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Ford Ranger XLT Diésel – Nacida Fuerte

“Nacidos fuertes”, parece un simple slogan publicitario, pero ya es algo más si se lo imaginan de un producto que sale de Argentina… así “sencillito”. Lo cierto es que la Ford Ranger está entre nosotros desde 1983, es igual de “vieja” que nuestro Jefe de Pruebas, pero no tanto como Motor y Volante que apenas le saca un añito.

Fabricada desde un inicio en Estados Unidos y dirigida hacia un público específico, fue creciendo y afianzándose en el mercado hasta lograr hoy en día que su planta en Argentina sea la encargada de proveer a distintos mercados este gran producto de Ford.

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La marca del óvalo nos tiene acostumbrados a buenas cosas, pero ahora sí que no la tiene fácil ya que el segmento de las pick ups (no vamos a decir medianas porque no creemos haya pick up chicas y pues las otras ya son grandes y con esa distinción alcanza), está muy peleado con Nissan, Toyota, Chevrolet y hasta Volkswagen.

No hemos tenido la suerte de probar oficialmente a la competencia con sus nuevos modelos, pero sin duda por lo que vemos en la calle (y más que nada en el interior de la República) sabemos que las ventas se pelean hasta con dientes.

Es por este motivo que son las pequeñas cosas como equipamiento, capacidad de carga, eficiencia en el gasto de combustible, torque y hasta los gadgets las que cuentan a la hora de que los compradores se decidan.

Claro, el factor más importante es el precio y la garantía que pueda dar cada fabricante, aquí es donde se pone interesante ya que con $334,300 podemos llevarnos una versión básica de gasolina y la más equipada por $386,000. Para las Diésel $396,000 la básica y más equipada en $537,000.

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Solían decirme, la diferencia de precio en el diésel es que a la larga se desquita sola, por lo que uno ahorra en el gasto de gasolina y el diferencial de precios entre ambos combustibles. Hoy en día es cuestionable qué tan rápido es ese retorno. Así que su ventaja debe buscarse por otro lado.

Sí es verdad, gastan menos con la misma potencia y se siente más la potencia y torque a menores RPM, pero implica también un costo más elevado de mantenimiento y más importante para nosotros en la Ciudad de México, el tema de la contaminación.

No es un tema para tocarlo ahora, pero si lo dejamos planteado para el futuro para analizar y que ustedes también puedan entender más porque los vehículos de trabajo, utilitarios y de transporte suelen ser de diésel.

Regresando a la Ranger, esta versión súper equipada se siente muy bien en ciudad; trae una pantalla de tacto al centro, que si nos ponemos exquisitos y decimos que extrañamos el GPS integrado, es exagerado, pero por lo demás, muy bien.

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El panel central de instrumentos es igual al de los nuevos modelos de la marca; trae un reloj analógico de velocidad y dos pantallas digitales en donde podemos ver distinta información según nuestro antojo; para lograr la selección debemos manipular los botones existentes en el volante. Es una buena distracción en lo que uno aprende, así que mejor probar estando estacionados.

Y justo sobre estacionarse, también nos extrañó aquí que solo trajera sensores de estacionamiento de reversa y no una cámara. Ya ni hablemos de sensores delanteros, sabemos que no es una camioneta para uso en ciudad donde los espacios son limitados y escasos, pero por el valor de más de medio millón esperábamos ese “lujo” que se ha vuelto necesidad.

Ese “algo más” que esperábamos también va en cosas como luces automáticas y tener que evitarnos accionar una perilla, un retrovisor antideslumbrante automático y quizás, si no fuera mucho pedir, unos asientos eléctricos.

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Para los más quisquillosos (y poco conocedores) será algo grave la falta de asientos de cuero, pero si es un vehículo de trabajo, la tela está bien. Quizás se ensucie más rápido, pero es más cómoda en los extremos de temperatura (frío y calor). A nosotros eso nos da igual en este tipo de vehículo.

Su dirección eléctrica asistida hace que todo sea más fácil y no batallemos ni a bajas velocidades ni en altas, ya que en función de ésta se vuelve suave o rígida.

La seguridad es algo que Ford se ha tomado en serio, ofrece bolsas de aire delanteras hasta para las piernas, así que en el peor de los casos sabemos que estaremos bien protegidos.

¿Qué le falta? El control de estabilidad y el control de tracción, que en otros mercados sí viene con eso hasta de fábrica. Pero bueno, sí trae ABS y sistema electrónico de distribución de frenado.

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Cansados de padrotear con nuestro sombrero ranchero por la ciudad y en virtud que la subida de las oficinas de “guayabolandia” fue pan comido para el torque de esta 4×4, nos decidimos darle un uso más rudo.

Aprovechamos a salir a carretera y probar el nuevo libramiento a Toluca (aunque muy caro), nos permitió calar la estabilidad y capacidad de curveo sin carga. La sentimos muy firme y dando confianza para poder exigirle sin miedo (al final del día son nuestros huesitos los que van a bordo y queremos seguir escribiéndoles muchos años más).

A una velocidad crucero mantenida de 100 km/h, el consumo estaba sobre los 8 litros cada 100 kilómetros, ya si le pisamos un poco más se va hacia unos 12 litros cada 100 kilómetros. Usamos ese método (que no es el usual en México) pero sí es el estándar DIN mundial y el que nos muestra la instrumentación–excepto en USA, claro.

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La camioneta se siente a gusto en el rango de los 120 km/h, incluso hasta en el consumo no se vuelve tan gastalona, ya si le subes al ritmo las cosas cambian.

Nuestros amigos de Centro Dinámico Pegaso, nos facilitaron sus instalaciones especialmente diseñadas y preparadas para poner a prueba las capacidades todo terreno de cualquier vehículo.

Dimos una pasada por la conocida “alberca” que sirve para probar la capacidad de vadeo que en este caso es de 80 centímetros, para seguir a una loma larga con inclinación lateral de 15° grados que pone a prueba la destreza del conductor y el equilibrio de la camioneta para operar en esa condición sin voltearse.

Seguimos con el famoso ADN que no es otra cosa que pequeñas protuberancias en las que al subir el vehículo dos de sus ruedas (opuestas) quedan tocando el piso y las otras dos quedan en el aire. Esta prueba sirve para comprobar la rigidez del chasis.

Estas tres pruebas fueron libradas sin mayores problemas por la nueva Ranger, pero le teníamos una sorpresa para el final antes de irnos.

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La “pirámide” que no es otra cosa que una montaña con esa forma en donde cada lado tiene un distinto ángulo, donde se puede probar la capacidad del 4×4, así como de los distintos modos de tracción (2H, 4L, 4H que bien vale la pena ponerlo en un apartado adicional de nuestro diccionario).

La subida que estaba bastante anegada por lluvias previas y también por otros eventos llevados a cabo antes, fue casi fácil, nos puso a sudar a mitad de camino pues la tracción era nula y el lodo simplemente nos hacía resbalar cuesta abajo; pero con un poco de maña, correcciones de volante sumado a la potencia y tecnología de la Ranger, logramos subir a la cima.

¿Qué nos hubiera gustado tener para sufrir menos? Un asistente para descenso de pendientes y, siendo el tope de gama, que ofrecieran la opción (como en Sudamérica, por ejemplo) de diferencial autoblocante electrónico (eLSD) y bloqueo de diferencial trasero (LRD).

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Estos dos últimos previenen tanto el resbalamiento de cada una de las cuatro ruedas enviando la cantidad de torque capaz de ser transmitida. Así, en caso de que una de las ruedas esté girando sin tracción, la frena y envía más torque a la que sí está teniendo adherencia. En el caso del bloqueo de diferencial trasero su palabra lo define, permite bloquear al 100 % ese eje.

En terracería y superficies no tan críticas, la Ford Ranger cumple con su trabajo sin problemas. Pero aguas, que si la zona está anegada vamos a necesitar que además de haber nacido fuerte le hayan puesto en su maleta algunos accesorios y chamarra para que no salga resfriada.

Nuestro Jefe de Pruebas no tiene suegra (sí chicas, está soltero), así que no pudimos saber qué tanta carga puede llevar la camioneta.

Pero está pensada tanto para el trabajador que necesita trasladar cosas pesadas como alimento o materiales sin andar preocupándose si lo logrará, como para el patrón que quiere ir a ver cómo va el negocio y después prestársela al hijo para que se dé unas vueltas por el “cuadro” de la ciudad a ver muchachas (en este caso cualquier similitud con nuestro uruguayo es mera coincidencia).

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Sin duda, su diseño hace que sobresalga con solo verla, la tecnología, desarrollo, potencia, robustez y hasta versatilidad la hacen una buena opción y gran competidora en el mercado.  Nissan, el dominante del mercado, no la tiene fácil con esta nueva Ranger.

Puede adaptarse a distintos usos, pero la versión mexicana va enfocada al trabajo de carga más que al de disfrutar del tiempo libre trepándose por el lodo. Ojo, sí lo pueden hacer, pero tengan la precaución como nosotros de llevar cuerdas por si requieren ayuda para salir de una situación embarazosa.

La culpa no es de Ford México, mucho menos del producto, sino del mercado que es quien al final manda y determina las “necesidades” que tiene y qué prefiere que traiga su nueva “troca”; así es que tenemos la pantalla “touch” de 8 pulgadas antes del autoblocante.

C´est la vie, mis amigos.

NBP

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About Nicolás Bachechi Pavone (68 Articles)

Director de Pruebas – Revista Motor y Volante.

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