerza; prudencia y respeto deben ser pilares en nuestra actividad.

Nuestra hoja de ruta indicaba que el primer día recorreríamos 205 kilómetros, saliendo de Mexicali hacia nuestro destino final, el Valle de Guadalupe; pasaríamos desde 1270 metros sobre el nivel del mar hasta estar 14 metros por debajo del mismo.

El segundo, saldríamos rumbo a Tijuana recorriendo otros 133 kilómetros y bajando hasta los 381 metros sobre nivel del mar y aún más, hasta 276 metros debajo del nivel del mar. Ni qué decir que tomaríamos parte de la carretera escénica antes de llegar a Rosarito.

Recorrer de esta forma este maravilloso país no tiene precio, porque realmente nos tratan de una forma que creo no merecemos, pero nos dan la oportunidad de ponernos tras el volante de maravillosas piezas de ingeniería y mientras las vamos exprimiendo y llevando al límite, podemos deleitarnos con paisajes únicos.

Así de particular es el exterior del auto que, si bien puede traernos reminiscencias a otros modelos ya conocidos, también KIA se ha encargado mediante ciertos detalles de forjar una identidad y el mejor ejemplo de eso es su frente.

De lejos vemos sendas respiraciones en el cofre y salpicaderas que además son acompañadas por tomas de aire en la fascia frontal para el radiador del turbo y seguramente para sus frenos Brembo de 4 pistones, rines de 19 pulgadas y la caída del poste C tipo fastback.

Los interiores merecen un párrafo aparte, por haber elegido el exterior blanco nos tocó una combinación interior de cuero negro con rojo que simplemente se ve y siente increíble. Su insonorización es tan buena que deja afuera gran parte de sonido que emiten los escapes dobles.

Las sensaciones de manejo son sumamente placenteras, el empuje y potencia son entregados en forma progresiva y la caja es rápida y precisa (sin importar en cuál de los cinco modos de manejo te encuentres) o, si los realizas en forma manual, es satisfactoria la respuesta.

Tomando las primeras curvas aumenta nuestra confianza, la posición de manejo es ideal, cuanto más abajo mejor y el grip del volante que, aunque no es lo suficientemente grueso, transmite lo que va sucediendo y poco a poco vamos pidiéndole al Stinger nos vaya mostrando lo que tiene bajo la manga… y al parecer es un juego de naipes completo y no solo un as.

Completamente amalgamados conductor y auto, vamos un poco más allá y comenzamos a buscarle el límite y es grato ver que no solo es alto, sino que a su vez los controles y asistencias electrónicas (no se quitan todas en modo sport) son lo bastante laxas como para dejar al conductor divertirse sin ponerlo en aprietos.

El volante nos habla y no de forma artificial como en otros modelos, que asumen que modo deportivo implica únicamente volverlo más rígido.

No obstante, su suspensión y sistema electrónico adaptativo hacen maravillas. Incluso su suspensión trasera de cinco puntos está configurada de tal forma que podemos sentir al presionar el acelerador cómo le imprime a la rueda que sea necesaria la presión para trasladar toda la potencia al asfalto.

Su peso estimado de 1,880 kilogramos y largas dimensiones nos hacen pensar que será sonso y pesado, pero la relación de peso potencia se sitúa en 5.1 kg/hp y sus transferencias de peso son suaves y el comportamiento es hasta predecible.

Sumamente satisfechos con el desempeño de los frenos que, a pesar del castigo al que fueron sometidos, curva tras curva no demostraron la más mínima señal de fatiga.

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Los asientos con todos los ajustes que te imagines te sujetan como el abrazo de una madre a su hijo y, sobre todo con los calores como los de Mexicali, te refrescan al mediodía y abrigan en las mañanas frías (gracias a su refrigeración y calefacción).

Ríos de tinta digital han corrido a partir de la obligada comparación contra los líderes del segmento: los alemanes, aunque no sean los únicos contra los que compite, también los hay de otras nacionalidades. Muchos son líderes por desempeño, otros por elección popular y otros por antigüedad.

En todos los casos se respeta, pero no es lo mismo estar ahí porque quien te compra lo hace pensando en el status que le dará frente a terceros el llegar en su auto premium o porque tienes en cada segmento una opción deportiva y, por último, porque te has caracterizado siempre por hacer autos de alto desempeño.

No les quito mérito, pero el pastel es grande y KIA está mereciéndose una rebanada a base de esfuerzo y con un producto que realmente lo vale.

Dentro de nuestras redes se suscitaron muchos comentarios que si valía, que si no, que mejor este otro, que era mucho para un coreano, que todavía era mejor aquél, pero pierden de vista lo más importante, el valor que te da por tu dinero y lo que te ofrece a cambio.

El Stinger trae mucho equipamiento, si buscas lo mismo con otro igual terminarás debiendo un riñón; si comparas los acabados o interior terminarás quedándote con el KIA, si buscas sensaciones de manejo este auto estará en tu abanico de opciones (que no es tan amplio) y si lo que quieres es presumir tu auto premium… pues obvio, no lo comprarás.

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Se comercializará en tres versiones (EX, GT LINE, GT): una de cuatro cilindros en línea 2 litros de desplazamiento con 250 caballos de fuerza y 260 libras pie de torque (turbo). Y la unidad que probamos con un motor V6 de 3.3 litros de desplazamiento con 365 caballos de fuerza y 376 libras pie de torque (bi turbo). La caja es automática en todos los casos, de 8 relaciones con paletas al volante como única opción para realizar cambios.

Obviamente, trae varios sistemas electrónicos de asistencia y bolsas de aire, pero un factor que lo separa de muchos de sus competidores es el diferencial trasero autoblocante o de deslizamiento.

¿Qué peros le encontré? (NdE: Conste que es bastante molón y a veces se pasa con sus observaciones), me hubiera gustado que montara llantas Michelin Pilot Super Sport y no porque me paguen, sino más bien porque son muy capaces y permiten todavía llevar un poco más al límite los autos (son llantas deportivas de alto desempeño), pero sobre todo porque son más silenciosas que otras marcas a ritmo de carretera.

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Soy de los que prefieren sacrificar confort por una suspensión poco más rígida. Incluso una barra de tensión transversal. Preguntamos y nos dijeron “es que no queda espacio por la tapa de motor y la altura del cofre”, mientras para sus adentros pensó “la solución es un domo sobre el cofre”.

Por algún motivo no se tiene la posibilidad de dejar la caja de velocidades en un modo 100% manual, es decir, que seas tú el que elige el cambio, te permite hacer rebajes/alzas pero no mantener el cambio y cuando menos te lo piensas, se cambia a Drive e instintivamente pensando en economía y eficiencia pondrá un cambio superior.

Siendo gráfico y tal cual nos sucedió: íbamos trazando las curvas en tercera velocidad en un régimen medio/alto de revoluciones y de repente a media curva con el acelerador constante, sentimos cómo algo cambiaba y era que estábamos en drive, seguramente en sexta velocidad a 2 mil revoluciones.

Le buscamos a la palanca y no se movía; íbamos en modo Sport, lo que suponía una configuración deportiva y asumimos que habría constantes cambios de velocidades, probamos en el modo extremo sport + y tampoco, así que mejor desistimos y les preguntamos a los que saben, que nos indicaron que no se puede. Ojalá lo reconsideren. Ahhh sí, porque pensamos que este Stinger es solo la plataforma para otras cosas más grandes, de hecho este chasis da para más y seguro nos saldrán con algo mejorado después de recoger todo el feedback del desempeño de este auto.

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Hay una versión AWD, en la que puedes, mediante los modos, destinar un porcentaje más o menos elevado de torque y potencia al eje trasero; creemos que esa versión no debería ser la vendida en México. Sin embargo, nos animamos a recomendarles que estudien seriamente la versión híbrida (como si nos fueran a hacer caso). Esa es la que sería un combo ganador y pegaría primero con un sedán deportivo híbrido de primera calidad a precio accesible.

Nunca he tenido un auto de tracción (delantera), soy de esos locos raros que prefieren la impulsión (trasera), caja manual y todavía motores aspirados. ¿El motivo? Sencillo, las sensaciones que te da, el manejo único porque no es lo mismo empujar que arrastrar, porque implica comprender mejor las transferencias de pesos, un manejo no solo de manos sino también con los pies (acelerar antes en una curva te puede poner en una posición incómoda), permite otro tipo de manejo que no sé si es mejor, pero es distinto.

Gracias a este trabajo he podido conocer y reconocer que las nuevas cajas automáticas son tan buenas que te permiten divertirte y que obviamente, los motores con inducción (turbo) ayudan a mitigar como en México la perdida de potencia y a la vez obtener más con menos.

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Y algo que no siempre se menciona es que también las temperaturas extremas como las que padecimos en Mexicali (por encima de los 38° grados Celsius) merman el rendimiento de los motores ya que el aire caliente tiene menos oxígeno (necesario para la combustión).

El Stinger sin ser peligroso, me dejó divertirme por una carretera mítica, en un tramo controlado alcanzar una velocidad de 260 km/h sintiendo que aún tenía para entregar, pero nos quedábamos sin recta y espacio para frenar.

Es adictiva la forma en la que entrega la potencia, como te pega al asiento y lo seguro que te hace sentir porque puedes tomar curvas a altas velocidad sin sentir un lancheo y puedes exigirle a los frenos y siempre estarán al 100%.

Simplemente hace las cosas bien, claro, hay otros que también las hacen igual o incluso hasta mejor, pero también así te cuestan y si no tienes más de un millón de pesos, créeme que debes ir a una agencia y apartar tu KIA.

Los precios son de $564,900 (EX Pack), $664,900 (GT 2.0) y $784,900 (GT V6); creemos que la versión 2.0 (GT) puede ser todavía mejor opción si no eres de los que les gusta correr.

No llamarás la atención, quizás nadie te envidie en tu vecindario, incluso te tildarán de tonto por gastar ese dinero en un coreano… no les hagas caso, ellos viven de lo que dicen los demás y no de lo que realmente importa, que son las sensaciones tras el volante.

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Me animo a afirmar que más de uno de estos pseudo expertos (como nosotros, ya que tampoco lo sabemos todo) no podrían distinguir si les tapáramos los ojos y los subiéramos a dar una vuelta.

Aunque claro, volvemos a lo mismo, no todo son cero a cien, velocidad final o cientos de caballos de fuerza, sino simplemente sensaciones y con este Stinger te sientes “picado” (*).

NBP

 

(*) Stinger significa aguijón en inglés y es por eso que nos quedamos picados.

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About Nicolás Bachechi Pavone (68 Articles)

Director de Pruebas – Revista Motor y Volante.