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Tu auto eléctrico ¡Claro que contamina!

Mazda demuestra que hay otras soluciones

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Muchas personas (incluyendo dos o tres políticos) ya cambiaron o están contemplando cambiar sus coches a Tesla, Bolt y Nissan Leaf y otros vehículos eléctricos (VE), o si no comprarlos, porque todavía son caros, al menos verse a sí mismos manejando o aplaudiendo su llegada porque piensan que los vehículos eléctricos demuestran su amistad hacia lo ambiental y todo lo que suene a “verde”.
Pero Mazda -una empresa que defiende que los motores de combustión interna tienen mucho por mejorar y apoyar al ambiente todavía a largo plazo- quiere recordarnos a todos que los VE no son necesariamente más ecológicos que los que tienen motores de combustión interna (VCI).

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A finales del mes pasado, Mazda celebró su Global Tech Forum en Frankfurt, presentando por primera vez al mundo a su motor de combustión controlada por chispa de compresión, un motor de combustión que utiliza la tradicional gasolina pero con un enfoque (y tecnología) distintos.

Mientras que otros fabricantes de automóviles están lanzando coches totalmente eléctricos alimentados con baterías de iones de litio de alta capacidad, la verdadera respuesta, como dejó claro Mazda en su presentación a los periodistas, es que los VE no son necesariamente más limpios que los VCI.

Durante ese evento en Alemania, Ichiro Hirose, jefe de desarrollo de tren motor de Mazda, dijo:

“Si tomas a Japón como ejemplo, con los medios de comunicación hablando sobre los VE diciendo que no emiten CO2 – como si esa fuera una verdad absoluta – pero la verdad no es así y solo están tratando de manipular la mente colectiva”.
Hirose tiene razón acerca de cuántas personas asumen que los coches eléctricos son definitivamente mucho más limpios que los vehículos que utilizan motores de combustión interna. Para saberlo con certeza, sugiere hacer números, y continuó:

“Cuando se habla de la emisión total de CO2, hablamos de VE con esa imagen de que “no quema nada”. Pero si se observa de dónde viene la generación de esa energía, y cómo se genera, vemos que todavía se produce mucho CO2 antes de llegar al VE”. Incluso dio a conocer unas complicadas tablas que explican cómo incide en la contaminación cada tipo de propulsión automotriz y las plantas donde se genere su fuente de energía.
Un gran número de plantas generadoras –muchísimas de hecho- “queman combustibles fósiles” para generar esa electricidad. Y carbón, el más contaminante en particular.

Mazda hizo un análisis con uno de sus actuales motores SKYACTIV (que tiene una eficiencia de combustible de 19 kpl (5.2 li/100 km) y lo comparó con un coche eléctrico con una eficiencia de 21.2 KWH/100KM.
Mazda argumenta que basta con mejorar en apenas 10% la eficiencia de un motor SKYACTIV normal para alcanzar la misma producción total de CO2 por kilómetro como un VE cuya batería recibe su electricidad de las plantas que la generan a través de “medios estándar” (los ya citados).
Claro, Hirose no está hablando de hidroeléctricas o nucleares, pero en nuestro país, como ejemplo, esas no suman ni el 5% de todas las plantas generadoras y las nucleares van de salida en todo el mundo porque se les tiene miedo, y con razón.

Claro, hay que ver qué ocurriría si todas las plantas generadoras de energía comenzaran a quemar solamente gas natural líquido (la más limpia de todas las combustiones). Pues con la novedad que incluso en ese caso, con mejorar la eficacia de los VCI en solo otro 20% (un gran esfuerzo sin duda, pero que aparentemente Mazda está preparada y dispuesta a hacerlo) podría conducir a una producción global de CO2 igual a la de los VE que usen esa electricidad “limpia”.

Eso sí, en países como Dinamarca con su energía eólica -pero que quién sabe si alcance para alimentar a coches además del país entero- o tal vez Noruega o Canadá, que gozan de  plantas hidroeléctricas y son la mejor opción. Pero no dejemos de lado que “inventar” ríos y torrentes y cascadas, fuentes de agua con una fuerte corriente para mover turbinas, sería algo dificultoso en un país como México (o cientos más) donde el agua es muy escasa.

Hirose continuó anunciando que mejorar la eficiencia en un 10% es factible y que Mazda ya lo logró con su nuevo motor de compresión, del que dieron pruebas de manejo a los asistentes para comprobar su extraordinaria eficiencia.

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¿Ven por qué nuestra fascinación con Mazda?
Es la compañía más innovadora, que siempre busca caminos alternos como se ve en materia de seguridad o de desempeño. En vez de hacer motores de chorrocientos caballos, los hace supereficientes a modo de que generen su caballaje y su torque de una manera mucho más aprovechable y haciendo sus coches más ligeros, resultan más ágiles que si tuvieran motores enormes y contaminantes.
O la seguridad, que en vez de ponerles kilos y kilos de refuerzos, en vez consigue aceros especiales (usando e incluso ayudando a desarrollar aleaciones extraordinarias y costosas) que ofrecen mayor resistencia y a menor peso.
Seguridad al máximo, peso al mínimo.

Por eso Toyota le pidió aliarse, para poder compartir las constantes ideas frescas de la marca de Hiroshima –la ciudad que renació de sus cenizas, no olvidemos- ya que la mayoría de las otras empresas de autos carecen de esos enfoques totalmente sorprendentes.

¿Qué gana Mazda con esa alianza? Pues ya se demostró e incluso comenzando en México, con el Yaris R -una variante del Mazda2, que Toyota les “encargó” hacer- con lo que duplicó con ganancias la inversión y producción de su planta en Salamanca, Guanajuato, demostrando que las sinergias, sustentadas en la creatividad, rinden mucho.

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¿Qué ganamos nosotros, los consumidores, y los ciudadanos del mundo?
¡Un planeta más limpio pero conservando autos divertidos (y seguros) de manejar!

 

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