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Land Rover Velar

La marca inglesa lanza un nuevo modelo mediano

La gama Range Rover no podía sustraerse a la tendencia mundial hacia el (llamémosle) “minimalismo”.

Con un nombre que en español queda claro: “ocultar” (que fue usado como código secreto por la Range original en 1969),  ya que era indispensable esconder para no destapar su gigantesco vuelco.

Er, vuelco no es la palabra adecuada, no nos malinterprete. Cambio, digamos. Porque la marca de la reina ya se había alejado de los vehículos ágiles y ligeros desde que dejó de fabricar el famosísimo “90” (que corresponde a la distancia entre ejes, en pulgadas).

El Velar usa 113 pulgadas, a cambio,  o sea, chiquito, chiquito no es.  Como una Mercedes GLC, digamos.
Pero está llena de detalles vistosos, como las manijas de las puertas que se esconden. Los botones también (más sobre ellos, abajo). Todo se vela, jeje

Los minifaros también sorprenden y más todavía saber que comparte el bastidor de aluminio con el Jaguar F-Pace. Bueno, no sorprende tanto, es más, era obvio. Pero el Velar tiene sistemas más rudos para de veras meterse al lodo o la nieve donde su hermana se atasca. Sin embargo, es tan silenciosa como aquella camioneta. Camioneta dijimos, eso de SUV nos parece una reverenda, er, trompada al hígado de los que sí sabemos usar el español. O inglés, pues. Y no azotones mercadológicos. Decir SUV equivale a decir yo no me tomo una Coca sino ingiero una bebida refrescante excitante/embotellada/gasificada y con sabor a cola.

 


El motor ofrece 8 variantes, 3 de las cuales vendrán a nuestro continente:
2 litros turbo con 247 caballos, 2 litros turbodiesel con 187 o el conocido V6 supercargado de 3 litros y 380 cuacos. Cualquiera de ellos transmite su fuerza vía una caja ZF de 8 velocidades y es capaz de alcanzar los 100 km/h en 5.3 segundos  a la altura del nivel medio del mar.

La suspensión es muy interesante, totalmente independiente, claro, con resortes atrás en los de 4 cilindros pero con bolsas neumáticas en los de más cilindros.  Adelante todas tienen “huesitos de la suerte” como los meros buenos.
Exageran con las ruedas de 22 pulgadas, pero eso vende.

Los interiores son espectaculares con vestiduras tipo diamante (nahh, no es novedad, esas  ya las trae la Peugeot 3008) y cabeceras que parecen las almohadas de tu cama.  En teoría, ese diseño de rombos pretende emular los de la bandera inglesa y nos cuentan que lo traerán todos en la gama.
Hmmm…  ¿lo habrá aprobado Elizabeth II?

Habrá una edición especial de 500 unidades equipadas hasta las orejas con un precio de $99 mil dólares. Incluye cueros escoceses especiales, maderas traídas de Sumatra y más, pero las de volumen costarán $50 mil y no están tan mal.

En el tablero se ven solo cuatro cuadrantes y botones ¡que se ocultan! y la “palanca” de velocidades es una perilla giratoria (¡buuuhhh!). El sistema de pantalla y sus funciones es tan complejo que el equipo de pruebas se equivocó catorce veces y metió lo que no quería. Pero hay gente a la que le gustan más los botones que el propio coche.
Así que, suspiren y aguanten el aire. Lo genial es que los ingleses de entrada son fastuosos y ahora con el dinero asiático que fluye por sus venas, lo pueden todo.

Sale a la venta (allá en las islas brumosas) en septiembre.
No nos pregunten de México porque ni los ingleses saben.

@MLandRoverMx

 

 

 

 

 

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