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Jeep Compass 2018: el legado continúa…

Apenas hace algunas horas y todavía mojados después de escapar de la tormenta tropical, estamos en nuestras oficinas intentando digerir toda esta experiencia que vivimos en Baja California Sur durante la presentación de la nueva generación de la Jeep Compass.

Cierto es que estábamos escépticos ya que, si bien no hemos tenido chance de probar el Jeep Renegade, los comentarios no eran los más alentadores por parte del resto de la prensa especializada y temíamos con justa causa que el Compass siguiera ese camino.

Es justo decir que esos temores fueron desapareciendo a cada kilómetro recorrido, porque tuvimos chance de manejarla en ciudad, carretera, por las sierras y hasta con tormenta tropical durante dos días.

Es inevitable no remontarnos al que se ha dicho durante años es el origen de la palabra Jeep, que realmente surge como una derivación de un término usado durante la segunda guerra mundial, cuando el gobierno americano abrió un concurso para abastecer al ejército de un vehículo multipropósito que sirviera para las distintas tareas que se llevaban a cabo en el frente, como el servicio de ambulancia, transporte de heridos, traslado de oficiales, con ametralladora y para remolcar carga, entre otras.

Es así que este vehículo de uso general, General Purpose en inglés, terminó abreviándose como GP y fonéticamente suena como “YI-PI”, que derivaría en el nombre que conocemos hoy.

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Verdad o no, quién sabe, pero suena muy lógico; nuestro charrúa vivió en Gringolandia y allá son tan flojos para hablar que en vez de decir physical education (educación física) decían solo P.E., así que para él al menos tiene sentido la historia. Nosotros solo asentimos con la cabeza.

Al verla no sentimos que hayan exagerado con el diseño y se nota el ADN propio de la marca, que es al final del día lo que un comprador busca el sentido de identidad con el vehículo y no debemos negar que en temas de autos de la vista nace el amor.

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La paleta de colores que se ofrece, así como la posibilidad de personalización de los vehículos (con productos MOPAR) es un detalle que se agradece y es muy interesante para cierta parte del público al que se enfoca.

Una vez que elegimos a nuestros copilotos y vehículo, emprendimos la navegación en forma individual (por alguna razón es un poco más divertida que ir en caravana) desde La Paz (Baja California Sur) hacia Loreto.

El uso en ciudad, donde la mayoría de las Compass pasarán su vida, es bastante agradable con una suspensión cómoda, altura ideal (¡ni tan alta que sea difícil subirse o ensuciarse al bajar, ni tan chaparra que pegue … vamos, ¡al final es un Jeep!).

Con un consumo razonable (dependiendo del pie derecho) es una opción válida para los traslados diarios, el espacio interior es decente en las plazas delanteras y bastante sorprendente en las traseras y la capacidad de carga de la cajuela es acorde a lo que uno esperaría que sus cinco ocupantes llevaran.

Los acabados y materiales empleados son inobjetables en su mayoría, solo nos dejaron duda dos en particular: la guarda interior de la manija con la que se abre la puerta desde adentro y el “botón” que indica que están puestos los seguros.

El primero es un plástico un poco más duro y, si bien entendemos que es el que estará más propenso al desgaste y raspones de las uñas, se ve feo y hasta en el color del plástico se nota. No tenemos la solución, pero es de las pocas cosas que nos llamaron la atención.

El segundo es meramente un detalle estético, ya que deja mucha “luz” en la posición de cerrado y quizás con un descuido o lo que sea, pueda que terminen arrancando el plástico que no se ve muy sólido.

Los asientos son cómodos, con la suficiente sujeción lateral, ya que no está pensado para pista ni altas velocidades y lo que sí criticamos ya en este segmento y en varios modelos, es la ausencia de controles eléctricos para el asiento del acompañante. Creemos que ya es hora que el copiloto también pueda disfrutar de esos placeres sin tener que estar moviendo palancas y manijas.

Retomando el tema de las altas velocidades, durante el primer trayecto nuestro charrúa iba viendo nomás el paisaje y su celular, hasta que le preguntó a quien conducía a cuánto iban y se sorprendió de la cifra de 160 km/h, ya que ni se sentía dentro del habitáculo, esa sensación de ir rápido pero bien plantado.

A pesar de que tocaron tramos en reparación y un poco de terracería leve, la insonorización y confort son destacables. Íbamos a ritmo ligero, pero no se sentía y el consumo de gasolina variaba entre 11 kilómetros por cada litro hasta 4 kilómetros por cada litro, según lo “recio” que le pisaran.

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El promedio después de 4 horas de manejo fue de 8 kilómetros por cada litro, muy decentes considerando que en el segundo tramo subimos a dos acompañantes y el vehículo ya con cuatro personas y sus respectivos equipajes no resintió nada su desempeño o consumo.

Habiendo hecho el cambio y en lo que denominaron nuestros amigos de “Off Road México” la parte más divertida de la ruta preparada, se preparó Nicolás para ahora sí intentar conocer de primera mano al nuevo integrante de la familia Jeep.

La versión que manejamos era la Limited (también estaba la TrailHawk, que es el tope de gama y 4×4) y sinceramente el equipamiento que trae está bien. Ahora sí con ayuda pudimos aprovechar eso que a tantos les gusta del carplay y Android auto, así como algún otro gadget normal para el segmento.

A lo que nos atañe, que se acaba el espacio y todavía no les hemos podido compartir la experiencia; lo primero es que el arranque es progresivo y si bien no se llega a una alta velocidad rápido, lo que sí se siente es el torque y, vamos, que no es lenta y la mayoría seguramente dirá que no entiende por qué decimos que despega despacio.

Algo notorio y que no nos gustó fue el juego que tiene el pedal del acelerador, en donde hay un punto que por más que muevas el pie, no sé, 10° hasta el fondo no pasa nada con la respuesta del motor, ni entra la función que otros autos tienen de kick in o cambio descendente para el rebase.

La caja es de 6 relaciones y está acoplada a un motor de 2.4 litros que genera 180 caballos de fuerza y 175 libras pie de torque (motor que además proviene de Saltillo). La única diferencia es que la Trailhawk trae una caja de 9 relaciones. En ambos casos son precisos y rápidos, tanto los ascendentes como descendentes.

Los frenos, si bien no presentaron fatiga, también tienen un recorrido al que hay que acostumbrarse porque es un poco más largo de lo que uno esperaría, pero quizás tenga mucho que ver con aquello de que, si lo ponen muy corto, en las actividades fuera de los caminos sea contraproducente.

¿Por qué? Es que uno mientras va a campo traviesa, en la mayoría de los casos busca no detenerse al 100% y no romper el momentum o inercia que trae y si el pedal es muy celoso de su deber (o sea corto de recorrido) puede terminar siendo un problema al quedarnos quietos.

Sin embargo, no todas son espinas en esta rosa de los vientos (simbólicamente usada como imagen para este Jeep Compass), porque siendo un vehículo que no está pensado para ir a 160 km/h, lo hace y muy bien.

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Se siente sólido, bien balanceado y brinda confianza al conductor, aunque su centro de gravedad sea alto y que sus llantas no sean las idóneas para este tipo de uso; en cuanto al curveo, el límite es alto. En la zona de montañas pudimos probar que, sin ponernos en riesgo y cuidando no ir llevando a los pasajeros como frijoles en olla grande, podíamos tomar las curvas relativamente cerradas hasta en un rango de 110 km/h. Reitero, algo que no es normal en un vehículo que está pensado para otro tipo de desempeño.

Y hablando de eso, una vez instalados en Loreto, nos tenían preparada una ruta todo terreno con las Trailhawk, en lugares que realmente la competencia no se animaría a meter sus vehículos.

Mis respetos para la Compass que estuvo a la altura de sus hermanas mayores Cherokee y Wrangler. Como dicen comúnmente en México: no se rajó y pasó sin mayores problemas entre grandes piedras, arena, subidas y bajadas sin perder adherencia o control  probando la caja en bajas, el bloqueo y los distintos modos que tiene el 4×4.

Mientras de un lado tienes cerro y del otro un acantilado, no hay margen de maniobra ni posibilidad de arrepentirte para dar la vuelta, la única opción es avanzar y la Compass se fue abriendo camino paso a pasito (como la canción de moda) entre enormes piedras que por la propia caravana iban cambiando la topografía, ya que cada uno que pasaba la movía.

Son pocas las veces que buscas ponerte en situaciones así porque no hay chance para el error y era tal la confianza en el producto que ni siquiera llevaban cuerdas para intentar sacar a nadie, únicamente nos fueron guiando los expertos para evitar tener que bajarnos o pegarle a alguna piedra con el cárter y acabar la aventura antes de empezarla.

Desde su origen han sido confiables por su capacidad de afrontar no solo cualquier tipo de terreno, sino también en términos mecánicos y en donde otros simplemente llegan sacando la lengua afuera, la Compass se posa naturalmente en su hábitat.

Vamos, que hasta el padre de nuestro Director de Pruebas tuvo un Willys cuando era joven y recién aprendía a conducir… así de nobles y universales son los Jeep.

Llegará en 4 versiones: Latitude $499.900, Limited $539.900, Limited Premium $584.900 y Trailhawk $659.900.

No son baratas, pero lo hemos dicho en otras ocasiones, lo bueno sale caro y creemos que este producto bien vale el esfuerzo. En nuestra humilde opinión y sin saber mucho de mercado y ventas, creemos firmemente que quizás con un precio de $20,000 pesos menos, podría convencer a más indecisos.

Este tema es difícil y como un colega acertó durante la cena, esa diferencia de precio ofrecida en un bono puede ser el empujoncito que un potencial cliente necesite para comprarla.

La seguridad tampoco debería ser un problema para el comprador, ya que de serie en todas sus versiones cuenta con siete bolsas de aire, sistemas de control de estabilidad, tracción, ABS, distribución de frenado, etc.

En todo lo demás, ya sea financiamiento, garantía extendida y protección, creemos que los 7 años o 100 mil kilómetros hablan por sí mismos respecto de la confianza que le tienen al producto.

Y mientras la tormenta tropical Lidia nos corre, cerramos la experiencia disfrutando del vuelo en un Embraer e120 Brasilia, que dicen se sacudió un poco, pero eso es lo que dicen, porque para nuestro Director de Pruebas los aviones son como hamacas, pasó su infancia trepado cada vez que podía, así que aprovechó a dormirse y se perdió la acción. Lo mismo puede pasarle a la competencia si se quedan muy cómodos, la nueva Compass puede marcar el rumbo del segmento.

Esta nueva Compass hecha en México hace honor a aquella denominación de 1942, cumpliendo cabalmente con todos los propósitos que se le puedan ocurrir a quien la compre ya sea para ir a trabajar o para buscar aventura fuera de la carretera.

Estamos seguros de que seguiremos escuchando novedades positivas desde el frente de batalla del segmento con este nuevo modelo.

NBP

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About Nicolás Bachechi Pavone (68 Articles)

Director de Pruebas – Revista Motor y Volante.