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Volvo S90: Cuando te gustan las alemanas, pero una sueca te hace ojitos…

Tuvimos oportunidad de acceder a uno de los últimos modelos presentados por Volvo y que viene a ocupar el lugar del que fuera su buque insignia -el S80- y como se podrán imaginar no es un simple maquillaje lo que nos traen, sino un nuevo auto por donde se lo vea.

La marca, ya ha ido poco a poco, encargándose de actualizar sus modelos para que no solo sigan viéndose modernos y acompañando los requisitos mundanos sino también acorde a las exigencias de emisiones y consumo; y bueno también hay novedades en los sistemas de seguridad y de asistencias al conductor, aunque en ese aspecto todos sabemos que siempre han sido pioneros.

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A partir de 2016 la producción mundial del S90 para el mundo será trasladada a la planta de Volvo en China (de donde es su dueña Geely) y más allá de costos y demás factores que puedan presentarse como argumentos es que ese modelo es de los más vendidos en el país y no hay mejor argumento que ese para moverla (considerando que son algunos milloncitos de amigos “amarillos”); por suerte para nosotros este todavía lo armo una güera (su VIN es YV, si no debería ser LA o L0).

El motor ya vimos de lo que es capaz sobre la XC90 (que no es lo único que ha permeado hacia sus hermanos), así que más o menos sabíamos qué esperar en cuanto a desempeño, no obstante, como siempre decimos una cosa es en papel y otra tras el volante. Al incauto, ingenuo o ignorante puede sorprender de lo que es capaz este “pequeño” motor 4 cilindros de apenas dos litros de desplazamiento; pero eso lo veremos más adelante.

Acusados de hacer autos aburridos, simples y que realmente no transmiten nada, los suecos han tenido que hacer oídos sordos y continuar trabajando… y realmente lo hicieron muy bien para no seguir “tendencias” y enfocarse en hacer de cada modelo presentado algo innovador.

En el caso del S90, impone mucha presencia su exterior; Volvo –como todos los suecos- siempre han estado cercanos al mar, patrocinan eventos de yates y todo eso. Por ello nos nace señalar que este auto ofrece  una envergadura enorme  -en sentido figurado, ya que envergadura en términos náuticos se refiere solamente el “ancho” y aquí hablamos también de eslora –la longitud- y de calado –su aplomo- con un diseño elegante, sobrio y refinado.
Sin duda, un auto para patrón, para un verdadero capitán.

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Este tipo de modelos generan en nuestro Director de Pruebas la disyuntiva moral porque te ponen en el limbo entre ser conducidos o que te lleven mientras disfrutas de las plazas traseras, cualquiera sea el caso lo disfrutarás (y otro tanto tu chofer).

Y por otro lado, Volvo también toca el corazón de Herr Editor por dos razones: un S122 1961 (Amazon) fue su primer coche y años después, una GL245 –el célebre Olaf que todos nuestros lectores conocieron- fue nuestra nave abanderada cuando nació esta revista.

Y lo hizo muy bien pues tenían que demostrar  -coche y revista- que eran neutrales al prometer hacer pruebas y juicios de autos de todas las marcas. Y Volvo no existía entonces en nuestro país. O sea, neutral, como su patria escandinava.

Volvamos –Volvomos, jeje- al S90.
Lo que más nos asombró fue el interior por su amplitud y comodidad como también por la calidad de sus materiales, acabados y ensamble. Metales pulidos suaves al tacto, cuero de primer nivel por donde busques y una madera que hasta se nos antoja para nuestra oficina.

Sin duda se esforzaron en el diseño interior y lograron conjugar cosas simples y básicas como estos tres materiales antes mencionados y naturalmente insertaron una pantalla táctil del tamaño de la Tablet de la manzana.

consola central y palanca a detalle

Nuestro S90 ideal no traía interiores claros por varios motivos, siendo el principal que se ensucia tan rápido como niño en jardín; esta unidad con menos de 7 mil kilómetros se ve en algunos lados muy feo, quizás ha sufrido el uso rudo, pero en un auto tan caro no es tan agradable ver detalles estéticos que parece no te lavaras las manos.

Hablando de la Tablet, como siempre decimos es todo un tema en lo que te acostumbras y que tanto te distraes al volante en lo que aprendes lo bueno de esta es que es muy intuitiva, de botones grandes y sobre todo rápida en los comandos ya que a veces hemos visto con otras marcas que eso falla le picas y no responde tomándote el doble de tiempo y el doble de distracción.

Enlistar la cantidad de cosas que puedes elegir desde ahí sería ocupar un espacio que preferimos dedicarlo a otra cosa, mejor lean en la página de Volvo qué tánto trae, pero para que se den una idea del equipamiento y funcionalidad pueden hasta elegir mover el asiento del acompañante (para que sirve, aun es un misterio, pero saber que puedes hacerlo está padre, ¿no?).

Desde esa misma pantalla y con los controles del volante podrás elegir parte de los programas inteligentes “Pilot Assist” del S90 para ayudarte a mantener en el carril (siempre que esté pintado), poner las luces altas automáticamente, control de crucero adaptable, estacionarte solo, detección de objetos y hasta frenado automático en caso de que no lo hagas tú; entre otras tantas cosas.

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Además de la promesa de que para 2020 nadie que sufra un accidente en un Volvo fallecerá, parece ser que también piensan en los demás porque hasta traen una bolsa para peatones que se desplegará y cubrirá el parabrisas evitando lesiones mayores.

La insonorización del habitáculo es excepcional, de hecho, hasta la ausencia del ruido que hacen los vidrios al subirse, el motor es silencioso y el sonido de la puerta al cerrarse peculiarmente agradable (no tan icónico como el de los Porsche viejitos); pero habla de calidad que en todo emana, tánto que empalaga y que seguro al resto de sus colegas de segmento les caerá mal.

¿Por qué decimos que se les va a atragantar el S90? Es que sólo se ofrece en dos versiones y literalmente trae de todo, muy poca cosa para elegir y si tu fueras a replicar la cantidad de elementos que trae este carro en otro, tendrías que dejar un riñón, ahí es donde como dijimos antes la marca sueca se separa del resto.

Hablando de separarse, en algo que sigue la tendencia es en el “downsizing” de los motores, es algo que toda la industria está haciendo y no porque quieran sino porque así están siendo “obligados” a ser más eficientes en consumo y contaminación mientras por otra parte se les “exige” más potencia, son dos carreras que parecen no tener fin.

Este modelo lo mueve un “motorcito” que nada más y nada menos es turbo y supercargado, más de uno cuando le dijimos eso puso sus “ojos como huevo duro” es decir no entendía nada y hasta nos dijeron que no existía.

¿Por qué?, ¡ahorita se lo explicamos!

En la lucha que explicamos tienen las armadoras por contaminar menos, gastar menos deben de compensar del otro lado de la balanza para poder seguir desplazando la masa de los autos y también mantenerse al nivel de potencia de sus competidores porque, aunque no lo crean hay gente que compra dependiendo de los HP’s.

Entonces este sistema dual de propulsión inducida lo que hace es que el supercargador comienza a trabajar en el régimen bajo de RPM hasta las 3500 (que es donde usualmente los motores turbo sufren del lag o retraso) y permiten que el conductor tenga una respuesta bastante inmediata y una vez que ya se “inflo” el turbo (o tiene los PSI en rango de operación) comienza a jalar y “voilá” al pisarle tenemos 320 caballitos de poder bajo el pie derecho y unos enérgicos 400 nm de torque.

Su consumo es bastante respetable, y fue de las pocas veces que estuvimos bastante cerca de las cifras “oficiales” indican un consumo promedio igual o menor a 7 litros cada 100 kilómetros.

Las nuestras fueron de 9.3 kms. por litro en ciudad (10.75 lts. cada 100 kms.) y 13.1 kms por litro en carretera (7.63 lts. cada 100 kms.), si no nos fallan las matemáticas un promedio de 11.2 kms por litro ú 8.93 litros cada 100 kms.

Tiene una caja de ocho velocidades que está bien, así a secas no es lenta pero tampoco es rápida; creemos que es lo que menos  luce del carro; parece de a ratos no entender que está sucediendo y estira el cambio cuando en realidad debería de subir una marcha o demora mucho en hacer el rebaje de velocidad; quizás donde se note menos es en el modo “ECO”.

El modo deportivo, mejora un poco la sensación del pedal, pero donde realmente se siente, la diferencia es en el volante que se vuelve un poco más rígido -sin perder precisión, pero demandando mucho menos esfuerzo del conductor- para realizar las correcciones necesarias (o esquivar baches), algo que también es ayudado por la suspensión que se vuelve un tanto más rígida. El pedal de freno es firme y no tiene por asi decirlo “recorrido muerto”, es tan preciso como presión le ejerzas. Esta vez nos la llevamos leve y no lo sometimos a un esfuerzo de fatiga.

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La tarea de no meterse en un cráter es titánica y eso ni los modos inteligentes que trae son capaces de evitar, pero es todo un tema cuando traes rines de 21 pulgadas (245/35); lo bueno y sumamente práctico es que en el peor de los casos trae su refacción de 18 pulgadas. Aunque como averiguamos en la agencia, sí puedes pedirlo con rin 18 y evitarte varios dolores de cabeza.

No se siente deportivo en su manejo, pero tampoco lo hace mal y para el tamaño que tiene siquiera se siente “lancheo” en las curvas; cierto es que mucho le ayuda a esta versión ser tracción integral, aunque realmente para México es algo innecesario porque nunca lo ocuparás como en otros países con nieve, pero te permite ir un poco más al límite y claro que canaliza mejor todo el torque para que te pegue a los cómodos asientos.

La verdad no nos afecta que no sea una saeta de plata, con lo cómodo que viajas y escuchando las óperas que le gustan a Herr Editor en un sistema de sonido de primer mundo (Bowers & Wilkins) no tendrás apuro alguno en llegar a tu casa y hasta disfrutaras estar en el tráfico.

En cuanto a la capacidad de carga de la cajuela es tan grande que nos animamos a decir que iguala o supera a la de algunas camionetas. Sin duda podrás llevar cuanta tarugada quieras y hasta te sobrará espacio.

Tiene cosas prácticas como la opción de cerrar y bloquear el carro al usar la cajuela, un muy bonito espejo cromático sin bordes, pero de repente te topas con que el ajuste de la columna de la dirección es manual, parece como si se les hubiera olvidado ese detalle; ¡increíble!

Uno de los principales problemas que deberá de enfrentar (si es que aún no lo ha hecho) Volvo México, es mejorar la calidad de Postventas que ha sido su talón de Aquiles; eso puede alejar un poco a los potenciales compradores cuando ir a una agencia a servicios se asemeja a un viacrucis.

La frase “Volvo for Life”, que otrora fuera mencionada por algunos con tintes negativos, después de esta renovación, toma otro sentido y más con el S90; ahora sí dan ganas de quedártelo para toda la vida.

Respecto a la competencia somos sinceros y les contamos que la marca de los cuatro aros nos dio el avión diciendo “tenemos una capacidad muy limitada y nos es imposible incluir a todos los medios para las pruebas” así que háganle como puedan; la estrella quedó que nos llamaría, por suerte ya tomamos asiento y la de las tres letras apenas presentó nuevo modelo y seguro hay una larga fila de espera. Así que por ahora, en esta categoría, nuestro veredicto se queda en Suecia y que nos perdonen las “Helgas”, porque las referencias que tenemos son de los modelos viejos y a esos este nuevo S90 se los lleva de calle ¡sin problema!

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Para ser justos deberíamos también de incluir a los anglosajones y “güeros” del norte esperamos en breve completar la comparativa.

Como en todas las cosas de la vida, la parte “mala” de esta historia es que su precio de inicio es caro y la versión que probamos es aún más cara.

Prepárate para donar hasta sangre si te quieres dar este gusto (que lo vale), porque mínimo deberás desembolsar mínimo un millón de pesos.

NBP

 

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About Nicolás Bachechi Pavone (61 Articles)
Director de Pruebas - Revista Motor y Volante.