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KIA OPTIMA SXL Turbo y EX Pack: mucho más de lo que esperas

Es conocido el dicho que quien poco espera luego se sorprende con poca cosa y muchas veces así nos hemos encontrado tras el volante de un auto que asumíamos sería más de lo mismo.

El problema es que KIA se ha encargado de demostrarnos con sus productos para cada segmento que se puede entregar a los clientes un buen vehículo que esté acorde a sus necesidades, sea seguro y, sobre todas las cosas, que no nos deje en bancarrota.

Voy a aclarar que no es que pensara que el Optima fuera un mal auto, pero hemos visto como el segmento del sedán ha visto un aumento en la oferta, tanto que tenemos sub categorías como compacto, mediano y grande… algo que realmente no entendemos porque ya de por sí el sedán como tal es un auto de volumen y uno esperaría fuera de dimensiones al menos cómodas para cinco pasajeros y su respectivo equipaje.

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Y así fue que nos sorprendió el Optima en esta versión SXL (al Charrúa) y también podrán saber qué opina Herr Editor, con la versión Ex Pack, unos renglones más abajo.

Lo primero es el diseño que, si bien no somos expertos en ese tema, es un modelo que agrada a la vista porque tiene elementos modernos que, junto con temas funcionales, lo hacen ver sobrio y elegante y también dejan entrever que tiene algo deportivo (por ejemplo, las branquias en las salpicaderas con la leyenda de turbo, el difusor trasero con doble salida de escape, por mencionar algunos).

El tamaño exterior impresiona y esta es de las veces que sí cumple con entregar comodidad a los pasajeros, el acceso es sobradamente fácil, tanto para los asientos delanteros como traseros, y el espacio que queda en estos últimos una vez ajustado el asiento de conductor y acompañante es por lejos superior al de otros sedanes que hemos probado.

La sorpresa es el gran tamaño de su cajuela, que permite cargar desde palos de golf, varias maletas para las señoras, un director de pruebas ¡todo junto! y hasta sobra espacio. Sin olvidar que además es fácil de cargar las cosas (de boca amplia, por así decirlo, no como otros que por más espacio que tenga debes hacer malabares para meter cosas en la cajuela).

Un párrafo aparte se merece el cuidado a los detalles y particularmente el diseño del interior, al equipo en pleno le fascinó con unas costuras a la vista haciendo contraste con el cuero en forma de rombo.

No solo la calidad de los materiales empleados, no hay plásticos duros, todos los enrases y acabados están bien y han prestado especial atención a los pequeños detalles que hacen de la experiencia de manejo algo especial.

Es una cabina agradable que, a pesar de la cantidad generosa de botones, no se siente cargada y han logrado facilitarle al conductor operar todos los comandos.

La insonorización y ensamblaje del habitáculo permiten disfrutar del sistema de sonido de alta definición.

Sorprende encontrar equipamiento como volante, asientos calefaccionados (delanteros y traseros), así como ventilador de respaldo en los de adelante, cámara, sensores y un largo etcétera que no es usual en modelos del segmento. O que, si están presentes, valen lo que otro auto compacto o están disponibles, pero en el siguiente nivel (no verás asientos calefaccionados traseros en un BMW serie 3, pero es algo propio de un serie 7; nos vamos del segmento en el que se encuentra porque ninguno de sus competidores se le acerca).

Trae modos de manejo (eco, confort y sport) para controlar el desempeño y eficiencia del motor de cuatro cilindros turbo de 2 litros, que genera nada más y nada menos que 245 caballos de fuerza y 260 libras pie de torque.

Uno se puede sorprender porque de a ratos parecería que el motor es un seis cilindros y claro que con el tamaño del auto los magros cuatro serían poco para hacerlo ágil en carretera; sin embargo, una vez más estaríamos equivocados.

La entrega de potencia es progresiva, lo que se agradece, sobre todo porque no marca tanto el lag o retraso del turbo, su transmisión de seis velocidades es igual de apta gestionando de forma óptima la entrega de potencia y torque.

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Para muestra, podemos ir en cuarta velocidad a 4500 revoluciones por minuto y a 120 km/h, el motor sigue empujando pidiendo que hundamos el pedal hasta llegar a cifras muy por encima del límite federal de velocidad, el motor ni se inmuta y cumple con lo que le pedimos. De igual manera, el freno está acorde a la aceleración.

La velocidad con la que la caja hace los cambios es buena, ni tan rápida que patee ni tan lenta que mate el momento; no encontramos calentamiento en un uso rudo.

A altos regímenes de revoluciones, el sonido que emana del escape es justo lo que uno espera, ni muy fuerte que moleste, ni tan callado que parezca eléctrico.

Una puesta a punto de la suspensión lo hace sumamente cómodo para la ciudad y, sin embargo, lo suficientemente firme para un manejo a altas velocidades.

En el consumo muchos esperarían cifras más elevadas, salvo en el modo sport que fue de 10 km por litro; en ciudad con topes y mucho tráfico fue de 12.5 kilómetros por litro y ya en modo eco y a ritmo de carretera, el promedio fue 15.38 kilómetros por litro. Muy decente y cercano a las cifras declaradas por la marca en su ficha técnica.

Donde puede “fallarnos” (nótese el entrecomillado) el Optima, quizás en el sentido de manejo deportivo a niveles ya de pista, digamos, y con esto no quiero decir que no corra y que no se sienta balanceado, pero sin duda no fue concebido con ese ánimo y por ello no podremos quizás mantenerles el paso a algunos alemanes.

¿Pero acaso eso está mal? No creemos, lo que pasa es que estamos mal acostumbrados a veces y no pensamos que no todos los compradores buscan un auto para ir al autódromo; si salimos de ese pensamiento y nos situamos en el de un comprador de edad promedio +35 años, este auto es ideal.

Pero solo si ese fulano de +35 años sabe lo que es traer y usar una suspensión totalmente independiente, con horquillas cortas a cada lado, atrás.

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En la foto no se ve la barra, que corre oculta por el alojamiento de la refacción. Una gruesa barra con los puntos de sujeción idealmente colocados. Entre las horquillas y la barra, el coche puede ser metido al “Ring” alemán y les dará las malas a coches que nacieron allí mismo. Ah, si tan solo se impulsara con las ruedas traseras, tendríamos un nuevo campeón.

Corona el tema un detalle que en forma consciente hemos dejado de lado y es el precio, porque ustedes se preguntarán con todo este equipamiento e ingeniería debe costar muchísimo y muy por el contrario, estamos hablando de un auto que está por debajo del medio millón de pesos (comienza en $359.900 el LX, $389.400, $427.400 el Ex Pack y $472.900 el SLX Turbo).

Ingresando este pequeño factor en la ecuación, vemos que el Optima no canta mal las rancheras, porque está muy por debajo en precio respecto de sus competidores (más si le intentamos agregar todo lo que el SLX trae de fábrica), sin contar que es por demás discreto y poco ostentoso (es decir, no llamará la atención de los amigos de lo ajeno) pero sin nada que envidiarle a los premium de siempre.

Ya para deportivos, KIA nos tiene preparados en las próximas semanas algo más especial como el Stinger que, sin duda, será otra gran sorpresa para sus competidores y vendrá a recompensar a sus compradores con un manejo deportivo a través de un auténtico sistema de impulsión (ejerciendo la fuerza a través de las ruedas traseras).

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Las conclusiones del uruguayo y, como verán, del mexicano en jefe y de los demás, hasta un gringo que los asiste, que también tienen su opinión, son favorables. En el conjunto, el Optima cumple con todo lo que uno espera de un sedán: confort, lujo, seguridad, potencia, espacio y presencia. Quedó tan satisfecho que rompió la regla de oro y se lo recomendó a un amigo suyo (que le hizo caso y se lo compró).

Dice el charrúa (equivalente de azteca, pero del Uruguay) que este auto se ganó un lugar en su cochera, ya que este modelo cumple una serie de atributos que satisfacen necesidades generales que el usuario promedio puede necesitar y que, además, como plus cuenta con los ya conocidos beneficios de KIA en México (crédito, garantía, autopartes y valor de reventa).

Claro, esto te lo compras cuando sabes lo que quieres y no cuando necesitas comprar algo para cumplir con una imagen. No dudo que siempre habrá quienes se vayan a la finta de ir a las marcas conocidas y pasen por alto el Optima; craso error.-

NBP


CONTRAPUNTO

A mí me tocó otro Optima, éste con el paquete EX. En teoría, una manera más accesible de disfrutar lo bueno. En la práctica, las demás versiones son tan buenas que el EX, aunque viniera encuerado, de todos modos, sería una maravilla. A cambio, siempre me han gustado los autos que no son el top notch de la gama porque, a mi juicio, siempre le sobran cosas. Yo los aprecio al revés que mis colegas, me voy del austero para arriba y no de bajada. Y a veces, quedo muy satisfecho sin tener que aumentar la cantidad de billetes a pagar. Mi propio coche, sin ir más lejos, es la muestra. Es el más modesto de la gama y lo es porque me pareció perfecto.

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Así que debo confesar que me subí al auto con el paquete EX con los ojos muy abiertos.

Porque Kia nos ha estado dando lecciones de grandeza con una humildad que desarma. Sus autos, en cada categoría donde hemos probado sus modelos, no nos dicen por adelantado lo mucho que vamos a recibir. Como la suspensión trasera del Optima, de la que hablamos arriba, por ejemplo. Una verdadera pieza de ingeniería avanzada que solo esperaríamos en un BMW o en algunos –no todos- Mercedes. Incluso Audi ya quisiera tener un concepto de agarre al piso así de sencillo y así de eficaz.

Concentrándome en el contenido del EX, no me gusta distraerme ni desperdiciar tu tiempo, amigo lector, repitiendo las cosas que trae instaladas y que puedes leer en el folleto o visitando la página de la ficha técnica. El motor es el 2.4 compartido con el resto de la gama, excepto el SLX, o sea, con 60 caballos menos (185 vs 245 del turbo dos litros). El torque también (178 vs 260).
Y, aun así, me tiene sin cuidado. Es más que suficiente para mí y sospecho que para la mayoría de los cristianos.

A mí me gusta contar lo que el coche me hizo sentir, que eso no viene escrito en ninguna parte y es la emoción. Con este no me brinco el riel porque me tengo que guardar algo para lo que viene (el multicitado Stinger que ya estamos por asistir a su lanzamiento y prueba de manejo para medios). Pero aun si no fuera a venir el Stinger (que tiene muertas de miedo a las marcas de lujo deportivo tradicionales a nivel mundial) el Optima es un estupendo ejemplo de lo que Kia está haciendo. Claro, el SLX me para los pelos de punta. Pero no siempre quiero despeinarme.

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No es, aclaro, que TODOS los Kia sean unos verdaderos rompe récord y mata-alemanes. Hay unos, como el Rio, que nos ganaron por su sencillez, no por su alto desempeño. Pero el Optima que tengo la fortuna de estar manejando estos días (y conste, guardo saliva para el Stinger) es un auto extraordinariamente equilibrado. Claro, con el SLX si te suben a uno con los ojos vendados y te dijeran que vienes en uno con las mágicas letras M o AMG, lo creerías.

Con el EX 2.4 no es necesario llegar a esos extremos:  basta con usarlo diario, meterlo a tu camino de montaña favorito y luego a la autopista, ir al cine, al súper y al día de campo; subir a los amigos o a la familia, comenzar a rodar y esperar a que empiecen los “ooohhh” y “aaaahhh”. Y sabrás que has comprado justo lo que esperabas y mucho más.     

GN      

 

 

 

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About Nicolás Bachechi Pavone (68 Articles)

Director de Pruebas – Revista Motor y Volante.