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VW Polo 2018 Sportline: la no tan evidente renovación de una opción muy evidente

Ustedes se preguntarán por qué no es tan evidente y es sencillo. Si miran las fotos, ustedes, estimados lectores que ya tienen el ojo entrenado, se darán cuenta de que estéticamente esta nueva versión no aporta muchos cambios.

Realmente, por fuera son pocas las cosas que le han agregado: unos rines de aluminio de 16 pulgadas, espejos laterales de color negro, facias del color de la carrocería, faros de niebla, un emblema TSI y listo.

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Es que este “nuevo” Polo Sportline viene a complementar el resto de la oferta del modelo, que tiene como tope al fabuloso GTI y el Startline, que es el nivel de entrada.

Por eso, con este modelo obtendrás, sin irte al deportivo, todo lo posible en cuanto a gadgets y esas cosas que no nos emocionan tanto, pero sí venden y el mercado local pide.

Lo que sí nos emociona es el motor de 4 cilindros con un desplazamiento de 1.2 litros, que genera 105 caballos de fuerza y unos generosos 175 newton metro de torque. La relación peso potencia es justa.

Lo primero que dirán es que “es un motor chico” y no lo discutimos, pero el turbo que incorpora ayuda mucho para que no se sienta como una tortuga y sea castigado por la gran altura de la Ciudad de México.

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Reiteramos que es un auto para la ciudad, aunque no queremos decir con esto que no pueda ir a los cuartos de milla del Centro Dinámico Pegaso, sino más bien que está enfocado en hacer cómodos los traslados y, sobre todo, en la eficiencia en cuanto a consumo y  emisiones.

Volkswagen declara un consumo promedio combinado bajo circunstancias de laboratorio de 18.9 kilómetros por litro. A nosotros nos dio un poco menos, entre 14 y 16 kilómetros por litro, que no están nada mal considerando que quienes íbamos en el carro no éramos peso pluma, con el aire acondicionado casi al máximo y pisándole como corresponde (hasta en un momento se nos sumó un tercer tripulante para hacer mucho más ameno el viaje).

¿Qué tiene que ver todo esto? Es que nos lo llevamos a tierras conocidas, el destino de la prueba fue ir a Tepoztlán desde la Ciudad de México, haciendo un par de escalas y tomando la carretera de Cuautla.

Nos asombró mucho el buen ritmo que pudo llevar el Polo Sportline a una velocidad constante de 160 km/h y sin hacer “feos” (superar esa velocidad es irle rascando los tanates al león, sin necesidad alguna).

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De todas formas, se siente estable, algo de lo que no todos los modelos de la competencia pueden jactarse, ya que por encima de los 120 km/h uno empieza a sentir que flotan o el volante se vuelve una barra de mantequilla de lo blando que se pone.

Yendo cargados como dijimos, con el aire el motor parecía decirnos “vamos, que aún tengo un poco más para dar”. A 140 km/h, nos sobraba un cambio en la caja y todavía algunas RPM (superaban las 5 mil).

Entonces, reiteramos que, si bien no hay reemplazo para el desplazamiento, este pequeñín no te dejará con las ganas de corretearlo y tampoco te irán pasando como si trajeras el freno de mano puesto.

Y es que el emblema TSI que le pusieron no es solo para que se vea lindo, es un muy buen motor con inyección directa, que sumado a la caja DSG de 7 velocidades que -como dijimos en otras oportunidades- hace muy bien su trabajo y por eso VW solo se ha limitado a darle algún upgrade, pero no a tocarle mucho más para seguir la fórmula de “si funciona, no lo toques”.

A veces es mejor ir rápido en un auto lento, que lento en un auto rápido y el Sportline te permite eso y además te prepara para el GTI (¡que es el que todos deberíamos tener en la cochera! … (NdE: como verán, el Charrúa aún no supera haber devuelto ese carro).

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Hasta en las rosas hay espinas y lo que le tenemos que reclamar a Volkswagen es que todavía no trae frenos de disco en las cuatro ruedas, atrás son de tambor y es algo que si vas a ir jugando a las carreritas, no está tan padre. Nosotros no sentimos fatiga en este primer contacto y en el tramo que lo probamos, pero no por ello descartamos que pueda suceder y, además, nos gustaría contar con ellos.

En cuanto a asistencias, trae sistemas de frenos anti bloqueo (ABS), control electrónico de estabilidad (ESC), sistema de bloqueo electrónico del diferencial (EDS) y control de tracción (ASR). Como elementos de seguridad pasiva, por ahora solo trae dos bolsas de aire como pide la ley, pero nos gustaría también al menos un par más.

El Sportline es un auto urbano que te permitirá además salir de vacaciones sin sufrir tanto, es ese auto que entre semana te lleva a ti al trabajo y el viernes en la noche se lo prestas a tu hijo para que salga con sus amigos o su noviecita. Bueno, eso presume, porque nuestro Jefe de Pruebas cuando era aún más joven iba a “patín” o con la gracia de algún amigo que era su fiel UBER (dice que le manda saludos a Matías y al fiel Nissan, pero esa ya es otra historia).

Los asientos son de tela bitono, que si bien son confort tienen buena sujeción lateral y no son tan cansados o duros; trae una pantalla touch, usb, mp3 y, ya saben, un largo etcétera que no vamos a repetir.

El volante forrado en piel es cómodo, permite ajustar a la posición del conductor que tendrá buena visibilidad y controles variados para ir viendo información en la pantalla central dentro del panel de instrumentos, así como controlar los demás accesorios.

Es cómodo hasta para los pasajeros de atrás y tiene un espacio de cajuela muy decente, que hasta alberga una llanta de refacción.

El precio del Sportline es de $269.990, que no es barato pero tampoco está tan caro. Esperamos que quizás en la próxima renovación se incluyan los elementos antes mencionados y algunos otros como faros de led o sensores traseros de estacionamiento, para compensar y tener mejores herramientas para luchar contra la competencia.

En este rango de precio apenas pagarás tenencia el primer año y tu consumo de combustible será muy bajo, el seguro tampoco debería ser un problema. Esto lo decimos por los lectores jóvenes que piensan en el Polo Sportline como primera opción de compra.

Tampoco debería ser un problema algo que muchos en nuestras redes sociales manifestaron, que es un auto hecho en la India (si no tenemos mal el dato, desde 2004 se comenzó a importar este modelo y no ha cesado).

El estándar de calidad lo pone VW y son ellos quienes controlan los procesos de producción y calidad; así que como un tema netamente financiero, si conviene más hacerlos allá que aquí, no debería ser un problema.

Para quienes se ponen en esta postura, espero que no se alteren cuando algún extranjero se queje de que tal o cual carro es malo porque está armado en México, seamos congruentes.

En calidad de acabados y materiales empleados no se le puede objetar nada al Polo Sportline, quizás podamos pedir plásticos no tan duros, pero volvemos al círculo vicioso de pretender una calidad superior sin querer desembolsar más dinero.

NBP

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About Nicolás Bachechi Pavone (61 Articles)
Director de Pruebas - Revista Motor y Volante.