GMC ACADIA: Mucho más de lo que crees

Casi una década ha transcurrido desde que se agregó este modelo al portafolio de la marca y cuya aceptación fue inmediata; con el paso del tiempo aparecieron hermanas menores (Terrain) y mayores (como la Yukon) que intentaron quitarle protagonismo, pero sin mucho éxito.

Lo cierto es que en 2013 tuvo, de acuerdo a lo que indican los cánones de la industria su renovación, y para muchos, en 2017  se esperaba otro numerito igual, pero literalmente ésta es una totalmente nueva generación que comparte muy pocas cosas con su antecesora …y la verdad nosotros lo agradecemos muchísimo.

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El exterior ya no muestra esas salpicaderas tan anchas como hombreras de Falcons vs Patriots; de igual manera las calaveras han sido modificadas y el frente ha sido renovado siguiendo la línea de la marca con nuevo diseño de faros (más agraciados a nuestro entender) además con la última tecnología en iluminación, que resultaba una gran carencia de su antecesora.

Por lo pronto la pusieron a dieta y lograron que adelgazara casi 320 kilogramos, que se notan tanto en el manejo de diario, así como en carretera.

Este nuevo peso le es favorable a una mejor eficiencia en el consumo de gasolina, vaya si es relevante, durante el tiempo que la usamos el consumo combinado de carretera y ciudad fue de 10.8 kms. por cada litro! (9.26 litros cada 100 kms.).

En carretera yendo constante a 120 km/h no es de extrañar un rendimiento de 12,5 kms. por cada litro (8 litros cada 100 kms). Por encima de esa velocidad aumenta un poco el consumo pero nada descabellado, lo que la vuelve ideal para ir corriéndola sin sentir culpa cada vez que vemos una gasolinera.

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Con esta nueva figura de la Acadia era de esperarse que cambiara su guardarropa, así que también se vio reducida en su talla exterior, casi imperceptible para muchos, pero sin duda hace mucho más llevadera la vida diaria al estacionarse en lugares reducidos o maniobrar por la ciudad; quien dijo que el tamaño no importa, aquí la regó, porque ¡con 10 centímetros menos la nueva Acadia hace menuda diferencia!

¿Y por qué lo decimos? Es que en nuestras oficias de chilangolandia cuentan con una 2008 que ya casi va para los 100 mil kilómetros y no ha dado casi lata; pero todos se quejan a la hora de estacionarla (y ni les digo de llenarle el tanque); y cuando el sol está en su punto más alto, las ventilas del aire acondicionado que son cromadas te dejan como Stevie Wonder; un tema de diseño que no sabemos cómo se les escapó pero es muy molesto.

Hoy el interior no solo se ve moderno, sino que mejoró en un 100% la calidad de sus materiales, plásticos y cueros. Son suaves al tacto, el reborde de metal ya es cepillado y no produce ningún molesto brillo, hasta las incrustaciones de madera nos gustaron. 

El tablero ya es digital al centro y permite acceder a distinta información desde los comandos en el volante, a los costados contamos todavía con agujas análogas. Esto provoca reacciones encontradas entre los tradicionalistas y los “mothernos”.

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En esta reducción de talla, con 17 centímetros menos de distancia entre ejes y casi 20 menos de largo, ni se les cruce por la mente que estas reducciones comprometen de alguna forma su manejo -o peor aún ven- sacrificado el confort interior.

Las opciones para ubicar pasajeros ahora se reducen a un máximo de siete y no ocho como antes, contando con una segunda fila de asientos individuales (tipo capitán) y una tercera que sigue siendo para dos personas.

Debido a las posibilidades de ajustar la distancia y respaldo de la segunda fila, la tercera ahora si puede albergar sin problemas a un adulto; cosa que la generación anterior era poco cómodo, no solo acceder / salir sino pasar mucho rato ahí.

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Es justo decir que con todas las filas de asientos ocupadas la capacidad de carga se ve reducida y con los techos panorámicos imposibilitada la opción de sujetar algo ahí. Así que adviértanles a sus pasajeros que empaquen solo lo necesario. En la generación previa, sin ver para atrás puedes aún acomodar el equipaje de hasta ocho.

En esta nueva generación todos viajan cómodos y si no hay necesidad de usar la tercera fila, la capacidad de carga se ve aumentada; la segunda fila es tan amplia como la sala de tu casa con enchufe de pared y hasta más porque la versión de prueba (Denali) traía hasta calefaccionados los asientos traseros, agradecemos que cada día se enfoquen un poco más en el confort de los pasajeros de clase turista (o sea, los de atrás, jeje).

Era de esperarse que la relación peso potencia se viera mejorada y al final de cuentas todo suma porque se siente vigorosa al manejarla, y aún cargada no pierde el dinamismo y como hemos dicho al ser menor el peso a mover se torna más económica en el uso diario.

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Cuenta con los accesorios y gadgets de rigor que uno espera en el segmento y principalmente de un vehículo americano, pantalla de 8 pulgadas, apertura de cajuela sin manos (y por dentro para regular qué tanto se abre), wifi (aunque no supimos activarlo), cámaras de reversa, delantera y laterales que dan vista 360, sensores de punto ciego y de estacionamiento, conectividad con lo que se les ocurra y muchas, muchas cosas más que seguro nos olvidamos pero para eso están las fichas técnicas.

También viene integrado el sistema OnStar que por ahora es único y exclusivo de la marca en el país y que con solo apretar un botón localizado en el espejo retrovisor podemos obtener asistencia en caso de emergencias o hasta de navegación; nos llamó la atención pero por vergüenza no quisimos probarlo.

Como ya saben, no somos de medir lo bueno o malo de un carro por los accesorios que trae, pero en este caso vamos a tener que hacer el orgullo aparte y decir que los nuevos sistemas con los que equiparon a la Acadia son un verdadero placer para quien conduce y más en carretera durante varias horas.

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Para el piloto y copiloto contamos con asientos 100% eléctricos con varios ajustes, asientos ventilados y calefaccionados y si viven en Toluca (nuestro pésame, jeje) hasta pueden calentar el volante. La columna de la dirección se ajusta en forma eléctrica en profundidad y altura. Y si te toca compartirla puedes ajustar hasta dos memorias de asientos y evitar cada vez que te subes acomodar otra vez hasta los espejos.

Lo destacable realmente es la conjunción de elementos tecnológicos que hacen el viaje más agradable y va desde una cabina totalmente aislada de cualquier ruido, hasta los más complejos sistemas de alerta al conductor utilizando cámaras, radares y sensores ultrasónicos que están constantemente en forma activa monitoreando qué pasa a nuestro alrededor ya sea vayamos a 160 km/h o a 10 km/h.

Estos elementos avanzados quizás muchos no lo esperarían en un vehículo de este tipo y menos con un precio menor a 800 mil pesos ($749,900 para ser exactos si pagas de contado).

Además de alertar al conductor por objetos en los puntos ciegos laterales, también utiliza el asiento mediante pequeñas vibraciones para llamar la atención sobre objetos adelante y atrás a la hora de estacionarse o estar maniobrando.

Elije la “nalga” que hará vibrar en función de donde esté el potencial peligro (al principio nos espantamos) pero después nos acostumbramos y hasta le agarramos el gustirrín a la súbita sobada.

 Detecta peatones y despliega en el tablero un símbolo, y éste varia de color en virtud de la distancia y si nota que el conductor no reacciona y el peatón está en la trayectoria aplica los frenos para evitar embestirlo.

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De igual manera este sistema de medición de distancia, funciona para el control activo de velocidad crucero, en donde podemos elegir la velocidad deseada, pero al detectar un vehículo adelante disminuye nuestra velocidad para mantener una distancia especifica (hay tres tipos, cercana, mediana y lejana) y al cambiar de carril vuelve a retomar la velocidad crucero elegida.

Acompañando los anteriores está el selector de mantenimiento de carril que también ayuda a que no nos estemos moviendo, generando una fuerza suficiente para ir descansando los brazos y que si no usamos las direccionales al cambiarnos de carril nos volverá a vibrar la “nacha”.

Son cosas que realmente usaremos en carretera, porque las cámaras y sensores dependen de que esté bien pintada y señalizada la vialidad para funcionar, pero sin duda ayudan mucho a quienes en paseos familiares les toca la responsabilidad de manejar o incluso a quienes por temas laborales deben recorrer muchos kilómetros. Vamos hasta las luces “altas” son automáticas dependiendo de si viene o no alguien de frente las quita o pone. Esto nos recordó a los Cadillac de principios de los 50’s que tenían un “Eye Sentry” (un sensor que parecía navecita espacial) montado sobre el tablero y era el colmo del avance tecnológico ¡hace 67 años!

Hmmm, o sea ni tan nuevo.

Claro, esta automatización lleva a otras cosas no tan deseables a veces y que en cierta forma va volviendo “tontos” a las nuevas generaciones de conductores porque lo tienen todo muy fácil; pero incluso hasta en eso pensó GMC porque puso un sistema de manejo de adolescentes para controlar qué tan bien manejan y saber qué tanto han hecho (o sea, una lista de tonterías cometidas para ponerlos como camotes al regresar) mientras manejaron.

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Cuando nos referimos a este tipo de asistencias insulsas, tenemos en mente el recordatorio de revisar el asiento trasero para no dejar a nadie, en este caso niños o mascotas; por absurdo que parezca es una realidad y en USA al menos la mitad de los niños fallecidos por insolación dentro de un vehículo se debió a esto.

Ustedes dirán no tiene nada de nuevo esto, lleva años en la industria, y nuestra respuesta será que lo bueno es ver cómo han ido permeando este tipo de cosas a modelos de mayores ventas y más “comunes”. Claro no es barato, pero ya no es solo reservado para los carros Premium y sin duda valen la pena como inversión en seguridad.

Hablando de seguridad es otro tema donde tampoco defrauda ya que tiene bolsas frontales y laterales adelante, tipo cortina y de rodilla.

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Esta versión de prueba al ser el tope de gama cuenta con los siguientes modos de manejo: tracción integral (4×4), nieve, remolque, sport y el “default” que es 4×2.

El motor es el ya conocido V6 de 3.6 litros que genera 310 caballos de fuerza y 271 libras pie de torque; lo que sorprende es que GMC sigue usando una caja de velocidades de 6 relaciones y no ha optado por migrar a la tendencia de aumentar a 8; lo cierto es que en ritmo constante de velocidad en carretera nunca veremos a la Acadia por encima de las 3 mil rpm.

En otras palabras, no siempre más es mejor, y como ya vimos con el bajo consumo, quien haya tomado esa decisión (de ahorrar dos engranajes y reducir costos sin afectar el desempeño) tuvo razón.

El rodamiento es sumamente confortable y si queremos hasta algo deportivo –en lo que cabe, no exageremos- y esto es en parte al control continuo y variable del andar que constantemente está leyendo el pavimento y ajusta la dureza de la suspensión cada dos milisegundos para mantener un balance optimo entre confort y manejo.

Barras anti-roll adelante y suspensión con brazos múltiples detrás ayudan a que los rines de 20 pulgadas que albergan discos ventilados cumplan cabalmente con la tarea de curvear y frenar y en caso de requerirlo hasta el ABS entra.

La dirección es asistida en forma eléctrica que a pesar de todo no se siente tan zonza en la “comunicación” con el conductor.

Qué sí extrañamos de la vieja Acadia: el selector de velocidades lateral (pulgar) que es más práctico que el nuevo ubicado en la parte superior de la palanca. De igual forma sentimos que hace falta luz en la cajuela ya sea adentro, o en la misma tapa ya que al realizar operaciones nocturnas literalmente no se ve nada.

 El sistema de navegación es intuitivo pero complicado porque por una buena razón de seguridad no deja teclear al que va manejando, pero si es Uruguayo le entiende menos que poquito, asi que es mejor hacerlo como buen navegante antes de salir o simplemente usar otro sistema tipo espejo gracias al sistema de aplicaciones que trae.

En resumen y para que no se aburran, la mayoría de las cosas son positivas como habrán visto, apreciamos los avances que incluye, que sea más pequeña y esbelta pero con la misma potencia; además nos siga brindando un buen servicio en el día a día, sin que nos duela en el bolsillo llenarle el tanque todas las semanas.

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Una excelente visibilidad en su habitáculo, un manejo en carretera increíble , y la dirección firme y precisa respondiendo a nuestros comandos y con muy poco balanceo o “body roll” a altas velocidades, gracias a su bajo centro de gravedad -a pesar de ser una camioneta alta o (grrr) “SUV”-, hace que la Acadia este en el tope de la lista a la hora de buscar perfectas compañeras para recorrer incansables kilómetros llenos de aventuras dentro y fuera de la carretera.

Y mire que, “compañeras de vida”… son cada día más difíciles de encontrar.

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Ford Escape

Habiéndose presentado hace poco (noviembre 2016), tuvimos chance de poner a prueba a la renovada camioneta del óvalo azul (para los que les gustan los nombres rimbombantes, entra en la categoría de SUV Compacta o light, sí, así como si fuera una bebida cola).

Esta actualización a la que han sometido a la Escape nos trae una nueva facia con parrilla hexagonal que ha distinguido a los últimos modelos de la marca, pero no solo sirve como un “símbolo” de una época, también para hace verla “joven y deportiva”, algo que sin duda nos agrada aunque para otros tantos la vuelve parecida a otra “compañera” como la Edge.

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La renovación no se detiene ahí, ya que sus calaveras traseras tienen un nuevo diseño integrado a la cajuela que, en conjunto con unos escapes dobles, difusor de otro color y unos nuevos rines, nos hacen pensar que no estamos ante un simple “lifting” de modelo.

Como alguna vez dijimos, las actualizaciones sirven para corregir problemas en muchos casos (no en este), sino también para darle un nuevo impulso y ponerse a la par de lo que se ofrece en el mercado y si lo haces bien como Ford, hasta los terminas sepultando.

Y es que en temas de seguridad no hay para dónde hacerle, con sus siete (7) bolsas de seguridad, sistemas de ABS, ESP, EBA, EBD, monitoreo de presión de llantas, arranque en pendientes, alerta post-accidente, ustedes y los suyos irán más que cuidados (igual nos olvidamos de alguno).

Entre el techo panorámico, los rines y las luces de bi-xenón con led no podemos decir que desde lejos no llame la atención o pase desapercibida.

En equipamiento tecnológico también está bastante equipada, con sensores y cámara de reversa y el sistema de Info entretenimiento SYNC 3 en una pantalla de 8 pulgadas. El sistema, como lo hemos probado y dicho antes, es de los más rápidos y mejores en el segmento y, ya saben, pueden poner y enchufar de todo; para nosotros lo mejor es la calidad del audio y el sistema de navegación fácil de usar.

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El confort que proporcionan los asientos, así como el nivel de detalle y calidad de materiales empleados vale la pena destacarlos, ya que no los encontramos en vehículos de la categoría y creemos que es un plus para los que reparan en esto y no en cosas como desempeño, rendimiento de gas, etc. Hay de todo, pero la ESCAPE parece ser una pequeña navaja suiza porque deja contentos a los que buscan gadgets, rendimiento, potencia, confort y estilo.

Pero basta de cháchara, vamos a lo que importa: de los motores con los que se ofrece en México, fuimos agraciados con el EcoBoost de 2,0 litros turbo, que ofrece 245 caballos de fuerza y 270 libras pie de torque que realmente te pegan al asiento. Si tenemos que resumir qué nos pareció, es fácil: “nos encantó”.

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Las otras opciones son 2,5 litros naturalmente aspiradas con nada despreciables 168 caballos de fuerza y 170 libras pie de torque, que no deben cantar mal las rancheras; igual y están exactamente balanceadas entre peso y potencia.

Podría ser más económica en su consumo si no fuera por la constante tentación de pisar a fondo el acelerador, pero es justo reconocer que con un manejo de “personas civilizadas” (sea lo que sea que signifique eso), el consumo ronda los 9.7 km por litro (10,2 litros cada 100 km), y sin usar el start/stop que, como ya saben, nos cae mal.  Seguro la cifra mejoraría mucho, pero preferimos gastar más gasolina a cambiar el turbo en unos años.

Un rendimiento más que suficiente para la ciudad. Lo más impresionante es que aún siendo unos patanes con el acelerador, el consumo fue de 7.4 km por litro (13 litros cada 100 km). ¡Tómala barbón! Eso si no lo esperabas, ¿cierto?

Todas las versiones que se ofrecen vienen con caja automática de seis velocidades, con unas paletas al volante que en nuestra versión hacen más ameno y preciso el enlazado de las curvas mientras hacemos rebajes de velocidades para salir mejor y con más velocidad. Sí, ya sé lo que dirán, a quién se le ocurre correr una camioneta… es que están equivocados y ya les contaremos por qué.

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Ese es el principal problema, como mencionamos al inicio, encasillar esto. No es una simple “camioneta”, es una declaración de que no todo lo práctico es aburrido o si es para señoras no puede correr. De arranque, nuestro Jefe de Pruebas está en contra de decir que es para señoras, aunque debemos reconocer que varias de nuestras lectoras son afines a este tipo de vehículo y habían estado preguntando que cuándo íbamos a probarla.

Dice Nicolás que si algún día se casa y tiene hijos, sería una buena opción. La cajuela es amplia (aunque se pegó varias veces en la cabeza con la tapa, porque no supo configurar la altura de apertura), los asientos de atrás son cómodos y se pueden regular en el respaldo y hasta mesitas de servicio trae… solo que eso va contra la primera regla: “no se come en el auto”. Ahora entienden por qué no se ha casado.

Después de su rutina de fin de semana en la que sale a estirar las piernas de los vehículos, regresa con el estómago lleno después de desayunar y con una sonrisa enorme porque superó todas sus expectativas, simplemente dice “parece que no tiene límites, puedes pisarle y pisarle y sigue dando potencia y todavía tienes agarre… ya sobre 160 km/h empiezas a sentir un poco de deslizamiento lateral en las curvas”. Y acota: “claro, nadie en su sano juicio haría eso con su familia a bordo, pero qué buena divertida te puedes poner si eres soltero”.

Lo cierto es que la Escape es sumamente predecible en sus maniobras, la rigidez del chasis permite lograr cosas fabulosas a altas velocidades y no compromete la comodidad o confort en el día a día. La pregunta que nos hacemos es que pasaría si jugamos un poco con los neumáticos y le movemos la medida o agregamos unos con distinto treadware; ¿podemos estar jugándole al “hot hatch” mientras entre semana vamos a la escuela por los niños o al súper?

Parte de esta diversión está garantizada y hasta con seguridad, por algunos de los sistemas que mencionamos antes, pero en particular el control de estabilidad electrónico “AdvanceTrac”, que permite repartir la potencia a las llantas que más lo están necesitando en determinado momento. Por ejemplo, si estás tomando una curva al lado izquierdo, las llantas del lado derecho empiezan a perder adherencia ante lo cual el sistema entra en acción frenando ligeramente las del lado izquierdo y envía más potencia/torque a las del lado derecho para volver a obtener control y adherencia.

A este sistema súmale el Control en Curvas – Torque Vectoring Control que, dependiendo del pavimento así como de la velocidad a la que tomas la curva, empleará una reducción a la aceleración o frenos, para que se transfiera tracción a las ruedas que tienen mayor agarre (neumáticos exteriores sobre interiores) y de ese modo reduce el subviraje y ayuda a tomar la curva en una forma muy suave y eficiente.

 

Obtienes lo que pagas y, claro, sale más cara que sus “competidoras” pero créannos que vale cada centavo que pagan, porque bajo esa fachada de camioneta pequeña tienen un gran motor (compartido de otros hermanos mayores y más pesados) que le sienta como anillo al dedo; una cantidad superior de potencia a la que necesita para desplazar el peso total del vehículo.

Los precios van desde los $367,900 en la versión S, $396,900 para la versión S Plus, $416,900 para Trend Advance, $441,900 para Trend Advance EcoBoost, $461,900 para Titanium y $486.900 para la Titanuim EcoBoost.

La versión de prueba fue esta última, pero sentimos que sin problemas nos compraríamos una Trend Advance EcoBoost (solo por el motor), ya que las demás también son buena opción con respecto al equipamiento y elementos de seguridad que traen.

Con esta nueva SUV nos dan ganas de armar nuestra maleta y decirle a una fémina, ¡ESCAPE-MONOS!

NBP

Volkswagen CC: Aunque pasen los años, difícil de superar

Es difícil en algunas circunstancias hablar sobre un modelo que lleva muchos años entre nosotros, aunque irónicamente debería ser muy fácil, porque esa prolongada permanencia se debe simplemente a que es un buen producto y sigue siendo muy demandado por el consumidor. Es la versión tope de gama de VW y ha penetrado en el mercado con buena aceptación desde 2008, “tan solo” ocho años después se despide, y ¡de qué forma!

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Nuestros amigos de VW nos agraciaron enviándonos una edición especial del “CC” que sin duda llama la atención, de una forma muy positiva. Esta versión cuenta con mucha tecnología, elementos de seguridad, confort y lujo, pero no por ello ha que empeñar algún órgano para comprarlo, o mejor aún, no andas sufriendo esperando te “cacen” los amigos de lo ajeno.

Con acabados de lujo en el interior, unos plásticos suaves al tacto, cuero por donde veas, un techo panorámico que además de luz brinda una sensación de amplitud, todo esto coronado por unos asientos tipo cubo, que te abrazan hasta en 12 formas distintas, algo que ni tu “querida” te dará. La cajuela sorprende a más de uno con su amplia capacidad de carga, pero sobre todo porque no compromete nada del espacio en las plazas traseras.

Ahora sí que ir atrás es un lujo, como cuando llevaban a “Miss Daisy”; si no pregúntenle a Herr Editor que como es alto ( y medio mamón) pidió ser trasladado como realeza mientras en las plazas delanteras se suscitaba una pelea rioplatense (entre nuestro Jefe de Pruebas y nuestra Directora Editorial) por la nacionalidad de Carlos Gardel (que todos sabemos, es uruguayo, jeje) mientras en el estupendo equipo de audio sonaba el Tango “Adiós Muchachos” (https://m.youtube.com/watch?v=bMu-Qik986g).

Y así deleitándose y bien amarrado detrás (así nos gusta pasearlo, calladito y amarrado) iba cómodo con sus casi dos metros detrás del asiento del conductor que mide casi 1,75m, así que pueden tener cabal idea del espacio y comodidad del habitáculo.

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Como edición especial cuenta con asientos bitono rojo/negro que, sin perder la elegancia, le dan un toque deportivo que a nuestro charrúa le encantaron porque es medio exótico (N del Ed: o sea medio charro) en sus gustos.

“Trae unos asientos tipo cubo, de cuero bicolor que te abrazan hasta en 12 formas distintas, algo que ni tu “querida” te dará”

Del tango, no fue al azar y es que este modelo ya va de salida, no se volverá a producir bajo el concepto actual, sino que volverá modernizado al 100% y hasta con otro nombre, “Arteon”. Hay ya varios “renders” de como se verá este “coupé de cuatro puertas” como se empeñan en llamarlo, aunque cada vez que lo escuchamos se nos escapa… una risa.

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Técnicamente el CC es un “Sport Coupé”, como bien saben en MyV somos enemigos de todos los nuevos nombres que surgen para los distintos modelos y cómo los encasillan, así que se los definimos sencillamente: es un sedán con tintes deportivos, que además tiene la particularidad de no contar en sus puertas con marco para los vidrios, lo que hace verlo más deportivo y cumple con la apariencia tradicional de un coupé “hardtop”.

Si prestan atención a los modelos que integran este segmento, también verán que el diseño es alargado, y bueno, también se sorprenderán al ver a los integrantes que no son ni más ni menos que el BMW serie 4 Gran Coupé, Mercedes Benz CLA 200 y el Audi A5 Sportback… menuda competencia, ¿no?

Como ya dijimos, el VW está a la altura de éstos en tema de confort, lujo, presencia y desempeño; claro, costando mucho menos.

No nos volvimos locos, no estamos comparando peras con manzanas, si bien hay diferencias no son tantas como ustedes, queridos pero latosos lectores pensarían, cada uno de los antes mencionados tiene ventajas y desventajas sobre el otro.

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En equipamiento “visible” no les envidia nada a los “Premium”, pero también está lo que no se ve y en eso tampoco hay diferencias. Cuenta con bolsas de aire de cortina, laterales, y obviamente conductor y acompañante, sistema de bloqueo electrónico de diferencial (ideal para los correlones), distribución electrónica de frenada, asistencia de frenaje en caso de emergencia, discos ventilados adelante y una suspensión delantera de cartuchos isométricos y trasera independiente multibrazos con barra estabilizadora en cada eje. Ya ni decir de los rines deportivos de 18 pulgadas, luces de led y bixenon, que hacen su simpático numerito  de calibración cada vez que prendes el auto.

Vamos, que la lista de equipamiento eléctrico, de seguridad, en el exterior e interior es tan larga como un tartamudo enojado insultando. Se entiende, ¿no? (N del Ed: No, explícalo de nuevo, Nico)

Por ejemplo, a nosotros nos gustaría que trajera como buen auto “sport” unas paletas al volante y quizás un motor poquito más grande para tener algunos caballos más y, por último, que las únicas tres opciones (sí, sólo puedes agregar tres) no fueran eso, “opciones”, sino de fábrica.

Los sensores de estacionamiento y cámara debes pedirlos y, la verdad, siendo un carro que mide casi 5 metros y pensando al público al que va dirigido, creemos que debería incluirlo. De igual forma, quizás una actualización al sistema de info-entretenimiento para que contara con navegador, pero lo solventamos usando la aplicación de compatibilidad del carro que permite volverlo “espejo” del celular.

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“Mientras escuchábamos los compases del Tango “Adiós Muchachos”, le damos la despedida al VW CC que supo cumplir con creces su misión en el mercado.”

Estas cosas no son graves, la verdad, pero ya nos conocen. Somos quisquillosos al extremo y decimos lo que pensamos y más aun, lo que nos gustaría que tuviera si fuera nuestro auto.

Reparando en el tema del motor, (reparar no es sólo “arreglar”) cabe destacar que es 4 cilindros, 2.0 lts. de inyección directa turbo, y hace su trabajo de forma eficiente, entregando potencia desde las 1700 RPM, lo que convierte al CC en un auto muy predecible en aceleración, disfrutable y económico en el consumo de gasolina. Los aplausos, como siempre, se los lleva la caja que hace maravillas, imperceptible en los cambios pero que ayuda a llevar a esos 200 caballos de fuerza a buen destino.

El andar tanto en ciudad como en carretera es muy bueno, nos agradó algo que no siempre se logra y es la combinación ideal para el uso normal, sin castigar el uso un poco más exigente en carretera.

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Qué queremos decir, que en general si vuelven muy suave a un coche para no padecer en el habitáculo las imperfecciones de las calles de la CDMX, una vez que se saca a carretera a ritmos “vigorosos”, se padece de un “lancheo” o poca firmeza que directamente vuelven al auto no muy grato para irlo correteando.
Mas no en este caso, pues el balance es ideal, el auto no se siente lerdo ni que la inercia de las transferencias de peso le afecte al tomar las curvas. En gran medida, claro, el mérito está en los buienos reglajes –y diseño desde el principio- de las dos suspensiones que, para nosotros, son en el elemento primordial para un buen manejo. Un gran motor solo lo aprovecha. Pero si no existe una buena suspensión, ni el mejor motor del mundo convertirá al auto en un super bólido.

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Como es nuestra costumbre, salimos a estirarle las piernas un poco y nos sorprendió que, a pesar de que es un motor “pequeño” con relación al tamaño y peso del auto, no queda mal plantado en rebases y recuperaciones en carretera; entrega potencia en forma lineal y es muy fácil ir más rápido de lo que parece o de los límites federales.

Lo más importante (para nosotros), es que te incita a correrlo, pero vas disfrutando del paseo en todo momento, así como el resto de los acompañantes. Incluyendo al jefe atrás que hasta se nos quedó dormido en plena montaña. Los de adelante cante y cante tangos y el de atrás zzzzzzzzzzzz.
¡Eso solo ocurre en un buen coche!

Lo mejor en estas épocas de gasolinazos es que no te va a llevar a que tengas que cargar el tanque de 70 litros con mucha frecuencia, porque su consumo ya exigiéndolo el rendimiento combinado es menor al de 8 litros cada 100 kilómetros.

No es algo en lo que reparemos mucho, pero algunos lectores nos lo han manifestado y creemos oportuno mencionar el tema del consumo. Sabemos que puede dar mucho más si lo manejas “normal”, no que seamos la reencarnación de algún protagonista de Rápido y Lujurioso (que diga… Furioso). En ciudad no sería de extrañar obtener un rendimiento de 9 o más litros cada 100 kilómetros, muy decente si consideramos que no tiene el fastidioso (pero útil) sistema start/stop que para nosotros sigue siendo un asesino sigiloso de los turbos.

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Como dijimos, extrañamos un poco las paletas al volante para no tener que bajar las manos de la posición de manejo, pero el modo sport no defrauda para nada y permite divertirse a lo grande mientras exprime todo lo que tiene el motor y estira los cambios ascendentes hasta el máximo; los frenos, si bien son suaves, para nuestra sorpresa aguantaron bastante bien la fatiga a la que fueron sometidos. Esa bajada donde casi siempre quemamos balatas no es muy vistosa, hay unas feas granjas de pollos a los lados, y los pobres animales se espantan al vernos bajar como alma que se lleva el coyote. (Eso espanta mucho más a las gallináceas que el diablo mismo). Pero está empinado de a madres y bajamos re duro y no cualquier coche lo tolera. Este sí.

“Te incita a correrlo, pero vas disfrutando del paseo en todo momento, así como el resto de los acompañantes; lo mejor, su consumo combinado es menor al de 8 l cada 100 km.”

Después de usarlo entendimos lo que nadie te dice, lo que significan las siglas “CC”: Complace Clientes; porque sin duda al comprar uno de estos quedas muy contento de haberlo hecho y te costará dejarlo o encontrar otro que te satisfaga igual. La tienen difícil para el reemplazo 2018, muchas casillas para llenar y Clientes Consentidos que esperan algo igual o mejor.

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Pero mientras aquél remplazo llega, el CC que acabamos de probar nos dejó muy, muy complacidos y si fuera nuestro lo conservaríamos por muchos años más.  Con todo y el de atrás que sigue roncando, arrullado en las butacas bicolores.

¿Ya le Viste los Zapatos?

 

Desde hace muchos años, yo desarrollé un mecanismo de detección automática de villamelones.

Para los que no saben, “villamelones” son los que asisten a los toros (de ahí viene originalmente la palabra,  sepa por qué ni me interesa esa salvaje práctica).
Pero igual aplica a los que van a  cualquier evento, sin tener ni la menor idea de a qué van, o qué deben esperar o si los que ven es bueno o es malo.

Igual que muchos van al GP de México nomás porque es “cool” verse ahí, aunque no sepan ni qué cosas de colores son esas que pasan raudas por la pista.

Ellos van a que los vean, no a ver.

Igual sucede con los coches, con la simple apreciación de los modelos nuevos, por ejemplo.
Cada vez que subimos un modelo novedoso a la pantalla en Facebook, Twitter o en la propia revista, comienzan los villamelones:

“¿ya le viste los rines, we?

“Sí, we, están rechidos, we..”

Como si con la chica que vemos aquí, lo importante fueran los zapatos.

O también, y quizá esos ya están en la frontera o a punto de graduarse de la primaria automotriz, a todo lo nuevo que ven, quieren opinarle pero solo les ocurre decir que le encuentran parecido con otro auto que les resulta familiar.

“”ira, we, se parece al VW que vimos el otro día”
”Seh, tiene igualito el toldo, …o la parrilla …o las calaveras”

Sin entender que siempre hay tendencias y que muchos elementos, como el corte y caída del toldo, o la colocación y diseño de luces, la parrilla o no-parrilla como la de la nueva Compass que TUVIERON que hacer como que sí pareciera una parrilla con sus 7 agujeros de mentiritas pero en realidad es solo una tapa de adorno, ya que la admisión del aire es por debajo.

Todo eso, pues, solo obedece a lo que está de moda en el mundo del diseño automotriz. Y que diseñarlo de tal o cual manera les tomó años de trabajo, independiente (excepto los chinos, jeje) no copiándose, sino reconociendo las tendencias.

Nosotros mismos, los miembros de Motor y Volante, alguna vez fuimos villamelones y fue gracias a que desde el principio incorporamos diseñadores profesionales (porque sí íbamos a opinar, más nos valía hacerlo profesionalmente, como también hicimos con los análisis de motores, de suspensiones, de aerodinámica, trayendo expertos en cada materia)y nos  abrimos los ojos a ver cómo cada 4 a 8  años se crea toda una nueva orientación hacia lo redondo o lo anguloso, hacia lo achaparrado o lo apabullante, a lo sedán de cuatro puertas o a lo camioneta de cinco, aparecen y desaparecen marcos de ventanillas, las defensas cambian por fascias, los faros de bulbo se convierten en juguetones diodos y así lo demás.

Porque sólo así podemos detectar lo que es realmente novedoso, que no será lo que todos los de esa generación traen, sino de entre ellos, los que verdaderamente destacan y presentan ideas frescas.

Así que, por favor, para recibir tu sello oficial de miembro de M/V, no digas “mira we, se parece al… “ 

O te quedarás en la banca de los villamelones mirando puros rines y … zapatos.