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Lincoln MKZ 3.0T: ¡tu propio camino!

 

Para muchas generaciones, Lincoln representa una opción genuina en el segmento de lujo: una opción vigorosa (ganadora en las verdaderas Carreras Panamericanas originales, atravesando los desiertos del Norte a 300 km/h a la par de Ferraris, sin decir más).

Pero algunas generaciones más jóvenes no han tenido tiempo de descubrir esa poderosa heráldica honesta, divertida y de gran equipamiento.

Y ya va siendo hora.

Tener un Lincoln en el garage no es exclusivo de gente madura, sino de mentes y corazones vibrantes y mentes brillantes.

Especialmente en México, porque tenemos la suerte de que el MKZ se fabrica en México (en Hermosillo, para ser más precisos) y eso nos honra por dos vías:
estamos comprando un producto mexicano y además con una calidad de mano de obra reconocida universalmente.

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Y, por otro lado, Lincoln se aleja de la fórmula fácil de verse como un producto glorificado del óvalo azul.
El MKZ es un auto que NO se parece a ningún otro, que tiene su propio carácter, su genio y su encanto.

LINCOLN MKZ

¿CÓMO ES ESO DE QUE HACE SU PROPIO CAMINO?

El nuevo modelo muestra un agraciado lenguaje de rediseño.  Por atrás todavía conserva elementos del anterior. Pero la conceptualización – y la mitad frontal- es ahora única.
Y lo más importante, la marca ya aprendió a revivir sus grandes glorias como auto con manejo de alto desempeño.

No pretende igualarse con marcas alemanas de este mismo rango que presumen otras características. Son otra cosa y ambos lados lo comprenden.
Tampoco mira sobre el hombro a ver qué hacen Cadillac o Infiniti o Jaguar, para compararse o imitarlos.

Impone sus propias cualidades.
Sube con su bandera propia y la clava en el pico más alto y mira desafiante a los demás.

Hace su propio camino.

Y si lo invitas, te lleva a ti también.

Es la primera vez que nos sucede eso tras probar un auto con este origen: orgullo, admiración.

Tan así, que también por primera vez eso nos permite concentrarnos (deleitarnos) en describir lo que HACE en vez de solamente lo que TIENE.

Para muchos colegas nuestros, hacer un reportaje sobre un coche es mirar la lista de equipos e accesorios, revisar sus datos y enlistarlo todo.

O sea: “Tiene de la A a la Z”

Para Motor y Volante eso apenas basta para abrir la puerta, saludarlo, encenderlo  y preguntarle qué HACE.

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¿POR QUÉ? ¿QUÉ HACE?

PARA COMENZAR A AMBIENTARNOS
¿QUÉ LO MUEVE, EL MOTOR DE SIEMPRE?

Un detalle que lo realza aún más, es que el MKZ sirve de anfitrión para un nuevo motor, el V6 de 3 litros con dos turbocompresores que, por lo menos hasta ahora, es propiedad exclusiva de la marca Lincoln.

Ese motor existe en dos versiones, la que vendrá en el inminente Continental con 400 caballos e idéntica cifra de torque, o la que tenemos hoy en la cochera (con 350 caballos, pero sin sacrificar ni una de las 400 libras/pie de torque).

Pero lo magnífico es LO QUE HACE con esa caballada, porque el bastidor viene justamente preparado para usar ese motor, con varios sistemas inteligentes al volante y en las “piernas” que juiciosamente orientan al coche adonde queremos ir, lo agazapan para mucho mayor agarre al tomar una curva cerrada, o rebasar los 200 km/h (incluso al frenar con urgencia, se clava parejo) uno siente como si al coche le brotara una inyección de adrenalina que lo pone alerta y ágil. Los amortiguadores cambian de personalidad, el volante se pone duro y atento, los frenos más voraces y hasta los asientos (que traíamos muy a gusto dándonos masaje casi como un faje) se alarman y se aprietan.

¡Increíble!

Ciertamente, hay otros MKZ con precio, motores (ya no les llaman “ecoboost”) y equipamientos variados, sino Reserve y Select  respectivamente para los de motor 3.0 o 2.0) y que también “hacen” lo suyo, pero cuando lo que andamos probando es el Reserve –el hermano mayor- palidece hasta la competencia alemana.

Lo que HACEN esas 400 libras es difícil de describir. Se sienten en el estómago, en la mente que se pone alerta y en la espalda, desde luego, cosa que a todos a bordo nos produce un GRAN PLACER.

¿CÓMO DIJO?
QUE NOS REGALÓ GRANDES PLACERES

(Y ESO QUE TODAVÍA NO DESCRIBIMOS SU MANEJO EN CAMINO DE MONTAÑA O A GRAN VELOCIDAD)

Sobre todo con los maravillosos asientos con masaje personalizado (hasta asustan de lo sabrosos con sus manitas mecánicas que te van sobando un riñón y/o el de tu pareja, o si prefieren, cada pompa por separado) pero principalmente porque envuelven como un guante firme y del que no quieres salir de su abrazo.
Además sus cueros perforados, perfilados  y terminados con apariencia de cosido a mano pero moderno, nos gustaron a todos.
Nos veníamos peleando por ir adelante hasta que descubrimos los asientos de atrás con cinturones torsales que se inflan y te protegen como bolsas de aire, confort con muchos controles detrás y ¡hasta una entrada eléctrica de 110 voltios, como las de casa!

¡Ahora nos peleábamos por ir atrás!

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Sobre todo, porque el mecanismo del gigantesco toldo solar es todo un espectáculo y nos regala (aun viajando atrás) una vista y sensación de libertad hasta ahora solo disponibles en convertibles. Todos queríamos mirar por el medallón, torciendo el pescuezo, simplemente porque es sorprendente.

Y eso que en Motor y Volante somos medio enemigos declarados de los toldos solares, específicamente en México, pues acá no extrañamos el sol como en Suecia o Michigan. Sol tenemos de sobra. Y a cambio, esos quemacocos (palabra horripilante pero adecuada) se roban parte del espacio interior para la cabeza.  Acá algunos medimos casi los dos metros y a cada rato nos damos cabezazos, con ramas en la calle o con sunroofs en los coches. Y bueno, en el MKZ también nos pasaba, así que según el conductor había que bajar el asiento (de riel eléctrico con diversos motores) y santo remedio.

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¿QUÉ HIZO AHORA?

¡ADAPTARSE Y DIVERTIRNOS!

Ya entrados en confianza, expongamos nuestras otras quejas –menores, la verdad- pero que no nos escudaremos como hacen otros colegas llamándoles “área de oportunidad”, sino cosas que de plano no nos gustaron: un control del freno de mano que nunca vimos, una gaveta central que ocupaba demasiado espacio, un travesaño estructural justo donde reposan los pies si uno corre al asiento del conductor hasta atrás y, finalmente, un sistema de avisos (el pip-pip en las bocinas o las lucecitas en la pantalla –que van de verde a amarillo según “el grado de amenaza” que detectan los sensores infrarrojos que resulta tan, pero tan complejo, que uno cree que se nos viene cayendo un aerolito porque como que todo grita al mismo tiempo y uno como que también del susto y acaba rayando el coche contra la pared.
Bueno, la primera vez. Ya luego no nos espantábamos. Y comenzamos a entenderlo.
Y eso que la cámara de reversa te da un “curso proyectivo” según vas girando el volante, casi casi como el acomodador de jumbos agitando banderitas en el aeropuerto.

A cambio, nos encantaron los radares preventivos al frente y a los costados que efectivamente HACEN su labor y advierten de verdaderos riesgos.
Por ejemplo –y no se vayan a reír- acá Herr Editor pues ya está medio viejito y le cuesta voltear el cuello a la izquierda. Así que si al salir del establo M/V –una rampa que sube- viene un coche bajando rápido por la calle él ni se entera y si no le advierte el radar (“¡aguas, coche rápido de lado por atrás!”) nos suenan.
Maravilla.

Igual que el radar frontal que advierte de un riesgo si el tráfico delante se detiene o varía su marcha y ajusta el piloto automático, o incluso frena de emergencia y se hace cargo hasta los 15 km/h que te devuelve el control.

Aun así, nos sorprendió más el radar lateral.

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ACÁ EN CONFIANZA… ¿NO ES UN FORD NORMAL?

  1. ENFÁTICAMENTE NO.

Para los interesados, usa la plataforma CD4, pero extendida y muuuy modificada. Incluso lleva bastantes kilos más de aislamiento y diferentes reglajes por lo que resulta muy silencioso al rodar. Sin perder su aptitud, pues los amortiguadores (¿y hasta los resortes? alguno preguntó y le dimos pamba) son variables y autónomos, o por elección con el botón de D o S.
El cambio de reacciones es instantáneo.
Que hasta parece que le cambian los resortes.

(Otra pamba, pero nos deja pensando).
La apariencia también difiere. La parrilla, aunque en cierto ángulo nos parecía recordar otra, ya en forma y detalle es totalmente distinta y por suerte, también se usará en el resto de la gama Lincoln en vez de la parrilla dividida que no a todo el mundo le gustaba.

Ya no comparte muchas piezas comunes con Ford (algunas perillas, etc.) y aporta muchos nuevos elementos gratos. Al revés que otras marcas, que el coche detecta cuando te estás alejando con la llave remota y hace pip-pip adentro, pero si uno ya se salió, no lo oye.
El MKZ en cambio, toca el claxon afuera, así que sí que lo oyes y te regresas.

¿CÓMO SE MANEJA?

ESTE AUTO DISPONE DE TODO LO QUE TIENEN SUS GRANDES COMPETIDORES, MUCHOS DE LOS CUALES SON FAMOSOS POR SU ELEVADO DESEMPEÑO, PERO TAMBIÉN POR SU ESTIRPE.

LINCOLN TAMBIÉN LA TIENE, MÁS ¡350 CABALLOS Y 400 LBS/PIE!

Bueno, conforme a nuestra tradicional resistencia a contarles “lo que trae”, “de qué tamaño es la pantalla”, nomás confesaremos que nos gustó una mezcla de “paso directo” a funciones inmediatas, como la operación del radio, con botones físicos además de los virtuales.
Y ya.
Pero en este momento ya estamos arribando a nuestra tradicional pista de velocidad máxima a 1000 msnm en 4 km de largo y usualmente a 26°C (que ni es nuestra, ni son 1000 sino 1080 ni son 4, sino 3.6 km y que esta vez eran 18°) y el pedal se va hasta el metal.
La presión atmosférica es normal (29.90) pero como es biturbo no le prestamos mucha atención, EXCEPTO para el deslizamiento a través del aire, que refleja un reducido  0.29 cD en estas condiciones y eso ayuda, es verdad.

Y las agujas comienzan a brincar, con una intrigante, pero agradable combinación de formato analógico, campos de color que se van descubriendo y ayudas digitales, toda la información se va reflejando en el tablero. Suben las rpm y suben los km/h, pero ¡rápido! ¡Y van para largo!

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EL RONQUIDO DEL MOTOR CON 350 CABALLOS Y 400 LIBRAS DESDE MUY ABAJO, EN PASO LARGO (SPORT) CON PATA A FONDO

EMOCIONA A CUALQUIERA.
¡ESTO ES LO QUE HACE!

De pronto ya alcanzamos los 100 ¡en menos de 6 segundos! Conste, lo declaramos, en el despegue lo hicimos con el cuentavueltas bien arriba al darle botonazo (no hay palanca, son selectores en el tablero) que, aunque electrónicamente comandados, dan una patada mecánica, con clonk y todo.

¡RICO… ÁNDALE  ÁNDALE  ÁNDALE!
¡AHÍ VAMOS!
¡YIJJAAAA!

Y seguirnos sin dudar (nueva trampita, de S pasamos a D al puro vuelo, y sin  clonk pero alargando el paso) y ahí va el coche sube y sube como cohetón hasta los 211 km/h cuando, cuando… ay, chin, se nos abre un Pullman de Morelos  a 95 y le soltamos.
Dos veces lo repetimos (es una vuelta larga) y en las dos nos frustraron al buscar la velocidad terminal.
Y bueno, la pista no es nuestra.

NADA MAL.
SOBRE TODO LOS 5.8 SEGUNDOS DEL CERO A CIEN KM/H

A MIL METROS SOBRE EL NIVEL DEL MAR.
¡NADA MAL, LINCOLN!

El modo deportivo (que “aguanta” los cambios hasta que las revoluciones llegan mucho más arriba) también aporta cambios descendentes. De esta forma, el manejo puede hacerse efectivamente recio y al gusto.
Sin embargo, y contestando así a quienes se preguntan por qué no nos venden aquí la opción de los 400 hp y AWD, les diremos que en cada despegue, el coche manifiesta un leve pero perceptible torque steer (el brutal par jala a su derecha) porque ya así es una fuerza brutal.
Si insistes, pronto vendrá “otro modelo” (un poco más grande y pesado) que aproveche esa alternativa.

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De nuestro tramo de alta velocidad ahora remontamos las montañas.
Que tampoco son nuestras (es más, las recorremos con poco de miedito porque ahí andan los “rojos”) pero como tiene curvas de alto peralte, de ángulo cerrado y de pendiente variable, es decir, toda una delicia para quien disfruta del manejo. Y además, vamos con la confianza de que nadie nos alcanza.
La suspensión del MKZ es de las más gratas del mundo porque, además, de flexible y adaptable (independiente y ajustable en cada esquina, por supuesto) es muy robusta, cosa que no puede decirse de sus competidores alemanes que al primer bache mexicano se rajan.
No de miedo, ¡de romperse!

Con esas cuatro ruedas apoyadas como si trajeran rodilleras, nos intentaba zarandear a todos, pero por suerte los asientos nos detenían en nuestro lugar. Ahora el “masaje” nos lo daba la fuerza centrífuga. Dudamos que otros probadores de autos le hayan dado al MKZ esta oportunidad de lucirse, creyendo que se trata de “auto nomás de lujo”.
Lo es, pero sin el “nomás”.

O sea, compréndannos, con el MKZ no estamos hablando de un aburrido coche de lujo, sino de un auto ágil, potentísimo, versátil Y lujoso, que sabe quitarse el traje y la corbata, ponerse el nomex y meterse a la pista. Hacerse su propio camino, y contrariamente a los que ponen en una misma charola a otras marcas “equivalentes” (por ejemplo, con cuatro aros que algunos de nuestros lectores creen parecidos) demostrar que un Lincoln es otra cosa.

Ni un Cadillac, ni un Audi, ni un BMW, nada de eso.

Es un Lincoln con las mangas arremangadas, al estilo, decíamos, de las Carreras Panamericanas originales allá en los años cincuenta, cuando se competía para ganar o romperse la crisma en el intento.

Lincoln, Alfa, Ferrari, Lancia, Pegaso, todos dándose hasta con la cubeta a 300 km/h (“or so/di piú o un pó meno”, decían sus pilotos anglo o italoparlantes) bajando de sus autos todos chorreados, camisas manchadas y goggles de vidrio.

Hoy, en un MKZ, te bajas de traje y corbata, pero con la misma sonrisa de la victoria.

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SI ESTO NO ES UN VERDADERO LUJO,

ENTONCES NO SABEMOS QUÉ LO SEA.

En otras palabras (¿más?) la división de lujo de la marca del óvalo está seriamente reconstruyéndose a su mejor forma, con avances tecnológicos y conforts agradables, pero sin olvidar los pantalones de guerra.

Lincoln tímidamente –no quiere espantar al vecindario, suponemos- dice, ofrecemos ”Lujo Discreto”.
Nosotros diríamos “Fuerza Oculta” bajo un elegante traje de Saville Row.

Capaz de mostrarnos su nuevo y propio camino, que la misma marca se labró a pulso desde siempre. Lujo y Poder.
¡La Fuerza está de regreso!

LINCOLN MKZ RESERVE

EL VERDADERO LUJO NO CONSISTE EN OSTENTACIÓN. ES FUERZA, CONFORT, BELLEZA  Y SEGURIDAD.
REUNIDOS EN UN MISMO AUTO.

 

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