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Buick Encore: No solo las grandes emocionan

Al hablar de Buick, aquellos que ya peinamos canas (o bueno, mejor aún, todavía tenemos pelos) rememoramos a una gran marca americana que se destacaba por el lujo y confort.

Así sucedió durante años y modelos, aunque para muchos el problema principal con el que pecó la marca de General Motors Company fue de no actualizarse tan rápido como el mercado lo demandaba y perder terreno frente a la competencia, que no solo ofrecía diseños más modernos sino precios más accesibles.

El segmento de los SUV compactos, Crossovers (o como nos gusta decir, camionetitas chicas) es bastante amplio y por ende reñido en donde suceden dos fenómenos bastante interesantes; la base de venta se ha ido ampliando, es decir, la parte de mercado que ocupaban (y se distribuían entre todos) creció de tal forma que muchas familias nuevas o jóvenes han preferido optar por un vehículo de estas características antes que por un auto más grande que cumpla las mismas necesidades de espacio.

Pero claro, un auto más grande implica un costo mayor, no solo a la hora de comprarlo sino también de mantenerlo, ya sea en servicios como en consumo de gasolina y es ahí donde entran las camionetitas chicas.

Porque te ofrecen sin problemas cubrir el problema del espacio para transportar cuanta cosa te imagines, son benévolas para el uso en ciudad, cómodas para carretera y, sobre todo, no tienes que visitar tan seguido la gasolinera.

Regresando al segundo fenómeno del segmento es de los que más ha crecido en los últimos tiempos y eso lleva a que el comprador literal tenga un amplio abanico de opciones y pueda optar no solo por la que tenga más gadgets (eso serán los que no leen M/V y se dejan apantallar por luces y espejitos de colores) y los que buscarán lo mejor por su dinero, es decir, seguridad, confort y rendimiento.

Recapitulemos a título de ejemplo: el segmento por así decirlo era de un 10 % que se repartía entre cinco modelos, ahora estamos hablando de un 25 % a repartirse entre ocho modelos.

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Entonces no se genera esa “canibalización” (sí, este término se lo inventó nuestro uruguayo), de robarse los clientes de una armadora a la otra ya que, al seguir creciendo, la lucha por captar al nuevo cliente es menos feroz.

Quizás por esta gran demanda y clientela casi asegurada fue que demoró tanto en actualizarse un modelo como la Encore, que desde 2013 está presente en nuestro país y sus usuarios muy satisfechos se negaron a moverse y bajar de estatus hacia otro vehículo de la competencia hasta que llegara esta renovada versión.

Este éxito no son simples palabras de alguien de Marketing, es un hecho (y lo constatamos en las agencias en donde fuimos a preguntar) que la Encore es el modelo más solicitado para comprar y, sin duda, lo convierte en uno de los más triunfantes.

Los números son nuestros amigos y no mienten: el 40 % de las ventas totales de Buick son de la Encore y han representado para la marca un crecimiento de más del 10 % a nivel global.

Pero ya basta de cháchara, vayamos a lo que importa, a que les contemos nosotros los que hemos sido privilegiados con manejarla, qué es lo que la hace tan especial.

Dicen por ahí que de la vista nace el amor y aquí no nos encontramos con la excepción, desde fuera se ve refinada y con buena silueta porque nadie dijo que un vehículo practico tenía que verse aburrido y es por ahí en donde han ido ganando terreno, como decíamos antes, frente al segmento joven (30´s … ejem, si esa edad es joven, ya que es la de nuestro Director de Pruebas. Y de la edad de Herr Editor mejor ni hablamos).

Salvando las distancias, vemos a la Encore como la versión de bolsillo de la Enclave, destinada sin duda a otro tipo de público y es por eso que en este tipo de cosas ya comienza a destacar en el segmento, ya que se ve y tiene cosas premium (no de lujo porque nos iríamos a otro precio, pero tampoco está básica).

Consigues mucho por tu dinero pero, claro, no es poco el monto que vas a pagar y puedes legítimamente decir que algunos otros modelos ofrecen más espacio a los pasajeros de clase turista (los de atrás) o que permiten una mayor cantidad de carga y hasta que corren más. Pero a qué costo y no nos referimos a términos económicos sino a cosas como la seguridad del habitáculo, garantía o hasta los acabados y materiales empleados.

Sé sincero y piensa cuáles son tus necesidades reales y qué cantidad de tiempo te la pasarás corriendo y cuánto estacionado en las interminables filas de tráfico que te tocan recorrer a diario. Ahora, si eres soltero o recién casado, el espacio trasero será ocasional para algún familiar o amigo y pues ahora sí que nos perdonen, pero se amuelan por ir de “gorra”.

En el apartado de consumo y motor hay dos vertientes que corren como en el río Amazonas, donde van paralelas pero no se mezclan. Para parte del equipo de pruebas hubiera sido ideal mantener el 4 cilindros, pero darle un twist un poco más picante y mejorar las cifras de torque y HP’s. Para el Charrúa que en otras ocasiones es el primero en quejarse, está bien porque no hay que ver realmente el motor y potencia como un tema aislado sino en el todo y lo que más importa es cómo se comporta la Encore.

No cabe duda de que si vas cargando “madre y media” y con cinco pasajeros, vas a ir forzando el motor y será menos económico y seguro te pasarán varios por la carretera sin mucho esfuerzo. Sin embargo, esa situación no debería ser más que una ocasional, porque si aun sabiendo tus necesidades compras algo así, pues ni cómo ayudarte compadre.

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Que al acelerar te pegues al asiento no es la cualidad principal por la que vas a comprar una Encore y teniendo claro lo que ocupan los usuarios de este modelo, es fácil entender como sin esfuerzo alguno va llenando de “palomitas” las distintas casillas.

El manejo es algo que impresiona porque está bien plantada y la dirección responde razonablemente rápido a altas velocidades y transmite mucho al conductor; ya en maniobras de estacionamiento o tráfico, su giro es apenas por encima de las dos vueltas, lo que la hace muy cómoda y práctica en el día a día.

Claro, no está pensada para ir bajando tiempos en la México – Cuernavaca (una de nuestras pistas de pruebas), pero lo hace de una forma muy decorosa y, lo más importante, brinda mucha confianza al conductor.

Su uso en ciudad también es de destacar, ya que a pesar de las imperfecciones de las mismas no se pierde “ride quality”, dirían los gringos, que no es otra cosa que confort al andar. Pero se agradece aún más la insonoridad del habitáculo y la falta de sonidos plásticos o metálicos de otros modelos que parece que se nos va a desarmar el auto a mitad del empedrado. Eso, mis amigos, es calidad de ensamblaje y materiales.

Tal cual lo mencionamos, el motor es un 4 cilindros, de 1.4 litros turbo cargado que genera 138 caballos de fuerza y 148 libras pie de torque.

La relación de peso potencia está ahí, justito 10 kg por cada caballo de fuerza y es que la Buick apenas pesa menos de 1,500 kg, por eso la sentimos ágil y responsiva no necesitando más potencia como pudiéramos pensar.

Tiene un buen despegue de motor y su caja de cambios de 6 relaciones es no solo eficiente, sino que logra trasladar toda la potencia en forma rápida y con una relación tan buena que puedes ir a más de 120 km/h y todavía te sobran dos cambios más.

No todo es potencia y aunque sin duda esos 138 HP pueden sentirse pocos (y no decimos que no lo sean) el trabajo lo logra hacer fácilmente, porque el andar es silencioso y, sobre todo, lo que más nos impresiona es el manejo, donde sin duda se lleva de calle a varias de sus “competidoras”.

Si bien su consumo no es malo, quizás esperábamos algo más, considerando que era “pequeño”. Es eso o, bueno, debemos comenzar a mesurar nuestro pie derecho.

El consumo mixto, al final de nuestra prueba fue de 6.6 litros cada 100 km (o 15 kilómetros cada litro); creemos quizás que el 90 % de los usuarios pueden obtener un mejor rendimiento.

Parte de este buen “andar” y estabilidad a altas velocidades se lo debe a una corta distancia entre ejes y también a una buena preparación en su suspensión que, como no podía ser de otra manera, en la parte delantera es de cartuchos isométricos con estabilizadora  y trasera con una barra curva de torsión –para brindar marcha suave- con platos planos en los extremos, para que se asiente sin acostarse demasiado.

Si le sumamos el sistema “StabiliTrak”, que no es otra cosa que un programa electrónico de estabilidad que actúa en conjunto con los frenos ABS y controles de estabilidad, brinda al conductor la posibilidad de mantener el control del vehículo durante circunstancias donde hay baja tracción debido a lodo, hielo, agua o superficies desparejas que lleven a perder el dominio del auto.

De igual manera actúa manteniendo la dirección del vehículo en el caso de cambio de carriles por emergencias o para evitar obstáculos, evitando que se pierda el control del auto y disminuyendo la posibilidad de colisiones.

Y en el caso de que la computadora determine que el vehículo está fuera de control, actuará sobre el motor o frenos para garantizar que se mantenga sobre el carril por el que va circulando (por ejemplo, al perder el control en la mitad de una curva, buscará corregir de tal forma que el vehículo se mantenga en la misma trayectoria).

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Con todo esto su manejo, al ser tan predecible y firme, invita a ir siempre rápido y buscando el límite. Si no, pregúntenle al Director de Pruebas que muy confiado de lo que traía salió tarde a su cita en el SAT y ahí lo vieron “carreteando” (término aeronáutico en el que el avión va por la pista rodando previo al despegue) por el segundo piso en dirección al sur, surcando las curvas sin mayores problemas y al llegar a tiempo, hasta se jactó “¡y hasta me dio un buen consumo, eh!”.

En cuanto a seguridad, además de contar con el conocido sistema “On Star”, viene con todos los sistemas pasivos electrónicos que esperaríamos de un auto de esta gama y en temas de bolsas de aire cuenta con seis: dos frontales para conductor y pasajero, dos laterales y dos de techo. Lo más impresionante es que cuenta con un sensor de volcaduras que permite detonar en forma anticipada las bolsas de techo para preservar la integridad física de sus ocupantes. Nada mal, ¿no?

El Insurance Institute for Highway Safety o “IIHS” que es quien realiza pruebas de seguridad de los modelos en Estados Unidos, otorgó la calificación de “Buena” a la Encore en sus pruebas, el máximo en su escalafón, algo que no toda la competencia puede presumir, 5 estrellas no todos alcanzan.

¿Qué la diferencia de su competencia? Muchos detalles que, si bien no la hacen ser un auto de lujo como presumiríamos, la deja al nivel de auto premium porque sin duda supera lo de uno “base”.

Sabemos que está en el ADN de Buick tener cromados al por mayor; en el caso de la Encore le quitaron varios y dejan que otros detalles acompañen en el color del chasis o en negro. Pero dejaron alguno que otro cromado, que siendo sinceros, si bien no desencajan, no nos gustan, pero sabemos que hay mercado para todos (un claro ejemplo son los rines).

Se nos hace raro que no traiga algunas cosas como espejos eléctricos plegables (pero sí calefaccionados o con sensor de punto ciego) o una escotilla que se abra o cierre de forma eléctrica. ¿Por qué dejar el ajuste del asiento del acompañante en forma manual y no eléctrico como el del conductor? Sabemos que es el mercado quien manda y por eso en temas como el Info entretenimiento no se escatima al incluirle pantallas grandes táctiles etc., pero hay otras cosas que también suman y más cuando reiteramos que para nosotros la Encore es un vehículo Premium.

Por menos de medio millón puedes acceder a la versión más equipada ($456.300 de lista y $423.200 de contado) o a la de entrada (CX Leatherette) por $418.800 o $388.400 si rompes la alcancía.

Eso, sin contar si haces uso de los planes de financiamiento o arrendamiento que GMC Financial de México ofrece y que, aunque parezca mentira, la falta de cultura financiera hace que no todos los aprovechen. Pero eso ya será tema de otro artículo aparte.

Lo bueno es que para todos los modelos 2017 hay un beneficio sin distinción de dos años o 24 mil km de servicios incluidos (lo que pase primero) así que te puedes olvidar por un tiempo del mantenimiento.

Ahora solo resta que tú te animes a ir a hacer una prueba de manejo y nos cuentes qué tal, si te “cantamos la justa” o no -como dicen allá en el Río de la Plata- es decir, si te estamos contando la puritita verdad.

NBP

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About Nicolás Bachechi Pavone (61 Articles)
Director de Pruebas - Revista Motor y Volante.