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GMC ACADIA: Mucho más de lo que crees

Casi una década ha transcurrido desde que se agregó este modelo al portafolio de la marca y cuya aceptación fue inmediata; con el paso del tiempo aparecieron hermanas menores (Terrain) y mayores (como la Yukon) que intentaron quitarle protagonismo, pero sin mucho éxito.

Lo cierto es que en 2013 tuvo, de acuerdo a lo que indican los cánones de la industria su renovación, y para muchos, en 2017  se esperaba otro numerito igual, pero literalmente ésta es una totalmente nueva generación que comparte muy pocas cosas con su antecesora …y la verdad nosotros lo agradecemos muchísimo.

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El exterior ya no muestra esas salpicaderas tan anchas como hombreras de Falcons vs Patriots; de igual manera las calaveras han sido modificadas y el frente ha sido renovado siguiendo la línea de la marca con nuevo diseño de faros (más agraciados a nuestro entender) además con la última tecnología en iluminación, que resultaba una gran carencia de su antecesora.

Por lo pronto la pusieron a dieta y lograron que adelgazara casi 320 kilogramos, que se notan tanto en el manejo de diario, así como en carretera.

Este nuevo peso le es favorable a una mejor eficiencia en el consumo de gasolina, vaya si es relevante, durante el tiempo que la usamos el consumo combinado de carretera y ciudad fue de 10.8 kms. por cada litro! (9.26 litros cada 100 kms.).

En carretera yendo constante a 120 km/h no es de extrañar un rendimiento de 12,5 kms. por cada litro (8 litros cada 100 kms). Por encima de esa velocidad aumenta un poco el consumo pero nada descabellado, lo que la vuelve ideal para ir corriéndola sin sentir culpa cada vez que vemos una gasolinera.

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Con esta nueva figura de la Acadia era de esperarse que cambiara su guardarropa, así que también se vio reducida en su talla exterior, casi imperceptible para muchos, pero sin duda hace mucho más llevadera la vida diaria al estacionarse en lugares reducidos o maniobrar por la ciudad; quien dijo que el tamaño no importa, aquí la regó, porque ¡con 10 centímetros menos la nueva Acadia hace menuda diferencia!

¿Y por qué lo decimos? Es que en nuestras oficias de chilangolandia cuentan con una 2008 que ya casi va para los 100 mil kilómetros y no ha dado casi lata; pero todos se quejan a la hora de estacionarla (y ni les digo de llenarle el tanque); y cuando el sol está en su punto más alto, las ventilas del aire acondicionado que son cromadas te dejan como Stevie Wonder; un tema de diseño que no sabemos cómo se les escapó pero es muy molesto.

Hoy el interior no solo se ve moderno, sino que mejoró en un 100% la calidad de sus materiales, plásticos y cueros. Son suaves al tacto, el reborde de metal ya es cepillado y no produce ningún molesto brillo, hasta las incrustaciones de madera nos gustaron. 

El tablero ya es digital al centro y permite acceder a distinta información desde los comandos en el volante, a los costados contamos todavía con agujas análogas. Esto provoca reacciones encontradas entre los tradicionalistas y los “mothernos”.

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En esta reducción de talla, con 17 centímetros menos de distancia entre ejes y casi 20 menos de largo, ni se les cruce por la mente que estas reducciones comprometen de alguna forma su manejo -o peor aún ven- sacrificado el confort interior.

Las opciones para ubicar pasajeros ahora se reducen a un máximo de siete y no ocho como antes, contando con una segunda fila de asientos individuales (tipo capitán) y una tercera que sigue siendo para dos personas.

Debido a las posibilidades de ajustar la distancia y respaldo de la segunda fila, la tercera ahora si puede albergar sin problemas a un adulto; cosa que la generación anterior era poco cómodo, no solo acceder / salir sino pasar mucho rato ahí.

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Es justo decir que con todas las filas de asientos ocupadas la capacidad de carga se ve reducida y con los techos panorámicos imposibilitada la opción de sujetar algo ahí. Así que adviértanles a sus pasajeros que empaquen solo lo necesario. En la generación previa, sin ver para atrás puedes aún acomodar el equipaje de hasta ocho.

En esta nueva generación todos viajan cómodos y si no hay necesidad de usar la tercera fila, la capacidad de carga se ve aumentada; la segunda fila es tan amplia como la sala de tu casa con enchufe de pared y hasta más porque la versión de prueba (Denali) traía hasta calefaccionados los asientos traseros, agradecemos que cada día se enfoquen un poco más en el confort de los pasajeros de clase turista (o sea, los de atrás, jeje).

Era de esperarse que la relación peso potencia se viera mejorada y al final de cuentas todo suma porque se siente vigorosa al manejarla, y aún cargada no pierde el dinamismo y como hemos dicho al ser menor el peso a mover se torna más económica en el uso diario.

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Cuenta con los accesorios y gadgets de rigor que uno espera en el segmento y principalmente de un vehículo americano, pantalla de 8 pulgadas, apertura de cajuela sin manos (y por dentro para regular qué tanto se abre), wifi (aunque no supimos activarlo), cámaras de reversa, delantera y laterales que dan vista 360, sensores de punto ciego y de estacionamiento, conectividad con lo que se les ocurra y muchas, muchas cosas más que seguro nos olvidamos pero para eso están las fichas técnicas.

También viene integrado el sistema OnStar que por ahora es único y exclusivo de la marca en el país y que con solo apretar un botón localizado en el espejo retrovisor podemos obtener asistencia en caso de emergencias o hasta de navegación; nos llamó la atención pero por vergüenza no quisimos probarlo.

Como ya saben, no somos de medir lo bueno o malo de un carro por los accesorios que trae, pero en este caso vamos a tener que hacer el orgullo aparte y decir que los nuevos sistemas con los que equiparon a la Acadia son un verdadero placer para quien conduce y más en carretera durante varias horas.

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Para el piloto y copiloto contamos con asientos 100% eléctricos con varios ajustes, asientos ventilados y calefaccionados y si viven en Toluca (nuestro pésame, jeje) hasta pueden calentar el volante. La columna de la dirección se ajusta en forma eléctrica en profundidad y altura. Y si te toca compartirla puedes ajustar hasta dos memorias de asientos y evitar cada vez que te subes acomodar otra vez hasta los espejos.

Lo destacable realmente es la conjunción de elementos tecnológicos que hacen el viaje más agradable y va desde una cabina totalmente aislada de cualquier ruido, hasta los más complejos sistemas de alerta al conductor utilizando cámaras, radares y sensores ultrasónicos que están constantemente en forma activa monitoreando qué pasa a nuestro alrededor ya sea vayamos a 160 km/h o a 10 km/h.

Estos elementos avanzados quizás muchos no lo esperarían en un vehículo de este tipo y menos con un precio menor a 800 mil pesos ($749,900 para ser exactos si pagas de contado).

Además de alertar al conductor por objetos en los puntos ciegos laterales, también utiliza el asiento mediante pequeñas vibraciones para llamar la atención sobre objetos adelante y atrás a la hora de estacionarse o estar maniobrando.

Elije la “nalga” que hará vibrar en función de donde esté el potencial peligro (al principio nos espantamos) pero después nos acostumbramos y hasta le agarramos el gustirrín a la súbita sobada.

 Detecta peatones y despliega en el tablero un símbolo, y éste varia de color en virtud de la distancia y si nota que el conductor no reacciona y el peatón está en la trayectoria aplica los frenos para evitar embestirlo.

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De igual manera este sistema de medición de distancia, funciona para el control activo de velocidad crucero, en donde podemos elegir la velocidad deseada, pero al detectar un vehículo adelante disminuye nuestra velocidad para mantener una distancia especifica (hay tres tipos, cercana, mediana y lejana) y al cambiar de carril vuelve a retomar la velocidad crucero elegida.

Acompañando los anteriores está el selector de mantenimiento de carril que también ayuda a que no nos estemos moviendo, generando una fuerza suficiente para ir descansando los brazos y que si no usamos las direccionales al cambiarnos de carril nos volverá a vibrar la “nacha”.

Son cosas que realmente usaremos en carretera, porque las cámaras y sensores dependen de que esté bien pintada y señalizada la vialidad para funcionar, pero sin duda ayudan mucho a quienes en paseos familiares les toca la responsabilidad de manejar o incluso a quienes por temas laborales deben recorrer muchos kilómetros. Vamos hasta las luces “altas” son automáticas dependiendo de si viene o no alguien de frente las quita o pone. Esto nos recordó a los Cadillac de principios de los 50’s que tenían un “Eye Sentry” (un sensor que parecía navecita espacial) montado sobre el tablero y era el colmo del avance tecnológico ¡hace 67 años!

Hmmm, o sea ni tan nuevo.

Claro, esta automatización lleva a otras cosas no tan deseables a veces y que en cierta forma va volviendo “tontos” a las nuevas generaciones de conductores porque lo tienen todo muy fácil; pero incluso hasta en eso pensó GMC porque puso un sistema de manejo de adolescentes para controlar qué tan bien manejan y saber qué tanto han hecho (o sea, una lista de tonterías cometidas para ponerlos como camotes al regresar) mientras manejaron.

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Cuando nos referimos a este tipo de asistencias insulsas, tenemos en mente el recordatorio de revisar el asiento trasero para no dejar a nadie, en este caso niños o mascotas; por absurdo que parezca es una realidad y en USA al menos la mitad de los niños fallecidos por insolación dentro de un vehículo se debió a esto.

Ustedes dirán no tiene nada de nuevo esto, lleva años en la industria, y nuestra respuesta será que lo bueno es ver cómo han ido permeando este tipo de cosas a modelos de mayores ventas y más “comunes”. Claro no es barato, pero ya no es solo reservado para los carros Premium y sin duda valen la pena como inversión en seguridad.

Hablando de seguridad es otro tema donde tampoco defrauda ya que tiene bolsas frontales y laterales adelante, tipo cortina y de rodilla.

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Esta versión de prueba al ser el tope de gama cuenta con los siguientes modos de manejo: tracción integral (4×4), nieve, remolque, sport y el “default” que es 4×2.

El motor es el ya conocido V6 de 3.6 litros que genera 310 caballos de fuerza y 271 libras pie de torque; lo que sorprende es que GMC sigue usando una caja de velocidades de 6 relaciones y no ha optado por migrar a la tendencia de aumentar a 8; lo cierto es que en ritmo constante de velocidad en carretera nunca veremos a la Acadia por encima de las 3 mil rpm.

En otras palabras, no siempre más es mejor, y como ya vimos con el bajo consumo, quien haya tomado esa decisión (de ahorrar dos engranajes y reducir costos sin afectar el desempeño) tuvo razón.

El rodamiento es sumamente confortable y si queremos hasta algo deportivo –en lo que cabe, no exageremos- y esto es en parte al control continuo y variable del andar que constantemente está leyendo el pavimento y ajusta la dureza de la suspensión cada dos milisegundos para mantener un balance optimo entre confort y manejo.

Barras anti-roll adelante y suspensión con brazos múltiples detrás ayudan a que los rines de 20 pulgadas que albergan discos ventilados cumplan cabalmente con la tarea de curvear y frenar y en caso de requerirlo hasta el ABS entra.

La dirección es asistida en forma eléctrica que a pesar de todo no se siente tan zonza en la “comunicación” con el conductor.

Qué sí extrañamos de la vieja Acadia: el selector de velocidades lateral (pulgar) que es más práctico que el nuevo ubicado en la parte superior de la palanca. De igual forma sentimos que hace falta luz en la cajuela ya sea adentro, o en la misma tapa ya que al realizar operaciones nocturnas literalmente no se ve nada.

 El sistema de navegación es intuitivo pero complicado porque por una buena razón de seguridad no deja teclear al que va manejando, pero si es Uruguayo le entiende menos que poquito, asi que es mejor hacerlo como buen navegante antes de salir o simplemente usar otro sistema tipo espejo gracias al sistema de aplicaciones que trae.

En resumen y para que no se aburran, la mayoría de las cosas son positivas como habrán visto, apreciamos los avances que incluye, que sea más pequeña y esbelta pero con la misma potencia; además nos siga brindando un buen servicio en el día a día, sin que nos duela en el bolsillo llenarle el tanque todas las semanas.

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Una excelente visibilidad en su habitáculo, un manejo en carretera increíble , y la dirección firme y precisa respondiendo a nuestros comandos y con muy poco balanceo o “body roll” a altas velocidades, gracias a su bajo centro de gravedad -a pesar de ser una camioneta alta o (grrr) “SUV”-, hace que la Acadia este en el tope de la lista a la hora de buscar perfectas compañeras para recorrer incansables kilómetros llenos de aventuras dentro y fuera de la carretera.

Y mire que, “compañeras de vida”… son cada día más difíciles de encontrar.

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About Nicolás Bachechi Pavone (68 Articles)

Director de Pruebas – Revista Motor y Volante.

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