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Colega Invitado: Sergio Oliveira

Sergio Oliveira es toda una figura entre los medios especializados mexicanos.
Con su enorme sonrisa (se la trajo desde su natal Brasil para conquistar a una tapatía que lo tiene todavía sonriente en Guadalajara) él comenzó su carrera automovilística como periodista, oficio mucho más riesgoso que el de piloto, aunque lo incluye.

Comenzó a trabajar en algunos diarios de Guadalajara y en un par de ellos colaboró con Motor y Volante que, a la sazón, les editaba sus suplementos de autos.
Los diarios acudían a esta revista, porque en esos años nadie más escribía de autos.
Y Sergio miraba.

Oliveira aprendió muy rápido y muy bien, al grado que hoy es una de las autoridades más reconocidas en este tema en todo el país.
Porque sabe y porque dice la verdad.     

Por ello, nos honra reproducir la más reciente edición de su célebre “Motor de Arranque” con el que -cada tanto en tanto- se da a sí mismo un poco de tiempo para observar, pensar y escribir a todo lo largo de su ancha sonrisa. Bienvenido a ésta que es tu casa, Sergio.

¿Mañana seguiremos con el Jetta en la cabeza?

 

El amor del mexicano por el Volkswagen Jetta me quedó claro en 1998 en la Ciudad de México. Se realizaba entonces la Auto Expo Mundial, un salón de automóviles que posiblemente haya sido el más completo de las últimas dos décadas en el país. En el primer piso se exhibía un McLaren F1, uno de los mejores, más rápidos y emblemáticos automóviles de toda la historia. A su lado, dos o tres personas lo miraban casi con desgano. Un piso abajo, sin embargo, se presentaba la cuarta y hasta hoy más exitosa generación del Jetta. Y era absolutamente imposible acercarse para una foto debido a la cantidad de gente que lo rodeaba, lo quería ver, tocar, subirse a él. Hoy en su sexta generación, el Jetta aún es el sexto auto más vendido del país, lo que es más notable aún cuando se observa que es más costoso que ocho de los demás vehículos mejor comercializados, quedando por debajo en precio solo de la Nissan X-Trail, que queda en el décimo lugar en ventas. ¿Seguirá así en el futuro? Me parece poco probable.

El romance empezó en 1981, cuando el Golf sedán, conocido como Jetta en Norteamérica y Atlantic en México, comenzó a venderse. El sedán germano era la alternativa perfecta para un mercado mucho más afín a los sedanes que a los hatchback, como el más que exitoso Golf, entonces llamado Caribe en suelo azteca. Porque solo Renault y Volkswagen ofrecían productos de corte europeo en un México aún ampliamente dominado por marcas estadounidenses.

La segunda generación fortaleció la imagen de un auto amplio, de buen manejo, confiable y bonito. La tercera mantuvo esas virtudes y en ambas, ya muchos soñaban con un día tener en su cochera un Jetta Carat, la más elegante versión del compacto alemán.

Fue con la cuarta generación que el romance se transformó en amor e hizo verdad lo que decía el magnífico “slogan” publicitario de la época: “Todo mundo tiene un Jetta. Al menos en la cabeza”.

¿No hay quinto malo?

En la quinta generación comenzaron los problemas. La evolución del Jetta lo hacía mayor, más poderoso, con acabados de gran nivel y, obviamente, más costoso. El cambio era un riesgo que VW México no podía correr. Entonces se decidió mantener la cuarta generación y lanzar el nuevo Jetta, pero nombrado Bora. Todos muy contentos, todo muy bien, hasta que en 2010 Alemania dijo basta. Solo podía haber un Jetta y éste era el grande, aquí llamado Bora. Fue cuando el rediseño del auto volvió a ser llamado Jetta y el de cuarta generación pasó a ser llamada Clásico.

Ese cambio de mitad de vida del Jetta coincidió con un momento en que el Grupo VW decidió ahorrar en sus costos de producción. Golf y Jetta habían sido autos superiores a la gran mayoría de sus rivales, pero eran caros de producir.  Y nació un Jetta con suspensión trasera de eje de torsión; con tablero de plásticos rígidos y frenos posteriores de tambor. Todos esos detalles fueron corregidos en 2013, pero para mantener los precios del auto competitivos ante rivales cada vez más duros, hubo que sacrificar algo de seguridad en las versiones básicas, dejándolas con solo dos bolsas de aire y mantener el rápido pero sediento motor de 5 cilindros y 170 HP, incluso cuando en Estados Unidos ya se usaba el más moderno turbo de 1.8 litros y 170 HP, curiosamente producido en México. Más tarde incluso fue necesario usar el viejo y bueno motor de 2.0 litros con 115 HP para competir en la parte baja del segmento. Le ha funcionado bien a VW. Pero 2018 presenta un problema similar.

La siguiente generación del Jetta será mejor que la actual en muchos aspectos. Usará la plataforma MQB, la misma del Golf. Ya no tendrá el motor de 5 cilindros, aunque no sabemos si vendrá el nuevo 1.5 litros o se mantenga el turbo de 1.4 del Golf. Como sea, el auto será más caro que hoy. Y esto de nuevo lo alejará de las masas como pasó con el Bora.

VW lo sabe y ya prepara otro sedán, que se ubicará en tamaño entre el Vento y el Jetta y con ese siendo más costoso, pudiera ser el primer auto que comenzara a quitar al Jetta de las cabezas de los mexicanos. Pero esto solo lo sabremos ya entrados en 2018, después que el nuevo Jetta se muestre en el salón de Detroit, en enero próximo. Al menos hasta entonces, el Jetta seguirá en nuestras cabezas.

 Sergio Oliveira

 

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