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BMW M Power Tour 2017

Todavía con una sonrisa en la cara, nuestro Director de Pruebas nos escribe este artículo que, como todas las buenas historias, está compuesto de varias partes y un final feliz.

BMW México cordialmente nos invitó a participar en un evento que se realiza mundialmente, donde se tiene la dicha de probar toda la gama de su línea deportiva “M” pero, a diferencia de otros países, aquí el plus venía de la mano del experto que nos estaría acompañando durante el día.

Este piloto profesional no era otro más que el conocido Augusto Farfus, quien lleva al menos una década compitiendo oficialmente para la marca bávara no solo en el DTM (Deutsche Tourenwagen Masters o Campeonato Alemán de Turismos), sino también en competencias de resistencia (24 horas de Le Mans, Nürburgring, 12 horas de Sebring, entre otras).

Se imaginarán ustedes que nuestro uruguayo que, a diferencia de Herr Editor, le encantan las “carreritas de cochecitos” estaba encantado con la posibilidad de compartir un rato con dicho piloto que, además, también es de por sus rumbos ya que nació en Curitiba, Brasil.

Pero dejémonos de cháchara, que con una docena de autos de la letra más rápida del abecedario y el Autódromo Hermanos Rodríguez con el trazado de fórmula 1, se pueden imaginar hacia donde se dirigirá este artículo. Máxime si consideramos que entre todos los autos en pista teníamos un aproximado de 4.532 caballos de fuerza y 6.500 newton metro de torque (sí, hicimos la cuenta).

Integrando un contingente de menos de una docena de periodistas de medios especializados, nos dirigimos a una charla previa sobre los ejercicios que haríamos en pista, conocer un poco de los productos exclusivos que se estaban presentando y la introducción de nuestro anfitrión brasileño.

Recordarán hace unos meses la exclusiva de Motor y Volante con el M4 GTS, uno de los 700 (algunos dicen 803) producidos en el mundo y de los únicos dos a nivel nacional.

Pues ahora también BMW México logró colarse con tres unidades del “BMW M4 DTM Champion Edition”, creado para conmemorar el campeonato obtenido por el piloto Marco Wittmann en 2016 y que será todavía más exclusivo, con 200 unidades.

BMW M4 DTM

BMW M4 DTM Champion Edition – Conmemorando la vitoria de Marco Wittmann en DTM 2016

Ambas versiones del M4 son palabras mayores en varios aspectos, no solo de desempeño y equipamiento, (no, no traen car play y esos gadgets que algunos buscan) sino que son simplemente piezas excelentes de ingeniería pensadas para ser exprimidas en pista y que se derivan del auto de calle que cualquier mortal (con capital suficiente) puede comprar y que, con buenas manos y pies, puede disfrutar en pista (como nos demostrarían más tarde).

Estos M4 DTM Champion Edition tienen 500 hp y 600 nm de torque y el sistema de inyección de agua en su motor de seis cilindros turbo, obviamente, jaula de seguridad, cinturones de seguridad de seis puntos, butacas de fibra de carbono, escape de titanio y su correspondiente extintor. Para mantenerlo sujeto al piso y aprovechar cada centímetro de pista, calza unas llantas Michelin.

Ya ven que no los engañamos cuando decimos que se cuecen aparte y, por más que ahora cada marca está siguiendo la tendencia de sacar modelos exclusivos y limitados, no todos lo hacen con el fundamento de un campeonato mundial detrás para respaldarlos.

Una vez instruidos, nos separamos en dos grupos para comenzar con las actividades en pista. Un grupo se desplazó a la zona del “Foro Sol” para intentar, con el suelo mojado, conectar mediante sobreviraje controlado (mejor conocido como drifting) ambas curvas previas a la peraltada y el otro, al clásico slalom cronometrado.

El primer ejercicio era un poco más difícil porque principalmente al exceder un poco la aceleración y no corregir el sobreviraje con el volante, el auto tendería a realizar un trompo (360°) y es que es tanta la potencia en estos vehículos de impulsión que hasta es imposible no fallar en los primeros intentos, más si consideramos que todos vehículos involucrados están en promedio por encima de los 420 caballos de fuerza y 530 newtons metro de torque.

Como podrán ver en el vídeo, Farfus lo hace ver sencillo, pero tomen nuestra palabra, no lo es ni tantito. No nos colgaremos laureles que no corresponden, a nuestro charrúa no le salió ni parecido, pero dicen los que vieron que no fue el único y, aunque todos le pusieron ganas, pocos lograron imitar al profesional de la marca.

Es que en el caso específico del M6 “Competition Edition”, son 600 caballos de fuerza y 700 newtons metros de torque; con todas las asistencias apagadas y piso mojado esa bestia es difícil de domar.

Intentando levantar la moral del grupo, se los llevaron a la recta principal, donde estaba montado el slalom y donde podrían probar el resto de la gama de vehículos que, por obvias razones, no servían para el sobreviraje por contar con tracción integral.

Los X5M y X6M son los que más sorprenden a los incautos que piensan que por su tamaño y potencia serán más difíciles de controlar, pero sucede todo lo contrario. Si bien pesan entre 2.340 y 2.350 kilogramos y tienen cifras también que espantan (575 hp y 750 nm) se manejan y mueven con la gracia y precisión de bailarinas de ballet.

Tenemos que checar la información, pero estamos casi seguros de que estos motores son de los más potentes que BMW ha montado en vehículos de calle y principalmente en SUV’s.

Realmente, en este ejercicio el modelo que nos dejó el mejor sabor de boca fue uno de los menos potentes del grupo, el M240 que sin lugar a dudas tendríamos en la cochera por su practicidad para el día a día y que, sin embargo, si lo metes a la pista podrás divertirte a lo grande entre los grandes. Claro, si nos ponemos a hilar fino y a argumentar con puristas, este no es un M como tal, pero ese es un tema de discusión acalorada que no viene al caso.

La aceleración, sonido y precisión quirúrgica del volante para pasar haciendo temblar a los conos fue increíble y eso que lo traíamos en modo confort. Su balance es lo que más nos gustó porque, si bien se sentía un poco suelto en el eje trasero, nunca entró el control de tracción y mucho menos perdimos el control.

Está en ese punto en el que te vas divirtiendo y disfrutando de tu carro, pero a la vez él se encargará de cuidarte si cometes algún exceso (hay que recordar que, por seguridad, no se está autorizado a desconectar las asistencias en este tipo de eventos).

El último ejercicio en pista consistía en vueltas completas al autódromo en los distintos modelos de la marca, guiados por un instructor que nos indicaría los puntos de frenado y trayectorias ideales para aprovechar al máximo tanto la aceleración como el manejo puro de un BMW.

Si bien es un slogan publicitario, no está alejado de la realidad, “el placer de conducir” es la firma de BMW y no solo se refiere a un uso normal sino también a la segunda casa de estos autos: una pista.

La dinámica de dar unas vueltas y cambiarse de carro hizo que perdiéramos noción de la cantidad de giros que dimos y cada uno más interesante que el anterior, ya que teníamos la posibilidad de ir intercambiando dentro de los vehículos disponibles en el pit lane.

Buscamos probar el M2, en particular esta unidad cuenta con todos los extras que vende BMW como equipamiento M Performance, suena de tal forma que brinda un orgasmo auditivo en cada aceleración a fondo (o WOT: wide open throttle) y también en los cambios descendentes. Literalmente, es un cohete de bolsillo. No es barato, pero sí quizás mucho más noble con el conductor con menos experiencia o que abusa en su manejo (con todo conectado), que hoy en día abundan.

Nos dejó pensando en una comparativa versus el M240 como auto del día a día, pensando en un conductor promedio que no lo meterá a la pista ni explotará todo el potencial que tiene para ofrecer este vehículo.

No debemos olvidar que los vehículos M se cuecen aparte ya que, si bien pueden parecer similares en su desarrollo, diseño y motorización está a cargo de un área distinta de BMW, el área de Motorsports.

Ellos tienen la difícil tarea de volver aún mejores a los ya de por sí buenos autos, llevando un paso adelante la suspensión, frenos, diferenciales de deslizamiento limitado, rines más grandes, llantas de alto desempeño. Hasta buscan reducir coeficientes de resistencia (fricción) y agregan tomas de aire para refrigerar mejor el motor y frenos.

Obviamente, los motores hasta tienen una denominación especial distinta y llevan un aceite con viscosidad alta porque son autos con un alto desempeño, cuyo régimen de revoluciones por minuto llega casi a las 8 mil.

Podríamos repasar auto por auto (M2, M3, M4, M6 Competition Package, M140, M240, X4M40, X5M y X6M), pero simplemente sería repetir conceptos sobre el desempeño perfecto de estos modelos en pista y reiterar la idea de que, además, esos mismos autos cumplen la función de cualquier otro fuera de un circuito con creces, tienen gadgets, confort, lujo, calidad y obviamente una presencia que no pasa desapercibida.

Sin importar el modelo que tomáramos, se lograba pegar nuestro cuerpo a los cómodos asientos y salir despegados por la recta principal antes de poner a prueba los frenos en la entrada a la curva “Moisés Solana”, volviendo a acelerar para entrar en tercera y luego segunda a la “Presidencial” y salir disparado hacia las “eses” que son imperdonables si no trazaste bien la primera no te saldrán las demás y perderás mucho tiempo. Una frenada fuerte para entrar al “Foro Sol”, el ruido de los lavaderoso y retomar la recta principal para alcanzar otra vez los casi 240 km/h.

Al terminar este ejercicio, llegó lo interesante, recorrer el trazado completo del Autódromo en el asiento del copiloto y viendo como Farfus “hacía su magia”, iba tan tranquilo dialogando que hasta lo hacía parecer fácil.

Sus impresiones sobre el trazado son muy buenas, lo reconoce como histórico y además aclara que es muy técnico y exige mucho a los frenos. Demanda que el conductor sea muy fino en sus maniobras respecto de los lavaderos y a la hora de tomar las curvas, para aprovechar las salidas a máxima velocidad sin perder tiempo.​​​

Así fueron las hot laps con él, tomó todas las curvas casi lateralmente, demostrando un excelente dominio del M4 manual que, como bien recalcaba él, no es distinto a cualquier otro que circula en la calle (claro, dicho por un profesional).

Finalizando el evento en pista, se entregaron tres premios a los mejores tiempos y, para variar, nuestro charrúa se llevó un auto a escala autografiado (ahora no hay quien lo aguante presumiéndolo y haciendo un lugar en su repisa).


Como si fuera poco y siendo realistas, ya muy bien servidos, BMW México nos tenía todavía una sorpresa más y era la convivencia fuera de pista y en un ambiente totalmente distendido con Augusto Farfus.

Compartimos la comida con él y logramos conocer la otra faceta que pocas veces se alcanza a ver, cuando ya las cámaras se apagan y estamos entre amantes del mundo motor, las competencias y también somos padres, esposos, hermanos, hijos.

Con él no cambió al apagarse el micrófono o la cámara, su sencillez y amabilidad se mantuvieron, pero nos dejó ver el lado humano detrás del piloto que compite ferozmente en las pistas. Y fue así que, entre risas, chistes y hablando de muchas cosas, se nos fue la tarde haciendo sobremesa.

Lamentamos mucho la despedida ya que, por su trayectoria y carrera, uno no se topa con oportunidades como esta a diario y, sobre todo, menos con personas que tienen una calidad humana destacable (no como otros que se les suben los papelitos y son insufribles).

Augusto Farfus

Nos queda agradecer a BMW México por esta oportunidad que, como comentamos al inicio, tiene múltiples aristas: probar el tope de gama de sus modelos en el mejor circuito del país, aprender de la mano de profesionales y convivir con un verdadero piloto profesional como lo es Augusto Farfus. Un caballero con todas las letras.


Nicolás Bachechi Pavone

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About Nicolás Bachechi Pavone (61 Articles)
Director de Pruebas - Revista Motor y Volante.