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BMW serie 3 híbrido (330e), te sorprenderá la versatilidad de este auto enchufable.

En este artículo y para cumplir la regla “que las primeras veces siempre son agradables”, les traemos una prueba de manejo del nuevo BMW 330e, el primer híbrido que probamos en M/V.

Dentro de la marca bávara, las opciones son el i3 REX, el i8 y más “mundanos”, el X5 XDrive 40e y el 330e. Aquí vale la pena aclarar que ahora son “iPerformance”, ya que se dejó de lado la denominación con la que los conocimos anteriormente, de “Active Hybrid”.

La unidad que reseñamos hoy es una de las primeras vendidas en el país (recordar que esta prueba es de septiembre de 2016 antes de tener este portal). Lo único que lo delata contra un serie 3 normal es la compuerta lateral para cargar su batería, que se encuentra en la salpicadera izquierda delantera, los emblemas “eDrive” sobre el pilar “C” y en su cajuela la letra “e”.

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BMW E30 (1984 – 1993)

Dato curioso, esta letra se puso en los modelos de la plataforma E30 (1984 – 1993), derivada de la letra griega “eta”, conocida también por simbolizar la eficiencia.

En aquella época, los motores con esta denominación tenían mayor desplazamiento, pero muchos menos caballos de fuerza. El principal beneficio que traían era la gran capacidad de torque a bajas revoluciones por minuto y el resultado una mayor eficiencia en el gasto de combustible.

El exterior de este F30 (código interno de identificación asociado al chasís) ya tuvo su LCI o “life cycle impulse”, algo así como la crisis de la edad media, pero para los autos.

Se hacen mejoras no solo estéticas, sino también funcionales y correcciones en caso de haber presentado algún problema (porque sí, nadie es infalible y a veces salen con problemas).

Es algo que BMW y varias armadoras realizan, dar una actualización a sus modelos después de cierta cantidad de años en el mercado.

Aunque cabe destacar que la palabra “cambio”, como la usan algunos, no siempre significa que se realicen mejoras. Es hilar fino en el idioma, pero sin dudas y a efectos prácticos, no es lo mismo.

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La serie 3 es el barco insignia de BMW, es la más vendida y con la que menos “juegan al valiente” a la hora de innovar porque implicaría ahora sí, perder mucho y no nos referimos solo a ventas de mercado.

El año pasado, esta serie cumplió 40 años desde su lanzamiento. Esta sexta generación fue lanzada en 2011 y tuvo su “facelift” (otra forma de llamarle), con actualizaciones en el sistema de luces delantero, trasero, detalles en la facia y ajustes en el bastidor.

Lo bueno fue la presentación del 340i como edición aniversario (reemplazo del 335i) que mantiene el motor 6 cilindros turbo y que vio mejorada su confiabilidad, desempeño y consumo.

Ahora sí tiene más sentido la separación de modelos: 320, 330 y 340. Antes, desde nuestro punto de vista, no justificaba para ciudad la diferencia entre un 320 y un 328.

El 330e tiene un motor 4 cilindros TwinPower Turbo de 2 litros de desplazamiento (técnicamente redondean, ya que es de 1,998cc) que brinda unos 184 caballos de fuerza, acompañados por otros 88 del motor eléctrico. Al funcionar ambos, estamos hablando de 252 caballos con un torque de 309 libras pie, nada despreciable para un auto amigable con el ambiente, ¿no?

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Bueno, si siguen despiertos después de todo esto, entramos a lo que interesa, la prueba de manejo de este “auto enchufable”.

Si las distancias que recorren a diario son relativamente cortas, lo que necesitan es un eléctrico, pero como son muy caros por ahora, mejor que sea un híbrido, que permita además salir los fines de semana a carretera o, bueno, no estar acotados a la autonomía de las baterías e ir sufriendo en cada trayecto a ver si les alcanza o no la carga (como sufrimos hoy en día con los celulares).

Pero si además les gusta correr cuando se puede, el lujo y la presencia de un señor Sedán (en mayúsculas), este híbrido no debería estar fuera de su lista a Santa Claus.

Salvo algunas circunstancias especiales, mi desplazamiento está entre 10 a 15 kilómetros diarios dependiendo del tráfico y si me toca hacer el súper, por lo que podríamos decir que soy el público objetivo al que se orienta y mi prueba servirá para el propósito ideal para el que fue pensado este tipo de autos.

Para mi buena fortuna y comodidad, tengo un estacionamiento techado que tiene toma corriente para poner a cargar el carro y, por si fuera poco, tengo la posibilidad de “robarle” la carga a una agencia de BMW que está muy cerca.

Y no lo hago por el costo, que sería de aproximadamente $20 pesos (sí, veinte pesos, con una tarifa de alto consumo), sino porque lo hace más rápido que el cargador que viene con el carro.

Sí, la verdad que la carga completa puede demorar mucho tiempo, tanto como 10 horas y eso deja de ser práctico si quieres salvar al mundo (es decir, usar el motor eléctrico diario) contra una carga en la agencia que por el voltaje puede reducirse hasta en 3 horas. ¡Menuda diferencia!

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Claro, esto es subsanable si instalas el cargador rápido que te regalan con la compra y si te apoyas en los beneficios de CFE para poner el nuevo medidor, tu consumo será bajo y podrás controlar mejor tu gasto real de energía.

Ahí empiezan los problemas y discusiones; primero debes tener un lugar para conectar tu carro (que tenga buena tierra y voltaje) y luego cuán ecológico es producir cada watt que se consume como para que sea sustentable usar autos eléctricos / híbridos. Pero eso ya es tema de otra charla.

En una ciudad donde el tráfico, las marchas y todo lo que se les ocurra atentan contra la libre circulación de los automovilistas, el lema de BMW debería convertirse en “el placer de disfrutar estar estacionado”.

Equipado casi que con todo lo disponible en la lista, este vehículo permite disfrutar de asientos de cuero (como corresponde para el segmento), paletas al volante (aunque a Herr Editor no le agraden mucho), “surround view” que no es otra cosa que cámaras bajo los espejos, cajuela y salpicaderas, que permiten generar en la pantalla principal una vista 360 del auto.

¿La utilidad de éstas? Fácil, al salir de algún estacionamiento o lugar cerrado, poder ver a los laterales sin asomar todo el carro (se supone es más seguro para los peatones que están buscando “pokemones”) y en espacios reducidos poder estacionarse sin golpear el carro… ah, y usar la función que hace que el carro se estacione solo en paralelo (¡parece mentira que se haya inventado esto y peor aún quien la pida!).

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De igual manera, los sensores traseros permiten, mediante un movimiento del pie, abrir la cajuela sin tocar nada e impresionar a la acompañante o niño de turno con ese truco de “magia”.

La lista de opciones sigue y es larga, mucha de serie por ser la línea Luxury, muchas a nuestro parecer prescindibles, pero otras muy interesantes como el sistema de tráfico en tiempo real, o la llamada de emergencia al apretar un botón (en caso de accidente informa, ya que está conectado directo a un centro de atención y con la ubicación GPS envían ayuda) y hasta la conectividad con el celular vía una aplicación para saber si ya está cargado, enviarle la dirección a donde iremos para que planee la mejor ruta y hasta saber el rendimiento y uso.

El resto del lujo es propio de la marca y se agradece mucho si eres de los que disfrutan del habitáculo en los pequeños detalles de un buen asiento con soporte lumbar, madera en los laterales y plásticos de buena calidad.

Nosotros le quitaríamos varias cosas que no son necesarias, pero como se ha dicho en otras reseñas aquí en Motor y Volante, hay quienes compran autos de este tipo justamente por esos “gadgets” y también para presumir que andan en un BMW.

El equipamiento interior está muy a la altura de lo que se espera de un auto premium y con un costo cercano a los 800,000 mil pesos (así como está equipado este modelo en particular). La versión de entrada, sin embargo, comienza bastante más abajo en $724,900 pesos.

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Casualmente esa base es la misma del 330iA Sport y $20,000 pesos más caro que el 330iA Luxury. Estas pequeñas diferencias en valor, creo, lo hace una opción muy viable considerando las ventajas mencionadas antes y que al final del día no deben dejarse de lado (¡evitar verificar durante 8 años!).

No obstante, la última pesadilla antes de obtener la exención a verificar, es un trámite en el centro de la ciudad, donde no tienen mucha idea las autoridades a la hora de solicitar requisitos como “libreta de servicios sellada” en carros donde ya no existen; así que armados de paciencia hay que animarse a ir a vencer a la máquina de la burocracia.

Entrando en nuestra rutina del día a día, el 330e se vuelve realmente interesante si los desplazamientos habituales no son demasiados largos. En modo eléctrico presume 40 kilómetros de autonomía, aunque nosotros no logramos sacar más de 33.

Lo práctico es que, si se agota la batería, podemos usar el motor de gasolina para desplazarnos igual que con cualquier otro vehículo.

El conductor puede seleccionar entre tres formas de manejo: Sport, Confort y Eco Pro. A grandes rasgos cada una busca maximizar una cualidad del vehículo, ya sea su deportividad, comodidad o eficiencia. Muy simplista la explicación, pero al final de cuentas es eso.

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Ahora, en este modelo en particular hay que sumarle tres otros modos que pueden ser elegidos, que van dirigidos únicamente al sistema eléctrico del vehículo y que son: Auto eDrive, Max eDrive y Save Battery.

Cada vez que el carro se encienda, se pondrá solito en Auto eDrive y el sistema automáticamente gestiona qué sistema de propulsión usará, considerando varios factores al momento. Ya sea tráfico, inclinación, velocidad crucero, etc. Encontramos que en velocidades inferiores a 80km/h, elige siempre el motor eléctrico.

Sin embargo, si queremos siempre usar el motor eléctrico debemos elegir Max eDrive, para así indicarle a la computadora que queremos darle el mayor uso posible a la batería. Así nos dejará ir en modo 100 % eléctrico a velocidades de hasta 120km/h.

Por último, el que para nosotros es el mejor modo, Save Battery, que busca guardar la carga de la batería, pero a su vez si la misma es inferior al 50 %, lo que hará es prender el motor de gasolina y hacerlo actuar como generador hasta que la carga alcance un valor de hasta 80 %.

Es de destacar que, sin importar el modo, al dejar de acelerar, el auto aprovechará la inercia (mas no lo frenará como en uno 100% eléctrico) para cargar la batería y de igual forma cada vez que utilicemos el freno.

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BMW 330e al desnudo

Aprovechamos a sacarlo a carretera, una escapada a nuestra oficina en Guayabolandia para presumirle a Herr Editor lo que andábamos manejando,

Se murió de envidia, jeje. Nos cerró la puerta y se metió a su casa, jeje (que era justo lo que queríamos).

Así que nos seguimos hacia Tepoztlán y al llegar volvimos a usar el motor eléctrico para sigilosamente desplazarnos por las calles repletas de visitantes, desayunar a gusto y una vez acabada la nieve típica del lugar, emprender el regreso.

Ahora que para probar otra estrategia y reglaje de motor / auto, el regreso fue en sport.

Sin abusar mucho ya que aún no está “asentado” el motor, pudimos probar (y quitarnos la espina) de disfrutar el manejo deportivo por el cual se ha caracterizado la marca, que sigue intacto en este modelo.

Otro tema para quienes no somos amantes del turbo, es que gracias al motor eléctrico este carro carece de “lag” o retraso entre que uno pisa el acelerador y el auto comienza a desplazarse. Es decir, el motor eléctrico suple la ausencia de empuje de la turbina. Pero hay que acostumbrarse también ya que esa entrega inmediata puede sorprendernos más de una vez.

Piensen que tienen el 100 % de potencia del motor (88hp) al solo pisar del acelerador, es como si fuera un carrito “chocón” de los de feria. Puede ser muy divertido y adictivo, aunque poco eficiente (¡a quién le importa!).

El resultado final, apenas menos de un cuarto de tanque (10 litros) y una carga de batería de 80 %, y eso que veníamos “probando” y obviamente eso afecta el desempeño final, pero aun así muy buenas las cifras.

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Si puedes darte el lujo, comprálo no te arrepentirás.

El carro se siente como cualquier otro serie 3, pero con la salvedad de algunas modificaciones en el área de la cajuela, a saber: un tanque de gasolina más pequeño (40 litros en total) y un espacio útil de carga reducido para albergar las baterías de alto voltaje que alimentan el motor eléctrico.

Es notable la diferencia en el modo SPORT de la aceleración y respuesta, así como también la dureza en suspensión y volante. Sin duda el “empuje” que brinda generará satisfacción inmediata en aquellos que miden los carros por “cuanto te pega al asiento”. Está lejos de su hermano mayor el “M3”, pero no decepciona si tienes que ir rápido.

Se recorrieron poco más de 350 kilómetros combinados en ciudad y carretera, usando únicamente 20 litros de gasolina y 3 cargas completas de energía (un equivalente a 60 pesos).

Creemos que es una buena opción de compra, efectivamente ahorra combustible, no contamina, sigue siendo práctico en el uso día a día y se ve normal.

Claro, representará un esfuerzo económico adquirirlo, no creemos que valga la pena un estudio de cuántos años necesitas para desquitar la inversión, porque contrario a lo que digan, no vemos la compra de un auto como tal.

 

NBP

 

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About Nicolás Bachechi Pavone (72 Articles)

Director de Pruebas – Revista Motor y Volante.