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Mitsubishi Outlander 2017: de bajo perfil, pero cumplidora

Esta cuarta generación de Outlander nuevamente ha sido sometida a una renovación o actualización de media vida para intentar una vez más permanecer al nivel de la competencia y dar pelea.

Sin duda, es uno de los productos que más vemos de la marca rodando por nuestras calles y eso se debe a sus fieles clientes y también a que este modelo satisface un tipo de necesidad que las demás marcas no están ofreciendo por ahora y es la de espacio para sus ocupantes, así como también en esta nueva edición un mejor consumo de gasolina que la vuelve aún más atractiva.

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Claro, no podemos dejar de lado esos elementos que para muchos son muy necesarios como una pantalla táctil, conectividad con teléfonos móviles y ese tipo de cosas; lo que sí vimos útil es una cámara de 360º, que fácilmente puedes activar desde un botón en el volante.

En su interior el nivel de acabados es bueno y permite disfrutar de los materiales empleados que, si bien no son premium, están a la altura y no desagradan como otros plásticos baratos y duros. La versión que probamos es la del tope de gama, pero creemos que aun la más básica (fuimos a una agencia a verla) está acorde al precio que se pide por ella.

Para muchos lectores, el factor decisivo para que la balanza se incline a favor de la Outlander está en su tercera fila de asientos que permitirá subir más niños, sí, niños, porque si bien es una tercera fila de asientos no vayan a pensar que unos adultos van a viajar cómodos ahí por largo tiempo.

La respuesta a la pregunta de si caben adultos o adolescentes, es sí. Si recomendamos que los manden en penitencia a sentarse ahí, la respuesta es no. Al menos si quieren conservar la amistad.

Son asientos justos que permiten invitar a los primos, amigos o hasta separar a los hermanos para que no se vayan peleando todo el viaje (si sabrá de eso nuestro Director de Pruebas que tiro por viaje lo agarraban a zapes sus hermanos mayores).

Otra es la historia en la fila del medio, en donde los pasajeros de clase “premier” pueden ir disfrutando de un espacio mayor, asientos que se pueden ajustar y una menor sensación de claustrofobia.

El espacio que queda de cajuela con todas las filas puestas, es justo, realmente no sabemos si todo el equipaje de los ocupantes cabe (claro, si empacan como personas normales), pero también vale la pena decir que el espacio no es más pequeño que el ofrecido por otros modelos del mismo segmento. Visto de esa forma, no sale tan mal parada la Outlander.

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Otro aspecto que cumple cabalmente con lo ofrecido es el rendimiento de gasolina, sinceramente nos sorprendió porque incluso desactivando la función “ECO” que ralentiza un poco la reacción, el consumo es sumamente generoso.

Con un uso “rudo” a ritmos de carrera, exprimiendo la caja CVT (sí, aunque parezca mentira, le logramos encontrar el punto divertido), nos dio un consumo de 10,7 litros cada 100 kilómetros (9,35 km por litro); está lejos de los 18 km por litro anunciados por la marca en condiciones de laboratorio; nosotros en ritmo de carretera logramos acercarnos a los 13 km por litro.

Su motor es el que se lleva las palmas, ya que para ser un cuatro cilindros de 2.4 litros de desplazamiento, sus 165 caballos de fuerza y 164 libras pie de torque se hacen sentir como muchas más, no extrañando un seis cilindros como en otros modelos.

Retomando lo de “exprimir” la caja, les contamos que siendo continuamente variable no hay relaciones sino más bien es un solo cono que varía según el rango de velocidad y simula los cambios. Es así que en nuestro viaje por carretera hacia Guayabolandia descubrimos que entre las 3 y 4 mil RPM es donde se sentía mejor el torque y de igual manera en el rango de 80 a 130 km/h, la camioneta se comportaba de forma predecible y estable.

Las paletas al volante pueden parecer innecesarias, más cuando no es un vehículo deportivo y la caja no es de velocidades, pero sinceramente se agradecen porque hasta son alargadas y fijas en la columna de la dirección, como la de los deportivos italianos.

Y hablando de europeos, este asiático no se olvida de cosas tan importantes como la seguridad y brinda 7 bolsas de aire para los ocupantes (2 frontales, 2 laterales en asientos delanteros, 2 tipo cortina y una bolsa de aire de rodillas para el conductor). Trae sistemas de asistencia pasiva y activa como ABS, distribución electrónica de frenado y control de estabilidad.

Podemos esperar en el tope de gama desde luces de led, cámara de reversa hasta llaves de presencia, rines de aluminio, techo solar, cajuela con puerta eléctrica, aire acondicionado de dos zonas y unas cuantas cosas más que podrán encontrar si leen la ficha técnica.

Nos sorprendió porque no esperábamos un manejo que fuera “atractivo” considerando el tipo de vehículo que es, pero su chasis con un alto grado de rigidez y un eje trasero que no es rígido ayuda muchísimo a brindar estabilidad y recorrer esa milla extra (o ir esos 40 km/h por encima del límite) sin que ello implique ir arriesgando demasiado.

En otros mercados se ofrece una version con un motor más potente de 6 cilindros en V, 3.0 litros de desplazamiento que genera 224 caballos de fuerza y viene con una caja automática de seis velocidades y hasta con la posibilidad de pedirla con tracción integral. Quitando este último elemento, esa opción de un motor más grande podría ser todavía más atractiva para el mercado mexicano, ¿no creen?

Si necesitas esos dos asientos adicionales, la Outlander es una opción a considerar contemplando el precio y el confort que ofrece, ya que no todos los demás competidores del segmento ofrecen espacio para 7 pasajeros (con la salvedad hecha de que son 5 adultos y 2 niños).

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Los precios de lista van desde los $401,900 hasta los $489,900, pero si tienen suerte pueden encontrar promociones en las agencias con descuentos de hasta $15 mil pesos, ahí ya salió para la tenencia o el seguro.

NBP

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About Nicolás Bachechi Pavone (72 Articles)

Director de Pruebas – Revista Motor y Volante.