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Llega Lincoln Continental

¡Mi auto favorito! ¿les cuento por qué?

Imaginen a un niño que desde que nació adoró a los coches, pero que vivía en una casa modesta donde no había auto. Lo más cercano a “tener” un auto eran los de juguete, uno en cada bolsa del pantalón.

El cumpleaños 10 de ese niño, era el mismo día en que entrarían a la Ciudad de México los autos que competían en la V Carrera Panamericana (la última de puntuación mundial, la de los verdaderos pilotos machos, no el simulacro “light” actual).
¿Qué creen que pidió de regalo? Ir a la calzada Zaragoza a verlos entrar desde Puebla, A TODA VELOCIDAD rumbo a la meta.

El rugido de los motores estremeció al niño porque se escuchaba desde kilómetros antes.
Cuando apareció el primero a la vista, un puntito rojo con el toldo blanco y números gigantes en toldo y puertas, el niño se sintió volar. Me pasó a no más de 10 metros y a no menos de 250 km/h. Aun así, todavía hoy, a 63 años de distancia, puedo revivir el ronco rugido del V8 del Lincoln y el casco del piloto con las correas al aire.

Ese Lincoln ganó PRIMER LUGAR en la categoría de +3500cc y rebasaba muerto de risa a Ferraris y Porsches (todavía existe la filmación en los desiertos de Chihuahua desde una avioneta). Ese, ese fue el primer auto que hizo saltar mi corazón con pasión hacia el acero y la gasolina.

Hoy ha vuelto, con 400 hp (el de la Carrera tenía 240 y así ganó la Copa) y el mismo aplomo al piso que yo vi, con mis propios ojos, a los 10 años. El Continental 2018 es galaxias más avanzado, por supuesto; pero la pasión y emoción es la misma. Los latidos del corazón son idénticos.

Lo manejé a través del desierto sudcaliforniano, apenas un atisbo, durante el evento de lanzamiento a la prensa. Aquí pueden ver el video del evento:

Al público será lanzado en septiembre y es tan selecto que estiman vender no más de 50. Seguro serán muchos más, porque ha de haber muchos otros que fueron niños en 1954 y vieron ese Lincoln rojo pasar, convirtiéndose en el emblema, el himno, de quienes somos apasionados de los autos.

Hoy ya no somos niños y el Continental 2018 ya no es para ellos, sino para los adultos que lo fueron y que su vida se coronó con éxitos, porque a casi 1.3 millones no es para cuaquiera, ni para muchos.

Y tal vez ahí radica su encanto. Como cuando lo vi, entrando con estruendo a la CDMX adelante de Porsches y Ferraris, Cadillacs y otros que inútilmente lo perseguían; a esos no los guardé en la memoria.

Este coche, el Lincoln, es el que se me quedó en el pecho para siempre.

Gabriel Novaro

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