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REPORTE: Mazda CX-3 2018

Si lo bueno, lo ágil y lo hermoso te conquista… ¡ven para acá!

 

Hay camionetas (ya saben que odiamos decirles SUV’s, CUV’s y demás acrónimos absurdos) que una vez que las manejas, no te quieres bajar ni soltar el volante.
Aunque te jalen del brazo.
La CX-3 de Mazda es una de ellas.

O lo era, hasta el modelo 2017.
Porque ahora llega la 2018 que ya le echamos una mirada y ya desde ahorita estamos jaloneando todos los hilos y rompiendo todas las cadenas (haz de cuenta King Kong) para subirnos.
Nos prometieron una para prueba en unos días más.
¿En serio? ¿De qué se trata? “¿En unos días más?”
Es como si la mujer más bella del mundo de pronto nos dijera “te espero sin falta en mi recámara en la noche”… pero la de pasado mañana.
What?

Si la CX-3 ya había creado –inventado, en realidad- un nuevo estándar, una nueva era, una nueva expectativa en camionetas, con un carácter jovial aunque práctico, divertido pero confiable, de líneas atractivas pero no exageradas, ¿cómo que la mejoran?
Y es verdad, Mazda de alguna manera detectó el estilo de vida de un segmento muy activo del mercado, uno que hasta ahora ha estado desatendido. En cierto modo, es una moda que ha estado vigente en Europa desde hace buen rato, pero que en Norteamérica de alguna manera había perdido su encanto. Las camionetas deportivas –como las denominadas “shooting break” de las marcas más vigorosas- son las preferidas por los jóvenes activos como contradicción por vivir en un viejo y sabio continente.
Que son los que trepan a sus esquís, chamarra y pasamontaña para ir en su “break” a los Alpes y pasar un fin de semana como nunca. Con su pareja, si ya la tienen o que allá mismo se consiguen.

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Divertido, donde todo se vale, donde todo te gusta. Donde no quieres que las obligaciones te traigan de regreso.
Ya hemos oído hablar del célebre Jinba-Ittai de Mazda, esa filosofía donde te integras con tu máquina, donde se hacen uno y entablan la más perfecta de las conversaciones tú con tu auto.
Y la nueva CX-3 ayuda:
Con un centro de gravedad más bajo (tras una inteligente recolocación de elementos internos) que te permiten un manejo ágil –aun en ciudad- pero en carretera te aporta una nueva sensación al probar su respuesta en curvas. El motor es el robustísimo (no exageramos, tenemos varios en funciones) de dos litros con 148 caballos (que han de ser trotones alpinos, porque combinan muy bien las cifras de potencia con las de torque). Desde luego y para el manejo al estilo deportivo (no te vayas a emocionar y te sigas hasta los Alpes, recuerda que en medio hay un océano) puedes elegir el botón de modo sport, con lo que se endurecen los reglajes de la respiración del motor, así como del punto de cambio de la caja y hasta la reacción de la suspensión y dirección que, por cierto, ofrecen G-Vectoring control para mantener un dominio absoluto de la trayectoria.
Es como ponerte en modo Godzilla si fueras un monstruo normal.

CX3-16-B-PU-035_R3La jaula de seguridad, reforzada con una nueva aleación mucho más resistente pero al mismo tiempo mucho más ligera, es donde se anclan los cinturones y las bolsas de aire, para una total seguridad.
Del equipamiento no relataremos mucho pues ya saben que para Motor y Volante esas son “cosas” que se le ponen a los coches, (útiles y prácticas, pero que no requieren una explicación técnica) mientras que el alma y la espina dorsal es el coche mismo, que puesto que está conceptuado con ánimo dinámico, destaca muy por encima de su competencia. Un manejo a la altura y estatura y exigencia de los Alpes (que en Japón también hay su equivalente montañoso) y que Mazda, desde hace ya buen rato, domina por encima de otras marcas.

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Y si notas que estamos muy alegres y contentos, es que lo estamos, trayendo buenas nuevas para ti, fanático del buen desempeño al alcance de tus manos.
Nomás no dejes que nadie, nunca, te baje de tu nueva CX-3 porque nosotros no te vamos a prestar la nuestra.

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