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¿Y EL ENCHUFE?

Hasta ahora, todo parece ser miel sobre hojuelas respecto al inminente -aunque prolongado- cambio de autos que queman combustibles por autos de locomoción eléctrica.

Los autos están fantásticos, jalan durísimo. Durante nuestra prueba del “modesto” Chevrolet Bolt EV (VE en Español)  pusimos a sudar a un Porsche, más que nada porque no se la esperaba y ni venía con antojo de pisarle fuerte, pero aun así, abrió chicos ojotes y algunos hasta tienen la capacidad de manejarse solos.
O de estacionarse por sí mismos (bueno,  cuando se les da la gana). Ya van dos o tres que nos hacen quedar mal al tratar de impresionar amigos o vecinos. Tal parece que si las banquetas no cumplen la “especificación mundial de banquetas” -o algo así, tal vez deban tener un color y estatura estándar- porque si no, las cámaras a bordo como si ni la vieran y no obedecen la orden de estacionarse.

Pero como sea, el futuro vial es eléctrico y en pocos años -5 según cálculos científicos-  ya costarán lo mismo que los de gasolina y se operarán con menor gasto. Unos $150 pesos por “tanque lleno de voltios” a precios de hoy.
Tesla solita declara que pronto estará vendiendo DIEZ MIL unidades SEMANALES de su modelo 3 y las demás marcas andan a las carreras para subirse al tren. Al asfalto voltáico, que diga.

Por ejemplo, la alianza Mazda-Toyota solo se explica si pensamos que Mazda no tiene suficientes recursos (es chiquita, comparativamente) para desarrollar autos eléctricos y autónomos, cuyo costo no es cualquier baba de perico.  Y Toyota, por su parte, se muere de ganas de hacer coches divertidos como los de Mazda, pero no sabe cómo aunque tiene todo el dinero del mundo; así que dando y dando pajarito volando.

Hay países donde ya de plano se prohibirá la venta de autos quemadores de petróleo a partir del año próximo y siguientes. Particularmente en Europa donde hay más conciencia. En América -comenzando por los gringos- todavía medio nos vale gorro ensuciar el aire.

Así que sí, todo muy bien, coches eléctricos por todos lados y las marcas presumen que ya instalaron otros 10 o 50 cargadores en calles y negocios importantes y que cada coche tiene su cable para conectarlo en casa, si no.

Nomás que no alcanzan.
Ahorita sí, para los pocos que ya ruedan haciendo bzzzzt bastan. ¿Pero y dentro de dos años?

Por ahora, los autos eléctricos representan alrededor de sólo el uno por ciento de los autos vendidos en Estados Unidos y el 0.2 por ciento de la flotilla total de automóviles de ese país. Aún no agobian el suministro eléctrico a causa de la hora del día en que la gente elija cargar, qué tan receptiva será a incentivos de precios a la electricidad diseñados para alentarla a cargar en la hora “correcta” y con qué frecuencia usarán “supercargadores” en lugar de enchufes de menor potencia para cargar durante la noche.
En general no será un problema si los autos son cargados ya tarde en la noche, cuando la red de suministro está por debajo de su capacidad. Pero a medida que proliferen los VEs, los automovilistas que no puedan cargarlos en casa (un alto porcentaje de coches “viven en la calle” lejos del alcance de enchufes domésticos) querrán hacerlo en el trabajo, durante el día. También buscarán supercargadores, que por lo general están instalados a lo largo de autopistas y diseñados para cargas rápidas en viajes de larga distancia.

La simple escala de la transformación de la red de suministro eléctrico para dar cabida a
una adopción generalizada de los VEs es alucinante. Aunque algunos análisis indican que la red de suministro eléctrico existente puede manejarlo, podría ser así sólo si millones de consumidores pueden ser persuadidos a seguir las recomendaciones y cargar solo en el momento y el lugar adecuados.
Eso también es suponiendo que compañías privadas y empresas de servicios públicos puedan obtener la infraestructura de carga necesaria para el público a un precio que esté dispuesto a pagar.
Si se logran vender tantos vehículos eléctricos como se proyecta, mantener todos totalmente cargados será una caminata larga, enormemente costosa y, en
potencia, polémica.

¿Dónde vas a cargar tu VE?
¿En tu casa?
¿En tu oficina?
¿Yendo hasta la salida de la carretera?

¿Y si se va la luz?

Gabriel Novaro

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